El Palquillo

El Cristo del Amor conserva íntegra la policromía original pero tiene unos barnices y repintes que degradan la obra

  • Los hermanos del Amor conocen el informe del IAPH sobre el estado de conservación del Crucificado, que descarta problemas estructurales y aconseja eliminar estas capas superficiales para que pueda ser contemplado tal y como lo hizo Juan de Mesa en 1620

El Cristo del Amor durante unos cultos.

El Cristo del Amor durante unos cultos. / D. S.

El Cristo del Amor “no presenta problemas estructurales de gravedad”. Conserva una sola policromía, la primera y original. Pero está parcialmente oculta por capas añadidas a lo largo del tiempo (algunos repintes parciales y barnices oscuros coloreados) que suponen "una clara degradación de la obra”. Estas son las tres principales conclusiones del informe sobre el estado de conservación del portentoso Crucificado de Juan de Mesa y que los hermanos de la archicofradía han conocido en la noche de este martes de la mano de los profesionales del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH). Con estos conocimientos sobre la mesa, "la hermandad posee los datos necesarios para meditar y plantear una estrategia de conservación de la imagen teniendo en consideración sus valores artísticos y devocionales", según ha informado.

La hermandad ha dado a conocer las principales conclusiones de este exhaustivo informe.   La primera de ellas es que la imagen “no presenta problemas de gravedad” estructurales, "una gratísima noticia si tenemos en cuenta que la portentosa imagen del Crucificado del Amor acumula ya más de 400 años de historia material. Ello se debe fundamentalmente al cuidado y a la supervisión de los que siempre ha sido objeto la imagen y a intervenciones como la realizada en 1982 por Rivero Carrera".

La segunda de las noticias es el Cristo conserva una sola policromía, la primera y original, de acabado mate y que recubre toda la talla con las carnaciones ejecutadas al óleo. "Tal como se refiere en la carta de pago otorgada por Juan de Mesa el 4 de junio de 1620, el escultor entregó la obra “en blanco”, es decir, sin policromar, con las capas previas de aparejo y cola como preparación. Las capas de color propiamente dicha (carnación, sudario, pelo y corona de espinas) las ejecuta un maestro pintor del que no se tienen noticias. El color de la policromía es de un ocre claro en las carnaciones, pardo en los cabellos, verdoso en la corona y blanco en el sudario".

Imagen de la reunión informativa celebrada en la iglesia del Salvador. Imagen de la reunión informativa celebrada en la iglesia del Salvador.

Imagen de la reunión informativa celebrada en la iglesia del Salvador. / M. G.

El IAPH alerta en su informe de las alteraciones que sufre esta capa pictórica que está parcialmente oculta por capas añadidas a lo largo del tiempo (algunos repintes parciales y barnices oscuros coloreados) que impiden percibir el cromatismo, matices y textura de la policromía y volúmenes escultóricos. Los técnicos señalan que el oscurecimiento de la talla no se debe a la suciedad o al envejecimiento de los materiales, sino a intervenciones realizadas con criterios distintos a los actuales.

 En concreto, el informe señala que “en antiguas intervenciones se ha aplicado sobre la superficie polícroma un barniz con carga de pigmentos tierra con la intención de oscurecerlo, dato observado en el estudio organoléptico y ratificado posteriormente en los análisis químicos complementarios”. Según se refiere en uno de los anexos del informe del IAPH, la aplicación de este “barniz coloreado” "era una práctica frecuente “en las restauraciones de imaginería procesional realizadas en la provincia de Sevilla durante gran parte del siglo XX, tal como se ha podido constatar a partir de los estudios diagnósticos realizados por el IAPH sobre diferentes imágenes procesionales”.

Estas capas de repintes y barnices oscuros están suponiendo, como advierten, “una clara degradación de la obra”, por lo que el IAPH aconseja su eliminación por “una necesidad de conocimiento y contemplación de la propia obra de arte en su forma más cercana a la concepción del autor”. No obstante, se reconoce que esta decisión estaría “supeditada” a los resultados de los ensayos y catas previas y a las pruebas de comportamiento de los materiales frente a esta limpieza sobre la propia obra escultórica.

El Cristo del Amor en una espectacular disposición en el presbiterio del Salvador. El Cristo del Amor en una espectacular disposición en el presbiterio del Salvador.

El Cristo del Amor en una espectacular disposición en el presbiterio del Salvador. / Antonio Pizarro

"El IAPH propuso también en la sesión informativa un segundo documento sobre la propuesta de conservación del proyecto inicial en el que mediante técnicas preventivas se pudieran estabilizar los posibles problemas de degradación de esta capa de barnices. Mediante el seguimiento y el desarrollo de nuevas técnicas de análisis no invasivos, más otras tradicionales, paulatinamente se reportaría información, lo que permitiría anticiparse a una posible degradación de los materiales de la capa pictórica".

Como ha señalado la hermandad, para determinar la composición material, técnica, época de ejecución, factores de alteración y estado de conservación de la imagen se han empleado los últimos protocolos y la tecnología más avanzada en materia de patrimonio cultural, como es el caso de la tecnología denominada imagen hiperespectral, técnica desarrollada por la NASA.

Para llevar a cabo este informe sobre el estado de conservación de la imagen del Cristo del Amor, encargada a Juan de Mesa en 1618, la talla quedó depositada en el IAPH del 31 de octubre al 12 de noviembre de 2019 a efectos de realizarle las pruebas y estudios técnicos necesarios con el fin de obtener un conocimiento científico profundo sobre el estado de la talla y redactar el proyecto de conservación.

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