La Priostía

De Dimas el ladrón al pequeño Zaqueo: hombres buenos en los pasos de Semana Santa

  • Entre la tradición popular y los evangelios, algunos personajes de los pasos de misterio tienen su propia historia

El Cristo de la Salud, de la hermandad de La Carretería, entre Dimas y Gestas El Cristo de la Salud, de la hermandad de La Carretería, entre Dimas y Gestas

El Cristo de la Salud, de la hermandad de La Carretería, entre Dimas y Gestas / José Angel García

Tiene el honor de ser el primer santo y este rango se lo dio el propio Jesús en la cruz al anunciarle que estaría con Él en Paraíso y, además, fue ladrón. Su nombre, Dimas, aparece en los evangelios apócrifos y celebra su fiesta en plena Cuaresma, el 25 de marzo como El Buen Ladrón. Se le suele representar cruficicado a la derecha de Cristo. A la izquierda, el mal ladrón, Gestas.

Dimas era ladrón pero con cierta ética. Según aparece en los escritos apócrifos atracaba a los ricos y defendía a los pobres. Más cruel era Gestas. Del Mal Ladrón se dice en el protoevangelio de Santiago que se dedicaba a dar "muerte de espada a algunos viandantes" y "tenía predilección por beber la sangre de los miembros infantiles" entre otras barbaridades.

En cualquier caso, seguramente serían rebeldes o sediciosos puesto que en el imperio romano la muerte de cruz solía reservarse para subversivos, rebeldes políticos y revolucionarios sociales. Hay constancia histórica de que durante la dominación romana de Judea, solo fueron castigados a muerte de cruz los sediciosos.

Los dos ladrones están en los pasos de misterio de La Carretería o Montserrat crucificados y esperando a su ejecución en el misterio de la Exaltación, en Santa Catalina.

Obligado a ser bueno

Simón de Cirene aparece en los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas. Era un hombre de campo al que obligaron a ayudar a Jesús a llevar el madero por el derecho de requisa. Es decir, los soldados romanos podían acudir a cualquier persona que estuviera presenciado el camino al cadalso del condenado para que le ayudara a llevar el madero. El motivo era que el reo no muriera antes de ser ejecutado.

Cirineo de la Hermandad de San Isidoro Cirineo de la Hermandad de San Isidoro

Cirineo de la Hermandad de San Isidoro / Juan Carlos Muñoz

Como ocurre con Dimas, no está canonizado pero se le considera santo por ayudar a cargar con la Cruz. Según los escritos apócrifos, se convirtió en discípulo de los apóstoles.

En la Semana Santa sevillana hay un Cirineo que es una de las imágenes secundarias con mayor valor artistico. Se trata del Simón de Cirene que acompaña a Jesús de las Tres Caídas de San Isidoro. Es una obra de Ruiz Gijón (1687). La imagen fue restaurado por José Rivera García en 1974 y por el IAPH en el año 2000 y participó en 1977 en una exposición sobre imaginería sevillana celebrada en Madrid.

Dos hermandades más tienen al Cirineo en el paso de misterio: el de las Tres Caídas de la Esperanza de Triana y el de San Roque. El que ayuda a llevar la cruz a Jesús de la Penas es de Illanes, que tomó como modelo a Cristobal, un cargador del mercado de la Encarnación. El  Cirineo de Triana es obra de Castillo Lastrucci.

El Sabado de Pasión también salen Cirineos en San José Obrero y en la Agrupación Parroquial de San Jerónimo. Aquí tiene una particularidad, y es que la cruz es llevada sólo por Simón.

José de Arimatea y Nicodemo

Tanto José de Arimatea como Nicodemo son conocidos como los Santos Varones. Eran judíos y, según la tradición fueron los encargados de bajar a Jesús de la cruz. Aparecen en los pasos de la Quinta Angustia, la Trinidad, la Sagrada Mortaja, Santa Marta o el Duelo de la hermandad del Santo Entierro.

Según el evangelio de Mateo, José de Arimatea era el propietario del sepulcro donde es trasladado el cuerpo de Jesús. Era un hombre rico, miembro del sanedrín, bueno, honrado y discípulo clandestino por miedo a las autoridades judias. Las leyendas medievales dicen que era hermano de Joaquín y, por tanto, tío de la Virgen, y tutor de Jesus tras la muerte de José. Pertenecen a la misma tradición que le atribuye al de Arimatea el traslado del Sudario y del Santo Grial a la cuenca del Mediterráneo.

José de Arimatea y Nicodemo portan al Cristo de la Caridad de Santa Marta José de Arimatea y Nicodemo portan al Cristo de la Caridad de Santa Marta

José de Arimatea y Nicodemo portan al Cristo de la Caridad de Santa Marta / Víctor Rodríguez

Suele representarse al lado derecho de Jesús, puesto reservado a la personas de mayor edad en la tradición judía.

Nicodemo era fariseo. Representa al sabio judío versado en la ley que después se hace discípulo de Jesús. Juan lo menciona tres veces en su evangelio.

Zaqueo: el niño de la palmera

Es una de las figuras más queridas de la Semana Santa porque casi todos los niños juegan a buscarlo en el paso de la Borriquita los Domingos de Ramos. Allí está él. Una especie de niño hombre dispuesto a cortar hojas de palmeras para aclamar la Jesús en la Entrada a Jerusalén. Fue un publicano rico y de baja estatura que se subió en un sicomoro para poder ver al Mesías. Él le dijo que se bajara del árbol y que iba a alojarse en su casa. Su nombre significa puro e inocente. Por eso está representado como un niño en la figura del paso de la Borriquita. La autoría es atribuida al círculo de Pedro Roldán y es la más antigua de las imágenes del paso.

Zaqueo en la palmera del paso de la Borriquita Zaqueo en la palmera del paso de la Borriquita

Zaqueo en la palmera del paso de la Borriquita / Juan Carlos Vázquez

Zaqueo era jefe de publicanos y una especie de traidor para los judíos puesto que era uno de los jefes de los recaudadores de impuestos y, por tanto, trabajadores del imperio romano.

La conversión del centurión en El Cerro

Cornelio el Centurión, según la tradición católica y Manuel Lorente según Sevilla, el romano que a los pies de la cruz pronunció: "en verdad era el hijo de Dios" es una de las figuras secundarias con mayor tensión dramática en el paso del Cristo de Desamparo y Abandono. Cornelio fue el primer gentil bautizado por Pedro y esta es la representación del primero de los pasos del Cerro del Águila, la conversión del centurión

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