Sevilla

La Archidiócesis lanza el concurso de empresas para restaurar la iglesia de Santa Clara

  • Las ofertas se pueden presentar hasta el 30 de septiembre

Visita realizada por el arzobispo y los técnicos al templo en mayo de 2019. Visita realizada por el arzobispo y los técnicos al templo en mayo de 2019.

Visita realizada por el arzobispo y los técnicos al templo en mayo de 2019. / D. S.

La Archidiócesis de Sevilla lanzó el jueves concurso para la contratación de las obras de restauración de la iglesia de Santa Clara, una vez que la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico aprobó hace unas semanas las tareas en el valioso templo del barrio de San Lorenzo. La intervención, con un coste superior a los tres millones de euros, contempla actuaciones en el templo, la sacristía y el compás del monasterio, en base al proyecto redactado por los arquitectos Antonio Martín Molina y Gonzalo Díaz de Recasens.

Según ha dado a conocer la Archidiócesis, todas las empresas que concurren a este concurso cuentan con la calificación K7, que es la que concede la administración pública en función del volumen y experiencia en restauraciones de este tipo. De esta manera, la Archidiócesis utiliza los mismos criterios utilizados en los procesos de contratación de las administraciones, dentro del manual de buenas prácticas que se aplica en este tipo de actuaciones de la Iglesia de Sevilla.

Se trata de un concurso por invitación para una obra que tendrá una duración de dieciocho meses. Será el Ayuntamiento el que asuma el coste de la restauración en virtud del convenio firmado a finales de 2017. En este sentido, como publicó este periódico, el inicio de las obras está supeditado a las transferencias pendientes por parte del Consistorio. 

Este mes de julio estaba prevista una nueva trasferencia del Ayuntamiento de 900.000 euros, y restaría, el próximo año, la última de 1.150.000 euros. Así se pronunciaba a este respecto Alberto Benito, ecónomo diocesano el pasado día 15 de julio: "Nosotros hemos seguido dando pasos. El proyecto ya está aprobado por Cultura y sólo falta que se conceda la licencia de obras. También tenemos preparado el concurso para la obra. Cuando tengamos el dinero de este año podríamos empezar. Queremos hacerlo cuanto antes, pero en estas circunstancias no podemos aventurarnos. No podemos pedir un crédito puente como hacíamos antes porque no tenemos garantizados los ingresos. Si tenemos el dinero este mes podríamos arrancar antes de que acabe el año".

Las actuaciones en el edificio

Como consecuencia de la antigüedad de la construcción, cuya fundación data del siglo XIII a partir de un palacio musulmán, y de las sucesivas intervenciones sufridas a lo largo de la historia hasta el tiempo presente, el edificio muestra una serie de daños debidos, por una parte, al envejecimiento de los propios materiales que se emplearon y, por otra, a la falta de obras de conservación e intervención del último siglo, motivo por el cual presenta una situación de generalizada de falta de estanquidad en las cubiertas con innumerables problemas de filtraciones; estructuras de forjados de madera en situación próxima al colapso, lo que origina además el desplome de muros por altas humedades de absorción; ausencia de una adecuada red de recogida y evacuación de aguas, así como, carpinterías por lo general irrecuperables.

El proyecto de intervención pretende cubrir una serie de necesidades del monasterio con usos distintos en dos áreas, aunque relacionados funcionalmente: recuperar el culto en la iglesia, por lo que es preciso disponer asimismo de sacristía, un despacho y una sala de reuniones; y disponer en el Espacio Santa Clara, de propiedad municipal, de unos recintos capaces de mostrar el patrimonio de la iglesia, lo que requiere recintos abiertos con el equipamiento estándar de oficinas y de uso público.

La gran variedad de obras a realizar en el edificio abarcan desde la reparación de una relevante carpintería de lazo, como la consolidación, aplome y atirantado de la espadaña, la reconstrucción y consolidación de múltiples forjados y la redistribución de la crujía adyacente a la iglesia, siempre con la voluntad de insertarse en un plan de intervención general del Monasterio de Santa Clara, lo que dificulta establecer con precisión criterios de actuaciones fijas para todo el conjunto. No obstante, todos estos trabajos se basan en unos criterios básicos de respeto y valoración de la arquitectura existente, como pueden ser el de mínima intervención, la autentificación de cada elemento o el empleo no restrictivo del criterio de diferenciación.

El proyecto de intervención distingue, además, entre reparaciones, reposiciones de elementos perdidos o deteriorados y las nuevas actuaciones. En estos casos, las técnicas y materiales a emplear son fundamentalmente idénticos a los elementos que se van a restaurar. Como ejemplo cabe citar la intención de consolidar el artesonado del techo de la iglesia, que está decorado con una carpintería de lazo prácticamente perdida, y una interesante policromía que ya ha soportado una intervención que, en su momento y ante la imposibilidad de su restauración, se optó por colgarla de una estructura metálica y sobre la que se dispuso el tejado a dos aguas, de modo que es pretensión de este proyecto volver a recuperar esta carpintería de lazo y en la medida de lo posible devolverle su función portante.

Los retablos y esculturas

El retablo principal de Santa Clara. El retablo principal de Santa Clara.

El retablo principal de Santa Clara. / D. S.

La restauración de los bienes muebles cuenta ya también con el visto bueno de Patrimonio. Este proyecto contempla intervenir en las siguientes obras: retablo mayor y retablos laterales, todos de Juan Martínez Montañés, el artesonado general, la sillería del coro y la sillería de los pies de la iglesia (coro bajo). Entre las patologías más reseñables que se han observado en el conjunto de las obras, destaca el deterioro general por falta de mantenimiento, la acumulación de polvo y depósitos naturales, pérdidas volumétricas, pérdidas de materia en soporte, preparación y capa pictórica; grietas o fisuras en la superficie y barnices o pinturas aplicados en época contemporánea, entre otras.

Desde el cierre el convento, la Archidiócesis puso las esculturas, los retablos y otras piezas artísticas susceptibles de ser transportadas, a resguardo en unas dependencias de la casa sacerdotal, colindante con el convento, entra las que cabe destacar las esculturas de Santa Clara, Santa Inés, Santa María Magdalena, San Pedro, San Pablo, San Buenaventura, San Antonio, la Virgen del Rosario, los cuatro ángeles lampadarios, el relieve del Nacimiento de Jesús perteneciente al retablo mayor, y el relieve de Santa Clara ubicado en la pared derecha del presbiterio.

Estas piezas se encontraban en unas cajas estancas de transporte, que ya han sido retiradas. Así mismo, los retablos han estado protegidos in situ mediante el uso de una manta de geotextil para resguardarlos del polvo, pero el deterioro que ya presentaban previo a las protecciones aún es patente, y en algunos casos se ha agravado debido al envejecimiento natural de sus materiales.

Estos trabajos serán asumidos directamente por el equipo habitual de conservadores del Arzobispado.

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