Aislado por los ruidos de su vecina

Contaminación acústica Ruidos que molestan a otros vecinos

Una familia que tiene un hijo con síndrome de Down presenta más de 17 denuncias ante la situación de "acoso acústico" que sufre desde hace años · Se sienten "olvidados y despreciados" por el Ayuntamiento

Francisco Javier Blanco muestra algunas de las denuncias.
Jorge Muñoz

14 de junio 2010 - 05:03

Una familia desesperada por los reiterados ruidos de la vecina de arriba. La historia de Francisco Javier Blanco Pérez, que reside en el núcleo Los Olivares de la calle Turia, en Sevilla Este, es la de un padre de familia que ya no sabe qué hacer para evitar los ruidos que, a cualquier hora del día, emiten presuntamente sus vecinos de arriba: una mujer y su hijo de 12 años. Lo ha intentado casi todo: mediar con los vecinos, con la comunidad de propietarios, acudir a la Policía Local -ha presentado más de 17 denuncias- y ya sólo le queda acudir al juzgado de guardia para presentar una denuncia por contaminación acústica o "acoso acústico", como el propio vecino afectado define la situación que padece su familia.

Francisco Javier tiene dos hijos, uno de 17 años que padece síndrome de Down, y otro unos años mayor. Los ruidos les afectan de manera especial, hasta el punto de que el menor disminuido se despierta muchas noches "asustado" y los psicólogos han diagnosticado un empeoramiento de su enfermedad, por lo que la familia ha pedido incluso que se revise su grado de minusvalía. El otro hijo, que estudia Formación Profesional, tiene que irse a menudo a casa de la abuela a estudiar porque los sonidos que proceden de arriba no le permiten concentrarse.

Los hechos se remontan al año 2006, aunque la primera denuncia es de finales de 2009. El propio Francisco Javier Blanco comenta que tiene que estar todo el día en casa escuchando "al máximo" de potencia su reproductor de música mp3 para no escuchar las "carreras, golpes, portazos y arrastre de muebles y camas" que proceden de la vivienda de arriba. Esta situación le ha provocado incluso una pérdida de audición del oído derecho. Cuando se va a dormir, lo hace con sus cascos o con tapones. Está además en tratamiento psicológico porque los ruidos le han sumido en una depresión.

Los ruidos se producen "a cualquier hora del día y de la noche", aumentan los fines de semana y festivos, y generalmente no tienen una duración muy larga. Esto provoca que cuando los agentes de la Policía Local acuden a su vivienda no pueden acreditar los hechos denunciados, puesto que los ruidos, aunque fuertes, no son constantes.

El estrés de la familia llega a tal extremo que en muchas ocasiones Francisco Javier coge a sus dos hijos y a su mujer y se marchan de la misma. Hay días en que ha llegado a llamar hasta siete veces al servicio de emergencias 112 para solicitar la presencia de un patrullero policial. La última vez que llamó fue el pasado domingo, día 6, pero la Policía Local no acudió hasta cuatro días después. "Sólo me preguntaron si en ese momento había ruidos, les dije que no, y se marcharon" sin ni siquiera dejar constancia del boletín de denuncia.

Los ruidos fueron tratados incluso en una junta de la comunidad de propietarios, que envió incluso un burofax a la vecina pidiéndole que cesara en esa actividad, pero al final Francisco Javier se ha quedado solo en esta lucha porque los otros vecinos, aunque padecen los ruidos, "no quieren problemas".

Francisco Javier se siente "olvidado y despreciado" por las administraciones públicas. Se ha dirigido al Ayuntamiento en varias ocasiones, al Defensor del ciudadano, a las delegaciones municipales de Medio Ambiente y Seguridad y al Defensor del Pueblo. Y sólo considera que ha recibido un tratamiento por parte de la Delegación provincial de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en Sevilla, que ha reclamado en "tres ocasiones" al Ayuntamiento información sobre el caso y les ha pedido expresamente que tengan "sensibilidad y humanidad" con su caso, debido a que hay un menor con síndrome Down cuyo estado de salud ha empeorado por los ruidos. Francisco Javier dice que el Ayuntamiento "tiene que hacer cumplir la ordenanza municipal". "Se nos está privando del derecho a vivir en paz y a descansar, y el Ayuntamiento está de brazos cruzados", critica.

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