Al Mar Rojo con viajes Azul Marino
Calle Rioja
Una agencia de viajes ofrece del 2 al 12 de abril una visita a los Orígenes del Islam con la asesoría del arabista González Ferrín, que vivió allí y escribió sobre esos países
AL Mar Rojo con viajes Azul Marino. Es uno de los muchos alicientes de una oferta cultural que ayer se presentó en el Círculo Mercantil. La agencia de viajes Azul Marino organiza lunas de miel, viajes de empresas, de eventos. A partir de ahora incluirá los viajes de autor. El primero tendrá lugar del 2 al 12 de abril. Alberto Sáez, de dicha agencia, creyó encontrar a la persona adecuada cuando leyó el libro Cuando fuimos árabes, de Emilio González Ferrín (Ciudad Real, 1965). El arabista aceptó el reto y ayer presentó las características de este viaje a los Orígenes del Islam.
Más que un libro de viajes, se trata de un viaje de libros, ésos que llevan siglos, milenios reescribiéndose y que se conocen como palimpsestos. Todo está escrito, todo está por vivir. Diez días inolvidables si se consigue el pasaje ideal, entre veinte y treinta personas. “Más de treinta es una asamblea”, dice González Ferrín, “y menos de veinte, quedamos para tomarnos una cerveza”.
Aceptó el envite porque conoce esos países, ha vivido en ellos, les ha dedicado la mayoría de sus libros “y porque soy un novelista sin éxito, igual que con los libros de Historia uno quiere contar el mundo, escribe novelas para cambiarlo”.
Viajes que han sido imaginarios y pueden hacerse reales, esa dicotomía del libro de Álvaro Cunqueiro. Primera escala en la Alejandría de Cavafis, viaje en el tren llamado el Español hasta El Cairo, donde Gonzálea Ferrín se fue al acabar la carrera de Filología Árabe y de donde regresó a España para hacer la tesis.
Los viajeros que se apunten se perderán el pregón de Semana Santa, pero Charo Padilla les perdonará porque a cambio recorrerán la ruta bíblica del Mar Rojo, sabrán por qué le dicen Rojo al mar que se tragó a las tropas del Faraón, y subirán al monte donde se supone que Dios le entregó a Moisés las Tablas de la Ley.
Un viaje fascinante al crisol de las religiones, donde conocerán “cómo eran los árabes antes del Islam o un cristianismo extraño sin hijos de Dios”. La plétora de monasterios cristianos de Wadi Nastrum, el mayor castillo de los cruzados templarios o el paseo en barco por el golfo de Aqaba, con aguas territoriales de cuatro países –Israel, Egipto, Jordania, Arabia Saudí– y pecios de barcos hundidos en la Primera Guerra Mundial.
Atravesarán el Canal de Suez y cruzarán el ríoJordán por el puente Allenby. En Petra los cinéfilos descubrián a Indiana Jones, cuyo oficio de arqueólogo comparte Myriam Seco, la sevillana que les dará detalles de la ampliación del Museo de El Cairo. En Wadi Rum volverán al lugar donde en 1916 tuvo lugar la revuelta de Lawrence de Arabia.
“No va a ser una clase ni yo soy un guía”, explica González Ferrín, que en enero hará el mismo viaje en solitario para ultimar los detalles. “Emilio se encarga de la parte científica y nosotros de la parte técnica”, dice Alberto Sáez, parte que incluye visado de Jordania, seguro de cancelación y asistencia en viajes. El precio es de 2.515 euros por persona con las tasas aéreas incluidas.
Los viajeros recibirán una doble bendición, en el monasterio de Santa Catalina y en Jerusalén, siempre que se entre a pie por la puerta de Damasco. En Ammán, capital jordana de fundación romana, visitarán a los anticuarios más reputados del mundo. Están en buenas manos. González Ferrín, culipardo quijotesco, acaba de volver de Granada de hacer la ruta andalusí con viajeros de Dubai y estuvo en Brasil, donde se presentó la versión portuguesa de La angustia de Abraham.
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