Betis - Espanyol | Contracrónica

Este Betis engancha, pero sin pólvora...

  • Los verdiblancos fallaron de cara a gol demasiado pese a su gran fútbol 

  • Los problemas en el eje de la zaga crecen 

  • Fekir, a un muy buen nivel

Fekir es felicitado por sus compañeros tras marcar.

Fekir es felicitado por sus compañeros tras marcar. / Antonio Pizarro

El Betis acabó el encuentro ante el Espanyol con una sensación muy agridulce por esos dos puntos que volaron con el gol de Cabrera al final del tiempo de prolongación. Si ante el Granada la felicidad inundaba al beticismo con el gol de Canales, ayer fue lo contrario. Y todo, porque los verdiblancos perdonaron demasiado de cara a gol. No supieron sentenciar a un rival que al final aprovechó su superioridad numérica, tras la expulsión de Pezzella, en un partido que dejó muchas conclusiones para el análisis.

Y es que el Betis salió muy intenso, enchufadísimo, y a pesar del gol encajado fue capaz de remontar antes del descanso, aunque con un marcador corto para las innumerables oportunidades creadas. Fekir cuajó un muy buen encuentro, Canales apareció con sus pases, Willian José también tuvo una notable actuación, Bellerín, Rodri... hasta Álex Moreno elevó su nivel y dio una muy buena versión. En definitiva, recital de fútbol del Betis de Pellegrini, con la idea del chileno expuesta claramente en el terreno de juego: ritmo, intensidad, verticalidad... y una afición enganchada con su equipo en todo momento haciendo del Villamarín una caldera. Por todo ello, el Betis merecía irse al descanso ganando, y a la vuelta siguió dominando, pero con una preocupante falta de finalización para materializar todo su caudal ofensivo. Esa calidad ofensiva de los verdiblancos y el no bajar los brazos tras encajar un tanto fue lo más destacado de un Betis que también dejó para el otro partido aspectos negativos.

Cuestiones a mejorar como la finalización, porque el Betis necesita demasiado para marcar y, sobre todo, ese lunar negro en la planificación que es el centro de la defensa. A la mínima, lesión de Víctor Ruiz, que se una a la de Bartra, y posteriormente, la roja que vio Pezzella. Desnudado el conjunto verdiblanco en el eje de la zaga y a escena el lunar en el trabajo veraniego de la dirección deportiva.

Todo eso deparó un partido en el Villamarín que en muchos momentos fue trepidante, con un Betis al son de una afición entregada que pudo comprobar cómo su equipo va a por todas en cada partido, como Fekir, que ofreció una muy buena versión que supo reconocerle la grada. Así se vio tras la desconexión en el 0-1, a la que le sucedió una gran reacción del Betis. Pero los minutos pasaban y pasaban y el Espanyol siguió con vida, los cambios del técnico chileno tampoco ayudaron demasiado esta vez y la roja al central argentino acabó pasando factura a los verdiblancos.

Ahora, tendrá el Betis que recuperar fuerzas y olvidarse del mal trago para seguir con la convicción mostrada en su fútbol hasta ahora. Pasar página para seguir alimentando la llama de la ilusión. Eso sí, con más pólvora...

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