Balance Nochevieja Como una jornada de reflexión sin elecciones

  • La ciudad amaneció sumida en una extraña quietud, no se sabe si producto de la serenidad o de la resaca

Celebración de las campanadas en la Plaza Nueva, bajo el reloj del Ayuntamiento. Celebración de las campanadas en la Plaza Nueva, bajo el reloj del Ayuntamiento.

Celebración de las campanadas en la Plaza Nueva, bajo el reloj del Ayuntamiento. / Juan Carlos Vázquez

Cuatro ambulancias y un coche de policía en la puerta de Urgencias del Hospital Macarena. “Nosotros somos del turno de día. Dicen nuestros compañeros que la noche ha sido movidita”, dice uno de ellos, en animada tertulia con sus tres colegas.

La ciudad del primer día del año parece sumida en una jornada de reflexión de unas elecciones imaginarias. Está como en servicios mínimos, los de la convocatoria de una jornada de juerga general. La quietud domina el ambiente, no se sabe si de serenidad o de resaca. Se ven más aviones que autobuses urbanos, como si la gente que llega a la ciudad tuviera más necesidad de desplazarse que los locales.

La Basílica de la Macarena está llena de visitantes. El belén tapa por completo la tumba de Queipo y de su esposa. Este año 19 es capicúa con el 91 del siglo anterior. 1991, se lee en una de las torres del Parlamento Andaluz, antiguo Hospital de las Cinco Llagas. Este año entrante, republicanos y cofrades tienen un objetivo común: el 14 de abril es Domingo de Ramos. No es la primera vez que en las fechas hay connotaciones civiles y religiosas. El cambio político que se barrunta empezó el primer Domingo de Adviento, tras una jornada de reflexión que sí fue víspera de elecciones.

Dice un madrugador que le ha sorprendido la cantidad de runners, los corredores que postula Murakami. Febrero es mes del maratón y el 6 de marzo Miércoles de Ceniza. Uno del uno. Por la Resolana, casi desierta, pasa el autocar 111 de Casal que hace la línea Sevilla-San José de la Rinconada. El bar Plata nació en 1909, cumple 110 años, como la línea que va hasta La Algaba.

Una señora pregunta en el C4 por el puente de Triana. “Ha cambiado mucho la ciudad desde la Expo. Yo también. Tengo cuarenta kilos más. Pero la gente no cambió, muy amable”. Se baja junto al mercado del Barranco. Calentitos tardíos para contrarrestar el resacón. La torre Sevilla se ve como un uno gigante.En Reyes Católicos una veintena de jóvenes esperan con sus maletas. Suben a un autobús que les llevará a Castellón. “Allí es muy típico ir a otra ciudad a pasar la Nochevieja”. En La Taberna del Alabardero siempre es 31 de diciembre. Ese día de 1861 nació en esa casa Juan Antonio Cavestany, con calle cerca de Santa Justa, “eximio poeta lírico y dramático”. Puro siglo XIX. Murió el 22 de diciembre de 1924, un día muy sevillano para morir: Bécquer y Antonio Susillo.

Siempre quedan el primer día del año en este sitio del cura Lezama Emilio Durán y Juana Muñoz. “Este año 19 tiene mucho de siglo XIX, porque creo que va a ser muy decimonónico”, dice Durán. Su primera Nochevieja fue la de 1934, después de la Revolución de Asturias. Preside la tertulia El Carro de la Nieve, que ha pasado del Inglaterra al Bécquer. “Llevo treinta años pasando solo la Nochevieja. Me coloco las doce uvas, nunca paso de marzo”.

Misa de precepto en la Catedral. Gente en las gradas del templo viendo pasar el espectáculo del tiempo. Abrió la Catedral y cerró el Ayuntamiento. Este año hay elecciones municipales. El 19 amaneció con controles de alcoholemia. Leandro y Silvia se despidieron del 18 casándose en la iglesia de la Anunciación, las arras llevadas por pastorcillos.

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