"Daniela, con mayúsculas"
Desde Oriente. Desde ayer, y durante cuatro días, el rey Melchor recoge en este periódico las cartas de los niños pequeños y los grandes que nunca dejaron de serlo.
Alos Reyes Magos los niños no les piden paraguas porque son muy considerados con la supervivencia del comercio y porque en la Cabalgata del día 5 el icono de Mary Poppins es símbolo de acaparar, de hacer añicos la justa proporción en el maná de los caramelos.
La lluvia no pudo ayer con los niños que acudieron a entregarle sus cartas al rey Melchor en la redacción de Diario de Sevilla. Su Majestad hizo las veces de director de periódico en esta variante infantil de las cartas al Director. Un género periodístico que goza de excelente salud y que en estas fechas reaviva gracias a los niños el correo postal y el futuro laboral de los carteros desplazados por el correo electrónico.
Las hermanas Desirée y Daniela y su prima Raquel fueron las primeras en entregar sus cartas al monarca llegado de Oriente. "Con letra clara, Daniela, y en mayúsculas", le decía su madre. Detrás de ellas, Francisco Javier, 3 años, pertrechado de un zumo de manzana y un paquete de galletas Oreo con las que se tiznó la cara como un baltasar infantil que emergiera de una caravana de las mil y una noches trasladado en alfombra mágica por Simbad el Marino. O por Popeye.
La tercera posición la ocuparon Beatriz y Lidia, nietas de Joaquín, el tabernero de la calle Jesús del Gran Poder. Venían con Eva, su madre. En el misterio de los Reyes Magos, con el que nada puede la mercadotecnia de la sociedad de consumo, los padres no son los Reyes, como creen los incrédulos; son los virreyes. Unos delegados domésticos de estas exóticas majestades que salieron de las páginas de la Biblia y recorren relatos de Cunqueiro o novelas de Sandor Marai, que nos cuenta en El último encuentro la visita anual que hacían estos personajes con la rúbrica de sus iniciales: M, G, B.
El rey Melchor recibió en su audiencia peticiones de nintendo, el gerundio de los niños del siglo XXI, hijos de la videoconsola. También tendrá que comentarles a Gaspar y Baltasar que incrementen los remanentes de gormitis, una variante del pokémon con ademanes de transformer. Menos mal que los Reyes Magos saben armenio para entender los complejos vocablos de la juguetería.
Melchor se quedó de piedra cuando una niña le pidió a modo de la sinopsis de la carta que acababa de echar por el buzón "una barbie que se casa". Pese a la crisis y a los agoreros, la lluvia de juguetes dejará en pañales la lluvia que ayer fue decorado de la presencia real. Melchor volverá a estar hoy y mañana y el próximo día 4 de enero con los niños que se pasen por la calle Rioja, que además serán agasajados con una portada exclusiva del periódico en la que compartirán buzón y trono con el rey que encabeza el cortejo.
La lluvia es un regalo que también viene del cielo, como la estrella que los guía. Las ilusión no escampa y el asombro sigue en el corazón de los que nunca dejaron de ser niños.
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