La dueña de Casa Morales de Sevilla, atrapada en Dubái: "Si me dicen ahora que me voy, dejo hasta la maleta"
El cierre indefinido del espacio aéreo en Emiratos Árabes Unidos deja al grupo con el que viajaba la hostelera sevillana pendiente de una reubicación sin fecha
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La tensión continúa en Oriente Próximo tras los últimos ataques cruzados entre Israel e Irán, un intercambio que ha elevado la alerta en toda la región y que mantiene el cierre temporal del espacio aéreo en varios países del Golfo. En los Emiratos Árabes Unidos, las autoridades mantienen restricciones por motivos de seguridad mientras evalúan la evolución de la situación.
En ese contexto inesperado se encuentra Reyes Morales, propietaria de la emblemática taberna Casa Morales, en pleno centro de Sevilla. Acostumbrada al bullicio diario de su negocio, referente de generaciones de sevillanos y visitantes, hoy vive una espera incierta a miles de kilómetros de casa.
Morales viajó a Dubái con un grupo de amigos para pasar una semana de descanso. Llegaron la noche del domingo 22 y tenían previsto regresar el día 1 de marzo en un vuelo a las 7:25 con destino Madrid, desde donde continuarían a Sevilla. El plan era sencillo: unos días de desconexión antes de volver a la rutina. Pero la actualidad internacional lo cambió todo.
"Nos enteramos de que Israel había atacado a Irán cuando estábamos en plan relax, en una piscina, ya el último día", relata. "Ahí empezamos a ponernos en alerta, a mirar todas las noticias. Y empezamos a oír que habían cerrado el espacio aéreo".
El grupo, seis personas en total llegadas desde Sevilla, además de la hija de unos amigos que reside en Dubái, tenía previsto salir hacia el aeropuerto de madrugada. Sin embargo, la noche dio un giro inquietante. "Empezaron a sonar explosiones. Luego la alarma en el móvil. Yo no me podía ni imaginar cómo sonaba una alarma de emergencia. Me puse muy nerviosa. Me temblaba todo. Corría de un lado para otro sin saber qué hacer", relata.
Las autoridades emiratíes recomendaron permanecer en hoteles y domicilios, evitar ventanas y situarse en plantas bajas. La Embajada de España en Abu Dabi confirmó el cierre del espacio aéreo por decisión de la Autoridad de Aviación Civil, el Ministerio de Defensa y la Agencia Nacional de Gestión de Crisis y Desastres, e instó a los turistas a mantenerse informados y en contacto con sus aerolíneas ante posibles reubicaciones.
Pero contactar con la compañía aérea no ha sido sencillo. "Volamos con Emirates y es imposible hablar con ellos. Hemos ido al aeropuerto y no hay nadie en el mostrador. Solo nos dicen que ya nos avisarán por correo electrónico", explica.
Su vuelo estaba programado para el día 1. Ya es día 3. Y no hay fecha de regreso. "¿Cuándo nos vamos?", se pregunta. "Creo que ha salido alguno para Barcelona, pero desde Dubái no sabemos nada seguro".
Pese a la incertidumbre, la vida en la ciudad mantiene una apariencia de normalidad. "Aquí no se nota conflicto ninguno. Hay tranquilidad total. Los sitios son preciosos, la gente está calmada. Es verdad que los restaurantes están algo más vacíos, pero también es Ramadán", comenta.
Esa calma exterior contrasta con el impacto emocional de escuchar una explosión cercana. "Anoche oímos una bastante fuerte. No se vio humo ni nada, solo el estruendo. Y eso impresiona. Tú ves las guerras en la tele, pero no piensas que lo vas a vivir, aunque sea así, de refilón".
En el hotel les han ido ampliando la estancia día a día. Según la comunicación trasladada por la Embajada, el Gobierno emiratí estudia asumir los costes derivados de las estancias prorrogadas en algunos emiratos, aunque en la práctica muchos viajeros, como el grupo sevillano, renuevan su habitación sin saber cuánto tiempo permanecerán allí.
Mientras tanto, en Sevilla, Casa Morales sigue funcionando bajo la supervisión del hijo de Reyes. Pero la hostelera confiesa que la distancia pesa. "Yo tengo mi taberna desatendida. Aunque está mi hijo, hay que estar allí. Yo quiero estar ya en García de Vinuesa", dice, mencionando con cariño su tierra.
Aun así, intenta mantener la serenidad. "Nos sentimos seguros. Dicen que esto es de los sitios más seguros del mundo y se respira tranquilidad. Pero claro, queremos volver", concluye.
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