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Casa-museo de Marifé en Alfarería

  • Torre de arena. La tonadillera llegó desde Burguillos a los impares de Alfarería pero la placa la colocaron en los pares, en la casa donde conserva su memoria su ahijada Mari Valle.

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EN el zaguán hay una Vespa y un cuadro firmado por Luisito Lamarque en el que se ve un castillo emergiendo de un islote. Dentro, un traje de torero metido en una vitrina. La casa no tiene timbre. Cuando suena la campana y abre Mari Valle Morales, el interior de la casa es un museo de Marifé de Triana. "Era mi madrina", dice la dueña de la casa. En este 94 de la calle Alfarería está la placa que recuerda que María Felisa Martínez Pérez vino a esta calle de Triana. "En realidad", dice Mari Valle, "cuando llegó de Burguillos vivió en la casa de ahí enfrente (Alfarería, 89), pero la dueña de la casa no quería placa ninguna".

Marifé vino de Burguillos y muchos años después de Cantillana llegó a la calle Alfarería el propietario de la carnicería Bienvenido. Paisano de Curro Jiménez y del gran Ocaña, Bienvenido Cañabate, 46 años, despacha el género en la casa contigua a la que de muy niña habitó la tonadillera. El legado de la Torre de arena se funde en estos confines de Triana con la torre Pelli. "Como se vuelque, llega aquí el escombro". El carnicero vio la gala de los Goya que empezó con una parodia de Bienvenido, mr. Marshall. "Creo que ganó Caperucita Roja".

Por un día, Marifé de Triana no entró en el obituario de los Goya. Siempre esquiva al cine, reacia a que la encasillaran en el género de folclóricas, sólo hizo dos películas. En Canto para ti (1959) le hizo la réplica el galán de la época Alfredo Mayo. "Ha sido humilde hasta para morirse", dice Mari Valle. "Se merecía una estatua, un panteón, y cuando hemos ido a darle el adiós la han enterrado en un cementerio pequeñito de Torremolinos".

Ni estatua, ni panteón, ni calle. Esto último lo sabe bien Javier, 41 años, cartero, que pasa por los dominios de Marifé repartiendo la correspondencia. "Tienen calle Rodrigo de Triana, Gracia de Triana y la Esperanza de Triana. Naranjito de Triana la tiene, pero en el Polígono San Pablo. Marifé de Triana no tiene calle. No es la música que a mí me va. Yo soy de heavy-metal, Iron Maiden, AC&DC, Saxon, y de los españoles Barón Rojo, Barricada, Silvio y Sacramento".

El arte llama al arte en esta parte de la calle Alfarería. Una joven hace fotos de la placa colocada en plena Velá, el 24 de julio de 2009, siendo alcalde de la ciudad Alfredo Sánchez Monteseirín. "Marifé se enfadó mucho conmigo", dice Mari Valle, "porque ese día yo no pude venir. Estaba en la playa de Chipiona con mi madre en silla de ruedas, el niño pequeño y el perro". Las fotos de la placa las hace una nueva vecina. Laura Pérez Meléndez es restauradora de arte y trabaja en el taller de Carrasquilla. Está rehabilitando un local junto a la casa-museo de Marifé. "Mi padre es de Palencia y mi madre de Badajoz, pero se conocieron aquí y yo nací en Triana", dice la joven restauradora, la nueva vecina de la ahijada de la tonadillera.

El traje de torero, que parece el cartel de una de aquellas películas de la época, era de José Canela, el suegro de Mari Valle. "En esta familia somos muy artistas. Yo soy bisnieta del Sereno Garfias, al que dieron un homenaje en la capillita del Carmen". La cercanía con Marifé le viene de su tía Juana Morales, hermana de su padre. "Cuando yo tenía dos años, mi tía me llevaba a los teatros a verla cantar".

Su tía Juana está ahora en una residencia de Heliópolis, pero ha prestado servicios asistenciales en casa de dos de los andaluces más populares del último medio siglo. "Cuando se puso malo Jose", se refiere Mari Valle al marido de Marifé, "que estuvo malito 22 años, mi tía se fue para allá y estuvo con ellos siete u ocho años. Yo iba por allí y estaban la Esmeralda, la Soraya". Además, su tía Juana fue quien se encargó de la crianza y los cuidados básicos del hijo de Alfonso Guerra, aquel niño que hace treinta febreros disfrutaba de los Carnavales de Cádiz disfrazado de D'Artagnan y años después fue a estudiar a Oxford bajo la tutela de John H. Eliott.

Esta contemporaneidad de Marifé en la que se combinan Silvio, Guerra y Iron Maiden, el carnicero costumbrista y el cartero heavy-metal, denota una modernidad que no ha sido suficientemente valorada por los que expenden etiquetas de calidad artística. No quiso hacer cine zafio, como explica muy bien Ángel Vela en su libro Triana. Un barrio de cine. En la casa de Mari Valle, pasadas la Vespa y el traje de torero, se encuentra con un álbum de Marifé colgado en las paredes de esta casa: niña y adolescente, consagrada y en su crepúsculo, sevillana y malagueña. Fotogramas de vida.

A la suegra del torero se le escapan unas lágrimas cuando habla de su madrina. El cartero se despide del carnicero. "Hoy tengo que llegar hasta la torre Pelli". El marido de Mari Valle es electricista y tiene un bar, El Embarcadero, en la calle Betis.

La casa donde vivió Marifé está cerrada. "De vez en cuando viene alguien a limpiarla", dice Bienvenido. Todavía luce el reconocimiento, Mención de Honor, en el concurso de balcones celebrado en 1963, cuando todavía Marifé era la reina de la canción. Los curiosos se paran ante la placa. Alguien ha colocado un clavel rojo con un crespón negro. "La veía en el teatro cuando era más chica". Dolores pasa por la calle Alfarería. "Era más joven que yo, que nací en octubre de 1931, me parece que era el tiempo de la revolución".

Ha muerto en el Año de la Fe, en su caso apócope de Felisa. Nació en los últimos días del verano de 1936. El peor año en la vida de Melchor Rodríguez, el Ángel Rojo, el sastre anarquista de Triana, con placa en la calle San Jorge, que salvó a cientos de adversarios en aquellos tiempos de sinrazón y racionamiento.

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