Cinco señales que indican que un niño va a ser muy inteligente, según este neuropsicólogo

La educación durante los primeros años de vida de un niño es muy importante porque aprenden los primeros valores y sirve para que desarrollen su personalidad

"Es mejor que no intervengas": La solución en los conflictos entre hermanos adolescentes

Niña
Niña / Pexels

La educación de los hijos en los primeros años de vida es un aspecto fundamental para su desarrollo integral, y la psicología ha demostrado que esta etapa tiene una influencia decisiva en la construcción de la personalidad, las habilidades cognitivas y la salud emocional futura. Desde el nacimiento hasta aproximadamente los seis años, el cerebro infantil presenta una gran plasticidad, lo que significa que las experiencias vividas durante este período dejan huellas profundas y duraderas.

Según la psicología del desarrollo, los primeros vínculos afectivos, especialmente con los cuidadores principales, son la base de un desarrollo emocional sano. La teoría del apego, propuesta por John Bowlby, sostiene que cuando los niños reciben cuidado consistente, afecto y atención, desarrollan un apego seguro. Este tipo de apego les permite sentirse protegidos, explorar el entorno con confianza y establecer relaciones sanas en el futuro. Por el contrario, la falta de atención emocional o la inconsistencia en el cuidado pueden generar inseguridad, ansiedad y dificultades en las relaciones interpersonales.

En el ámbito cognitivo, autores como Jean Piaget señalaron que los niños pequeños aprenden principalmente a través de la interacción con su entorno. En los primeros años, el juego es una herramienta esencial de aprendizaje, ya que permite al niño experimentar, resolver problemas simples y desarrollar el pensamiento lógico de forma progresiva. Por ello, la psicología recomienda una educación basada en la exploración, el juego y la curiosidad, más que en la imposición rígida de contenidos académicos.

El lenguaje también se desarrolla de manera intensa en esta etapa. Hablar con los niños, escucharles y responder a sus preguntas favorece no solo la adquisición del lenguaje, sino también el desarrollo del pensamiento y la autoestima. La psicología destaca que un entorno rico en estímulos verbales y emocionales contribuye a una mejor comunicación y a una mayor capacidad para expresar emociones y necesidades.

Asimismo, la educación emocional en los primeros años es clave. Enseñar a los niños a reconocer y gestionar sus emociones, mediante el ejemplo y el acompañamiento respetuoso, les ayuda a desarrollar autocontrol y empatía. Desde la psicología se enfatiza que validar las emociones infantiles —en lugar de minimizarlas o castigarlas— fortalece la seguridad emocional y la confianza en sí mismos.

Por último, la psicología subraya la importancia de los límites claros y coherentes. Una educación equilibrada combina afecto y normas, ya que los límites proporcionan estructura y seguridad. Cuando los niños entienden qué se espera de ellos en un ambiente de respeto, desarrollan mayor responsabilidad y autonomía. Además, muchos de ellos destacan con algunas habilidades en concreto que llaman la atención y, según el neuropsicólogo Álvaro Bilbao se trata de que van a ser más inteligentes en el futuro.

Cinco señales que indican que un niño va a ser muy inteligente

1. Tiene mucha creatividad. "Einstein dijo que la imaginación es la madre de la inteligencia y, de hecho, es la habilidad más importante para resolver problemas nuevos. Déjale jugar libremente y apoya el desarrollo de su creatividad", explica Álvaro Bilbao.

2. Hace preguntas que incomodan. No pregunta para aprender, pregunta para entender. Es un indicador de que su cerebro quiere ir más allá.

3. Tiene mucho vocabulario. Este es el mejor predictor de inteligencia en todos los estudios y da igual su base genética. Si le contagias el amor por la lectura, su desarrollo intelectual crecerá exponencialmente.

4. Siente emociones con mucha intensidad. La alta sensibilidad y el carácter fuerte suelen ir de la mano de una gran capacidad cognitiva, pero necesitan adultos que les enseñen a regular sus emociones.

5. Sus padres aprenden nuevas habilidades. Los padres que en consulta aprenden nuevas estrategias educativas demuestran que son más adaptables. Un rasgo genético que también se puede aprender por observación.

Referencias bibliográficas:

stats