Abrirse camino entre las flores

La Fundación Gerón imparte en Torreblanca un taller de floristería como medio contra el desempleo

Dos de las alumnas del taller de floristería preparan las flores para una de sus composiciones.
Ana Fernández

01 de mayo 2008 - 05:03

A pesar de ser alérgico al polen, Ángel Domínguez resiste heroicamente desde hace un mes las cuatro horas diarias que pasa en el taller de floristería que la Fundación Gerón imparte en su barriada, Torreblanca. Ayer, este alumno -el único hombre entre siete mujeres- participó en una jornada de puertas abiertas donde los participantes exhibieron lo aprendido en esta materia desde que empezaron el curso.

La iniciativa, que se ubica dentro del Programa Incorpórate, está subvencionada por la Consejería de Igualdad y Bienestar Social y va dirigido a personas con dificultades para la inserción laboral. Ayer el perfil general de los participantes en estos cursos volvía a repetirse. "Casi el 70% de los alumnos son mujeres de entre 20 y 40 años que poseen, como mucho, el certificado escolar", explicó Celia Salina, directora del área de Empleo de la Fundación Gerón, quien añadió como "ésta es una oportunidad para que aprendan una nueva ocupación".

Desde ramos hasta centros de mesa, todo tipo de composiciones florales inundaban las sala de la Fundación Gerón. Entre los alumnos, el monitor del taller, Eduardo, quien reseña como "durante el curso tenemos dos partes, una teórica y otra práctica". En la primera de ellas conceptos como el color, la armonía y la composición marcan un programa lectivo que va más allá y les enseña la importancia de los materiales con los que se trabajan, de lo estético y de cuestiones igual de relevantes a la hora de incorporarse al mercado laboral como la actitud que debe mantenerse de cara al público o cómo hablarle a un cliente.

Cristina y Estrella tienen 17 años, ambas dicen que "antes de comenzar el curso no sabíamos nada de flores". Ahora, tras las clases recibidas, confiesan que ven en la floristería una salida profesional.

Igual de optimista se mostraba Ángeles Reyes, de 52 años, que reconocía que aún le queda "mucho por aprender, pero me gustaría dedicarme a ello, si me diesen la opción de trabajar". Una oportunidad profesional que desde el Programa Incorpórate se tiene en cuenta como parte de la práctica del taller.

Tras un mes de clases teóricas, los alumnos dispondrán de un mes de prácticas en distintos establecimientos dedicados a este sector en la ciudad. Empresas con las que previamente se firmó un convenio de colaboración y donde los alumnos podrán desarrollar sus conocimientos, experimentar la realidad del oficio y desenvolverse en público.

Pero éste no es el primer taller de inserción laboral que la Fundación Gerón organiza; "sólo en Torreblanca llevamos siete años", explica la responsable de empleo.

Desde guardería, costura o camarera de piso hasta un curso que se está desarrollando en este momento de pescadería y charcutería muchas son las iniciativas para desempleados en las que la fundación se involucra. De los tres hijos de Ángeles, su hija cursó uno de los talleres de cuidados de ancianos, en la actualidad la joven "lleva tres años trabajando en un centro de niños discapacitados y está muy contenta". Otros, como Ángel, han encontrado entre las flores una motivación para él y su familia. Lo que más le gusta de componer "los ramos de novia" a su mujer, bromea, es "que le lleve el ramo más grande".

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