El relevo en la Alcaldía de Sevilla

Europa y diez hitos del mandato y medio del alcalde Espadas

Espadas, en la Sala Capitular, acompañado de Antonio Muñoz, Sonia Gaya y Juan Carlos Cabrera, para informar sobre fondos europeos captados                     por Sevilla, en la que será una de sus últimas comparecencias como alcalde; detrás, ‘La procesión de Santa Clara y la Sagrada Forma’, obra de Valdés Leal.

Espadas, en la Sala Capitular, acompañado de Antonio Muñoz, Sonia Gaya y Juan Carlos Cabrera, para informar sobre fondos europeos captados por Sevilla, en la que será una de sus últimas comparecencias como alcalde; detrás, ‘La procesión de Santa Clara y la Sagrada Forma’, obra de Valdés Leal. / E. P.

Un power point de 55 páginas. El documento que el ex alcalde Juan Ignacio Zoido dejó sobre la mesa cuando en mayo de 2015 fue desbancado de la Alcaldía de Sevilla escribe la primera página del relato de la historia de todo, mucho o poco, que el gobierno municipal ha hecho en Sevilla en el último mandato y medio. El hilo arranca con ese famoso dossier terminado un mes antes y titulado Estrategia Integrada de Desarrollo Urbano Sostenible (Sevilla 2014-2020), que incluía un diagnóstico de la ciudad que hacía especial hincapié en el Distrito Norte como la zona más adecuada para ejecutar fondos Feder que el Ayuntamiento de Sevilla pretendía captar. Supuestamente era el germen de un banco de proyectos que el ex alcalde popular se había comprometido a diseñar para atraer oportunidades pero, claramente, era insuficiente para triunfar en Bruselas.

Si en algo coincidía con Zoido el que fue investido entonces alcalde, Juan Espadas, era en esto: a Europa se le podía sacar mucho más jugo. Y había que hacerlo porque los fondos europeos, en sus distintas convocatorias, se presentaban como el gran salvavidas para los ayuntamientos, una oportunidad para paliar sus necesidades sin tener que recurrir a las maltrechas arcas municipales ni esperar a los inversores privados. Además, para el socialista Bruselas no era un territorio del todo desconocido, como tampoco lo eran las nuevas políticas y estrategias que ya se imponían en ese momento y que tenían a la sostenibilidad como una de sus piedras angulares. Y por ello, de entrada armó un equipo y trazó una línea de trabajo clara para encontrar allí la llave que le permitiría abrir la puerta de la nueva transformación que necesitaba la ciudad.

Este convencimiento explica por qué Espadas fijó entre sus prioridades integrarse en la capital del lobby europeo, con las ausencias y viajes que ello conlleva y que le han supuesto muchas críticas. El alcalde ha conseguido que Sevilla pese y su opinión e iniciativa se escuche en Europa, donde ha ejercido de portavoz en algunas cuestiones. Algo que, desde la oposición, se ha visto como una oportunidad personal para hacer carrera, que también podría serlo, pero que, sin duda, tiene una traducción también en la ciudad y en su gobierno: desde 2015 el Ayuntamiento de Sevilla ha definido, diseñado y desarrollado proyectos con fondos europeos por un importe superior a los 300 millones de euros.

Un balance importante que ha querido recordar el alcalde esta semana y al que ha dedicado una de sus últimas comparencias públicas. El repaso de estos proyectos en marcha con los fondos atraídos dibuja bien cuál es su legado, inconcluso, pero que lleva el marchamo de su gobierno. En esta herencia hay temas sociales, también patrimoniales, de movilidad y de impulso de una nueva economía sujeta a las nuevas normas de lo verde y lo digital.

Hay tres programas que están subvencionando políticas clave del mandato centradas en la atención a la población más vulnerable, los barrios más pobres y el desempleo. A través del programa Edusi, el gobierno local ha acudido para sofocar emergencias sociales en zonas muy desfavorecidas del Norte y la Macarena, entre las que se incluye la erradicación del poblado chabolista del Vacie, por ejemplo. El presupuesto es de 18,7 millones de euros y los proyectos se están ejecutando. 

Con el programa Erascis, con 17,7 millones de euros, se está interviniendo desde 2019 en seis barrios de la ciudad incluidos en el Plan Local de Zonas Desfavorecidas de Sevilla: Polígono Sur, Torreblanca, La Plata-Padre-Pío-Palmete, Tres Barrios-Amate, Polígono Norte-El Vacie y El Cerezo. Un total de 88 profesionales de una  nómina multidisciplinar desarrollan en estas zonas desde itinerarios de inserción sociolaboral hasta programas contra el absentismo escolar o la educación sexual, proyectos socioeducativos en horario extraescolar... El Programa Operativo de Empleo, Formación y Educación (POEFE) cuenta con 12 millones de euros y se ha ejecutado beneficiando a 2.340 desempleados a los que se ha proporcionado un itinerario de formación. 

