Josefina se va a los Puertos
Calle Rioja
Rodaje inolvidable en Sevilla. La cineasta Josefina Molina vino a la ciudad donde expone Juan Valdés, el pintor que interpretó a Blas Infante en 'La Lola se va a los Puertos'.
EL sábado me crucé con Manolo Marvizón y Charo Padilla por la Alfalfa. Iban al teatro Lope de Vega a la gala del cine andaluz, los premios Asecan. Josefina Molina ha obtenido el premio de honor. Cordobesa del 36, en sus películas late la sensibilidad de los poetas cordobeses del grupo Cántico, la intuición de los sevillanos que pusieron en marcha el cine-club Vida y la valentía de ser la primera mujer en abrirse paso en un mundo de hombres. En el tránsito de centenarios de Santa Teresa a Cervantes, le dedicó a la mística de Ávila una inolvidable serie de televisión y una posterior novela. Ese viaje de la cámara a la escritura que también han recorrido Gonzalo Suárez, Manuel Gutiérrez Aragón y antes que ellos Fernando Fernán-Gómez.
Josefina Molina le regaló a Sevilla un rodaje inolvidable. Llevó al cine La Lola se va a los puertos, la obra que escribieron al alimón los hermanos Antonio y Manuel Machado, mucho más cinematográfico el segundo según los estudios de Rafael Utrera. El reparto fue un lujazo impresionante. Uno de los últimos papeles de Paco Rabal. El murciano de Águilas que hizo Viridiana de Buñuel ya había estado en Sevilla con Jaime de Armiñán durante el rodaje de la serie Juncal. Tuvo en Carmen Albéniz la mejor profesora para aprender a bailar sevillanas.
El himno de Andalucía se ha oído de muchas maneras. Lo recuerdo interpretado por Carlos Cano en un partido de fútbol de la selección andaluza. En la película lo canta con una emoción indescriptible Rocío Jurado. En su libro sobre las folclóricas y el cine, Daniel Pineda Novo se extiende sobre la presencia de la de Chipiona en el séptimo arte. El rodaje de la película de Josefina Molina coincidió con la Sevilla de la Expo, cuando Rocío Jurado inauguró el auditorio que ahora lleva su nombre y participó con Imperio Argentina, Juanita Reina, Nati Mistral y María Vidal en el espectáculo Azabache que dirigió Gerardo Vera.
Otra presencia inolvidable de aquella película fue la del actor Pepe Sancho, que en ese tiempo estaba casado con María Jiménez. El cuartel general lo tenían en Villa Luisa, ese chalé de la Palmera muy cerca de la Exposición del 29 diseñada por Aníbal González. A Blas Infante lo encarnó un extremeño de Sevilla, el pintor Juan Valdés, retratista de reyes y folclóricas, que ahora coincidiendo con el concurso del Carnaval de Cádiz en el teatro Falla expone su visión del Carnaval de Venecia en la Fundación Cajasol. Hay días que las colas son como las del belén. El notario de Casares fusilado en el kilómetro 4 de la carretera de Carmona fue objeto de una película biográfica que dirigió el cineasta riojano Antonio Gonzalo.
Murieron Rabal, Rocío Jurado y Pepe Sancho, las primeras estrellas de aquella película basada en una obra que desmentía categóricamente esa patraña de que los dos hermanos Machado representaban a las dos Españas. Uno sufrió dentro y otro fuera. No representan a las dos Españas, pero sí fueron víctimas de ellas, de dos maneras distintas de entender la intransigencia. Aquel disparate que terminó en un baño de sangre y que Chaves Nogales, con lucidez, interpretó en A sangre y fuego como un ensayo entre dos ideologías que pusieron en el tablero lo peor de cada una.
El rodaje llamó la atención de la crítica de cine y de la prensa del corazón. En una Sevilla engalanada como una novia para aquella Exposición universal que no dejó de ser otra película, un sueño efímero de abril a octubre, un bienvenido míster Marshall que trajo un 92 con un 29 detrás, la crisis del nuevo milenio que llegó cuando la Lola se fue definitivamente a los Puertos.
Josefina Molina es de una generación de mujeres imprescindibles en la posguerra española: Carmen Martín Gaite, Josefina Aldecoa o Ana María Matute. La cineasta que instaló su oficina en Villa Luisa para llevar el mundo de los Machado a la pantalla. El poeta de Dueñas y el de San Pedro Mártir, junto a la plaza del Museo. El del limonero y el de la plaza con naranjos. Ha venido a Sevilla y ha coincidido con la exposición del pintor que hizo de Blas Infante en su película. Molina, un apellido muy andaluz y cinematográfico: de Ángela Molina, hija del gran Antonio, a Natalia de Molina, candidata a los Goya por Techo y comida.
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