Sanlúcar la Mayor

Siguen las okupaciones de casas en la barriada Las Marquesas, de Sanlúcar

  • En los últimos días se han materializado otras tres, la última con "insultos, amenazas e intento de agresión" a unos vecinos 

  • La asociación lamenta que se siga sin poner coto al fenómeno y al deterioro de la barriada tras años de denuncias

  • De 90 viviendas, ya están ocupadas una docena 

Una perspectiva de la barriada de Las Marquesas. Una perspectiva de la barriada de Las Marquesas.

Una perspectiva de la barriada de Las Marquesas. / M.G.

Vecinos de la urbanización Las Marquesas, de Sanlúcar la Mayor, han denunciado que las okupaciones de viviendas, que llevan sufriendo desde hace seis años, no han cesado. En los últimos días, se han producido otras tres. Con éstas ya son doce los inmuebles en esa situación. 

La última okupación se produjo el miércoles, por la mañana. Según asegura la Asociación de Vecinos Acebuche-Las Marquesas, en el intento de evitarla tres vecinos y el vigilante de seguridad fueron objeto de insultos, amenazas e intento de agresión

Un vecino ha presentado denuncia ante la Guardia Civil y la asociación tiene previsto reunirse con responsables del cuerpo en el municipio con el mismo objetivo. 

Según un responsable de la asociación, los incidentes se desencadenaron a partir de las 10:00, en la calle Acebuche. Empezaron a escuchar ruidos y llamaron al vigilante de seguridad que el banco que se quedó con las viviendas vacías ha puesto en la urbanización, para evitar nuevas okupaciones. También, alertaron a la Guardia Civil, a la Policía Local de Sanlúcar la Mayor y a operarios municipales por si hacía falta bloquear las puertas. 

A la puerta de la casa okupada encontraron a una chica, que tenía el DNI en la mano, que entregó a la Policía Local, informando que estaba en la vivienda desde el día anterior. Los vecinos, que están vigilantes para evitar casos de este tipo, mantienen que no era así.

Detalle en la puerta de uno de los inmuebles okupados. Detalle en la puerta de uno de los inmuebles okupados.

Detalle en la puerta de uno de los inmuebles okupados. / M. G.

Cuando el vigilante, con las llaves de la casa, intentó entrar para ver su estado fue cuando se produjo el altercado con los vecinos y los operarios del ayuntamiento. 

Empezaron a llegar personas con actitud violenta, según los presentes, preguntando con quién tenían que pelearse. La Policía Local habló con ellos para calmar los ánimos. Posteriormente, llegó la Guardia Civil. La vivienda ha quedado okupada, al parecer por una chica joven embarazada y su pareja, menor de edad. 

Desde la asociación muestran su desánimo porque después de presentar escritos y denuncias, llevar a cabo una manifestación en Sanlúcar y denunciar el caso públicamente a los medios de comunicación no se haya atajado el problema.

Ha seguido incluso después de la operación policial contra el menudeo de droga , que la Guardia Civil llevó a cabo en abril en la barriada, aunque los detenidos quedaron el libertad en poco tiempo y volvieron a las casas.  El único avance ha sido la vigilancia privada que ha puesto el banco.

Parte de una instalación eléctrica manipulada. Parte de una instalación eléctrica manipulada.

Parte de una instalación eléctrica manipulada. / D. S.

De 90 inmuebles construidos, sólo hay 30 familias viviendo legalmente. Algunas ya se han mudado. Incluso, hay propietarios con hijos que los dejan en casa de los abuelos por miedo a que transiten por la zona. 

"No se le ha puesto coto, va a peor", insisten desde la asociación, que señala que los okupas se ayudan unos a otros y facilitan que entren nuevas personas en las casas cerradas. "No sabemos qué nos queda por hacer", añade el mismo portavoz, que explica que el problema no son sólo las okupaciones, sino la actitud y las actividades de quienes entran en ellas. 

"Hay vecinos en tratamiento psiquiátrico por la situación. No se puede salir a la calle tranquilo", insisten. 

Todo ello se suma al deterioro urbano, el "abandono" de esta barriada, a las afueras de Sanlúcar, que se  agrava también por los enganches a suministros de agua y de luz irregulares y la falta de mantenimiento en general. También censuran que la presencia de Policía Local y Guardia Civil, pese a que los problemas son conocidos, es escasa y que el nuevo alcalde, al que han pedido reuniones, no se haya sentado todavía con ellos. 

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