Además de esta atención social, que suma pero aún resulta insuficiente para paliar las carencias de la Sevilla más pobre, los fondos europeos también han permitido poner en marcha dos proyectos que son referente fuera en materia de sostenibilidad e innovación y que llevan el sello de Sevilla y, por extensión, de Espadas. Uno es Cartuja Qnat, iniciativa dotada con 5 millones de euros que ya se ejecuta para transformar y adaptar la isla de la Cartuja al cambio climático. Un proyecto impulsado desde el Ayuntamiento que cuenta con la colaboración de la Universidad de Sevilla, el CSIC, el Parque Científico y Tecnológico Cartuja y la Fundación Innovarcilla.

También revolucionaria es la reurbanización de la Cruz Roja, que se acomete con nueve millones de euros del programa Life, otra iniciativa compartida que, al margen de las críticas por las obras en sí, busca la transformación urbana de dicha avenida con un nuevo diseño marcado por criterios de eficiencia energética, sostenibilidad y adaptación al cambio climático que incluye entre otras cuestiones arbolado, zonas verdes, agua, nueva iluminación, adecuación de espacios públicos y de disfrute ciudadano, bioclimatización, sombra, drenaje sostenible e itinerarios adecuados para peatones y ciclistas.

Las antiguas naves de Renfe y la transformación del entorno de San Jerónimo que conlleva serán otro icono de la era Espadas el día que concluyan las obras. Al margen del proyecto que supone la creación de un centro de emprendimiento de innovación abierta con financiación europea a través del programa Edusi, se están ejecutando otros dos proyectos energéticos dotados con dos millones de euros. Por un lado, se va a instalar una cubierta con energía solar fotovoltaica para el autoconsumo de electricidad del edificio. Y, por el otro, instalación de geotermia para climatización integral (calefacción, refrigeración) del edificio Sevilla Futura. Con estas dos actuaciones, se completará la rehabilitación integral del edificio, un contenedor que guarda un vanguardista lego de madera, y podrá entrar en servicio. 

Otro emblema del gobierno de Espadas será la recuperación de la antigua Fábrica de Artillería, un proyecto que reconcilia a la ciudad con un patrimonio abandonado durante décadas y que coloca a la ciudad en la vanguardia de la arquitectura y la cultura. Y que claramente no hubiera sido posible si no se hubieran captados 23 millones de euros de fondos Interreg.

Sin duda, la vivienda es un tema estratégico para cualquier gobierno. Y el de Espadas ha recurrido al Banco Europeo de Inversiones (BEI) para financiar su Plan Municipal de Vivienda, obteniendo hasta 40 millones de euros para el programa Sevilla Social Housing. Emvisesa destinará este dinero a su plan de ampliación del parque público de viviendas en alquiler y con fines sociales, una financiación con condiciones ventajosas con respecto a la existente en el mercado y con hasta 30 años de plazo de amortización.

Es de las mayores partidas obtenidas junto a la prevista para la ampliación del Metrocentro, de 14 millones de euros. Este proyecto, cuyas obras serán visibles en poco más de un mes, se incluye dentro de una estrategia municipal de captación de fondos europeos para  programa de inversiones de más de 100 millones de euros en los próximos dos años que, además del tranvía, contemple el tranvibús hasta la Campana y hasta Sevilla Este y Torreblanca, y la ampliación de la red de carriles bici de ámbito metropolitano. Para ello, Sevilla tiene avanzada la captación de fondos europeos Feder y Next Generation por un importe de 77,5 millones de euros que permitirán desarrollar el Plan de Movilidad Urbana Sostenible con iniciativas complementarias a los grandes proyectos de infraestructuras que dependen de otras administraciones como el Metro, la conexión con el aeropuerto, la línea Cercanías o la SE-40.

Hay otros proyectos en marcha gracias a la financiación que viene de Europa pero, entre ellos, destaca también algo que ayudará a contrarrestar otra de las grandes críticas al gobierno de Espadas: el arbolado. El programa Life Citrus, dotado con 3,2 millones y compartido con otras ciudades, protege a los naranjos de la ciudad, sin duda, otro de sus emblemas.

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