Valencia-Betis | Copa del Rey Locura por la Copa

  • Unos 11.000 aficionados acuden a apoyar al equipo al entrenamiento a puerta abierta, que finaliza con una invasión de campo

  • Setién cuenta con todo el equipo disponible menos Júnior

La plantilla se entrena con la afición llenando dos anillos de Fondo. La plantilla se entrena con la afición llenando dos anillos de Fondo.

La plantilla se entrena con la afición llenando dos anillos de Fondo. / Antonio Pizarro

Quería la afición del Betis despedir a su equipo antes del desplazamiento a Valencia para la Copa del Rey y bien que respondió ayer al llamamiento realizado por el club. Casi 11.000 hinchas, según informó el propio Betis, acudieron al entrenamiento a puerta abierta que Quique Setién y sus jugadores organizaron en el Benito Villamarín, en el que se vivió un ambiente más propio de un partido. Locura absoluta del beticismo antes de su partido más importante de los últimos 14 años con esa cita en Mestalla por un puesto en la final que se disputará en Heliópolis.

La afición, que abarrotó dos anillos de la grada de Fondo, recibió al equipo entonando el himno antes de que el silencio se apoderase del Villamarín para guardar un respetuoso minuto de silencio por Rafa Serna, el autor del himno del centenario, al que tanto los béticos como la plantilla quisieron rendir homenaje en el día de su fallecimiento.

"Si fallan las fuerzas, mírense el escudo. No hay nada más bonito en el mundo", se leía en una pancarta ubicada en el Gol Sur, ese mensaje que José Juan Romero transmitió a sus jugadores en un derbi de filiales, y que se ha convertido en una referencia para la entidad heliopolitana.

El calor de los aficionados será una inyección de energía más para los jugadores verdiblancos, que quieren apuntarse para la cita copera. Salvo el lesionado Júnior, convaleciente de la nueva lesión muscular sufrida en Rennes, Quique Setién contará con todos los jugadores disponibles para el duelo. Tanto Barragán, que primero calentó en solitario para probar sus sensaciones tras ese pisotón recibido en un dedo del pie derecho, como Diego Lainez, que se retiraron lesionados en el duelo de Valladolid, se ejercitaron ayer con el grupo. Jesé, que llevaba varios entrenándose en solitario para afinar su puesta a punto, también participó en la sesión vespertina. “Estoy bien y el jueves estaré mejor”, había advertido el lunes el atacante canario.Quizá la única duda de Setién radica en Tello. El extremo catalán realizó ayer un trabajo extra al finalizar el entrenamiento, tras varias semanas apartado del grupo por una rotura muscular, aunque parece precipitado que pudiera estar desde el inicio en un partido de la trascendencia del de mañana.

La plantilla se ejercitará hoy en la ciudad deportiva y por la tarde pondrá rumbo a Valencia, en una expedición que será la más numerosa de la temporada. La plantilla al completo, al igual que casi todo el consejo e incluso familiares de los jugadores, viajarán en el vuelo chárter preparado por la entidad, y que tiene previsto su salida para las seis de la tarde desde el aeropuerto de San Pablo.

Un aficionado se dirige a Lo Celso al finalizar el entrenamiento. Un aficionado se dirige a Lo Celso al finalizar el entrenamiento.

Un aficionado se dirige a Lo Celso al finalizar el entrenamiento. / Antonio Pizarro

"Este partido se juega con la cabeza y el corazón pero por ese orden, porque si no las emociones nos pueden jugar una mala pasada. Hay que lograr la activación correcta para el máximo rendimiento sin ella no estaremos en la final. Es fácil decirlo y más difícil ejecutarlo, pero es nuestra ilusión, nuestra ambición y nuestra idea, jugar un gran partido, sufrir, competir, acertar y al final, disfrutar", indicó ayer Marcelino García Toral, entrenador del Valencia, apelando a ese factor anímico como esencial para la resolución de la eliminatoria.

El Betis lo buscó ayer con un entrenamiento a puerta abierta para sentir el calor de los suyos. Los cánticos antes y durante la sesión de trabajo convirtieron la jornada en un día especial, pese a esa invasión del terreno de juego por parte de algunos aficionados –que fue afeada por la mayor parte de los asistentes– que obligó a los jugadores a abandonar el césped casi a la carrera. Fue el punto final a una locura en verdiblanco como motivación para que el Betis llegue hoy a Valencia con las pilas cargadas.

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