El 'Iluminado' que se apagó ante un Oso en el derbi
Apagón. Cuando apuntaba a brillar en el derbi, Antony, el iluminado, se apagó. Había hecho el 1-0 y la conexión con la grada era total. Acabó tras el partido, sin embargo, enfrentado a un grupo de seguidores que le exigía más seguramente olvidando que juega con una pubalgia que le produce mucho dolor. En la segunda parte desapareció, como el Betis, físicamente muy tocado, y en el Sevilla surgió un animal que corría por la banda llevando el peso del peligro de su equipo. Oso fue la criptonita del conjunto verdiblanco, que fue a menos en lo físico, y el futbolista brasileño tuvo que emplearse más en defensa arrancando desde mucho más atrás al tener que ayudar en la defensa para frenar al canterano sevillista.
Antony es un jugador de fe. Antes del comienzo del encuentro, como siempre, rezaba de rodillas y parece que sus oraciones fueron escuchadas, porque pasado el primer cuarto de hora de juego anotó su décimo gol de la temporada, sexto en LaLiga, rematando de chilena un rechace de Vlachodimos al borde del área chica. Otra chilena, curiosamente, le valió la expulsión ante el Girona y perderse por sanción el derbi de la primera vuelta. Parecía la cuadratura del círculo, pero quedaba un mundo por delante aún. Eso sí, gol en su primer y único remate en el partido a portería.
En el primer tiempo el duelo del paulista fue con Kike Salas. El sevillista había marcado territorio a los 30 segundos del inicio del choque con una primera falta sobre el bético (cuatro recibió), que vería la amarilla en otra disputa con el central en la que llegó tarde en el centro del campo. A partir de ese momento tendría ya que tener cuidado en las disputas, aunque no se amilanó en la primera parte y tras una recuperación de Ruibal de sus botas, con una gran apertura de primeras desde el costado diestro al centro del campo permitió a Cucho Hernández, en dos toques, dejar en ventaja a Abde, quien vio la entrada de Fidalgo para darle la pelota y hacer el 2-0.
Pero todo cambió tras el descanso. El Betis había encontrado en las bandas y la velocidad la forma de hacer daño y el Sevilla apostó por lo mismo para neutralizar al rival. Con Oso ya en el campo, Antony tuvo que preocuparse más en ayudar a Ruibal que de mirar hacia adelante. La gasolina estaba muy justa y los esfuerzos se gastaban atrás.
En un momento que cambió su posición en las bandas con Abde el canterano sevillista aprovechó el espacio que le dio el bético para sacarse un gran centro a media altura, tenso y fuerte, directo a la cabeza de Alexis Sánchez, que remató en plancha para hacer el 2-1 en el primer gol del Sevilla en la temporada con la testa con una conexión entre bajitos. Fue una asistencia perfecta, la segunda suya esta campaña, en uno de los cuatro centros que puso al área siempre peligrosos.
El Sevilla lo apostó todo a esa banda y Pellegrini no movió ficha. En el banquillo no había nada, a su parecer, que mejorara lo que había en el campo. Se pidió la segunda amarilla para Antony en una entrada a Oso en la que va al balón y llega tarde. Una acción de ésas en la que en el fútbol de antes se pitaba falta y a seguir, pero en el que en la tiranía del VAR y el frame, del fútbol a cámara lenta e imágenes pausadas, puede ser cualquier cosa según quien sea el encargado de juzgar.
Por esa banda izquierda del ataque sevillista se movía todo. La derecha bética. Y por la ahí llegó una acción de Ruibal con Ejuke que para el colegiado fue mano pese a las protestas del lateral que lo negaba. Y de esa acción llegó el 2-2. Fue entonces cuando el Betis, tras el sopapo reaccionó, pero era tarde. Antony lo intentó en un par de salidas a la contra, pero las fuerzas fallaban y ya jugaba con mucha tensión sin ganarle ningún uno contra uno a Oso, gigante en defensa y en ataque.
Al final el 2-2 dejó frustración en Antony y alegría en Oso, un animal por la banda que cambió el signo del encuentro. Y el brasileño, un tipo pasional en el campo, no aguantó las críticas de algunos aficionados que le reprochaban su actitud. ¿Reprochar qué? ¿Jugar lesionado y con dolor? Quizá por ello fue a pedir explicaciones Antony. Una reacción natural de alguien que se ha vaciado en el campo con más o menos suerte y que está siendo recriminado y, seguramente, insultado. No fue a más el asunto ni hay que darle más importancia. La pasión del fútbol y la frustración de un iluminado que se apagó ante un Oso en la banda.
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