Sevilla

Los otros Varitas

  • Más de 2.000 conductores son condenados al año en Sevilla y provincia por ir bajo los efectos del alcohol y/o las drogas

  • Ha habido seis accidentes mortales desde 2014

José María V. V., el Varita, trasladado por la Guardia Civil. José María V. V., el Varita, trasladado por la Guardia Civil.

José María V. V., el Varita, trasladado por la Guardia Civil. / Raúl Caro / EFE

España está llena de Varitas. Personas, jóvenes y varones en su mayoría, que se suben a un coche tras haber consumido alcohol y/o drogas y creen que a ellos nunca les ocurrirá nada. Fue lo que debió de pensar la tarde del lunes Jose María V. V., el Varita, un joven de 25 años vecino de Castilblanco de los Arroyos que atropelló y mató a una bebé de diez meses cuando cruzaba con su madre, que la empujaba en su carro, por un paseo de peatones de este municipio del Corredor de la Plata. No se detuvo, sino que se marchó a toda velocidad, sin tener en cuenta el impacto brutal que desplazó a la menor por el aire alrededor de 50 metros. Un testigo lo vio, lo identificó y le tomó la matrícula del coche, un BMW que había comprado no hace mucho y con el que, quienes lo veían conducir por el pueblo, aseguran que “siempre iba como loco”.

La Guardia Civil lo detuvo poco después del accidente. Le practicó la prueba de alcohol y drogas. En la primera dio negativa. En la segunda, positivo por hasta tres tipos de sustancias distintas. Opiáceos, cocaína y cannabis. Mientras, el 061 trataba de salvar la vida de la niña, a la que llevaba en helicóptero desde el lugar del accidente hasta el Hospital Virgen del Rocío. La pequeña Manuela, que el día de su muerte cumplió diez meses, sufrió varias paradas cardiacas y finalmente murió unas cuatro horas después de ser arrollada .

Un cámara graba un cartel de recuerdo a la pequeña Manuela, este martes en Castilblanco. Un cámara graba un cartel de recuerdo a la pequeña Manuela, este martes en Castilblanco.

Un cámara graba un cartel de recuerdo a la pequeña Manuela, este martes en Castilblanco. / Raúl Caro / EFE

“No fue queriendo. Me falló el pie del freno y arrollé a la criatura. Pido disculpas a la familia”, dijo el Varita al ver a la prensa esperándole en la puerta de la Jefatura de la Policía Local, al día siguiente. Le falló tanto el pie que no frenó hasta su casa, sin importarle demasiado qué había ocurrido con la niña. Pero el Varita no es el único que se ha montado en un coche puesto hasta las cejas. En Sevilla hay varios como él. Y en España muchos más.

En la provincia de Sevilla, al menos seis personas han fallecido en los últimos seis años en accidentes de tráfico provocados por conductores que habían consumido algún tipo de estupefacientes. Y, sólo en 2018, hubo más de 2.000 personas condenadas por conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas. En concreto, 2.043, según las estadísticas recogidas en la memoria de la Fiscalía. Es decir, cinco condenas al día. A ellos hay que añadirles los que no acaban con la vida de otros, pero sí con las suyas propias. Según las estadísticas de tráfico, la mitad de los fallecidos en accidentes había bebido o se había drogado.

Un conductor drogado arrolló a un motorista en Sevilla el pasado lunes. Un conductor drogado arrolló a un motorista en Sevilla el pasado lunes.

Un conductor drogado arrolló a un motorista en Sevilla el pasado lunes. / Emergencias Sevilla

En pequeños pueblos como Castilblanco de los Arroyos, que tienen un cierto aislamiento geográfico, un momento de estancamiento económico como el actual puede resultar letal para toda una generación. El tráfico de drogas va a más. Ocurre igual en otros municipios de la comarca, como Burguillos, donde recientemente hubo una gran redada de la Guardia Civil. Las drogas están deteriorando la convivencia en estas localidades. Varios jóvenes de Castilblanco y Burguillos se vieron involucrados el pasado mes de mayo en el homicidio de un ganadero en Feria (Badajoz). Y los robos, peleas y episodios conflictivos han ido en aumento, aunque no siempre aparezcan en las noticias porque no acaban de manera tan trágica como el atropello de la bebé.

El Instituto de Educación Secundaria (IES) Castilblanco dio una de las claves al día siguiente de la muerte de la pequeña Manuela. El centro dedicó la jornada a concienciar al alumnado de las graves consecuencias que puede acarrear el consumo de drogas. Los jóvenes de este pueblo (y de otros similares), sin trabajo, sin dinero y sin demasiadas salidas profesionales, admiran a los traficantes, a los que ven pasearse por las calles a bordo de coches caros y llevar una vida de lujos.

La misma tarde que murió Manuela, en Sevilla capital se produjo otro accidente con un conductor drogado. Pasó algo desapercibido porque la noticia de la muerte de la bebé lo eclipsó, pero fue un accidente muy grave entre un turismo y una moto. Ocurrió a las nueve menos diez de la noche en el cruce de la carretera de Carmona y Francisco de Ariño. El turismo arrolló al motorista, un hombre de 35 años que quedó tendido sobre el capó del vehículo con lesiones muy graves en una pierna. El conductor del coche, de 20 años y novel, dio positivo en la prueba de drogas. Había consumido cannabis.

José Enrique S. P., Portu, trasladado a prisión tras matar a un motorista en la Carretera de Carmona. José Enrique S. P., Portu, trasladado a prisión tras matar a un motorista en la Carretera de Carmona.

José Enrique S. P., Portu, trasladado a prisión tras matar a un motorista en la Carretera de Carmona. / Juan Carlos Muñoz

El problema de las drogas al volante comenzó a ser generalizado en España, y en el resto de Europa, hace algo más de diez años. Así lo explica Luis Carlos Rodríguez León, fiscal coordinador de Seguridad Vial en Sevilla. La Policía y la Guardia Civil observaban que había cada vez más conductores que presentaban síntomas de haber consumido estupefacientes, pero luego arrojaban tasas muy bajas de alcohol. Un estudio internacional llamado Proyecto Druid, con participación europea y de EEUU, sirvió para confirmar con datos esa tendencia que los agentes habían observado a pie de calle.

A raíz de ahí, la administración comenzó a adquirir los tests de droga para dotar a la Guardia Civil y a las policías locales de estos equipos, ya que hasta entonces sólo se hacían pruebas de alcoholemia. “El análisis más fiable que puede hacerse in situ, teniendo en cuenta que un policía o un guardia civil no puede llevar un laboratorio portátil, es el de la saliva”, explica el fiscal. Y así comenzaron a practicarse pruebas masivas de drogas junto con las de alcohol. Esto en carretera y en las grandes ciudades es algo que ya se hace habitualmente desde hace años, pero aún hay una asignatura pendiente en los pueblos pequeños para los controles o accidentes en casco urbano. En muchas ocasiones las policías locales tienen plantillas muy cortas y agentes que no han realizado el curso de formación, de manera que se hacen menos controles de drogas en estas poblaciones. El fiscal apunta que hubo un proyecto con la Diputación para dotar de los aparatos de pruebas a las policías locales, y que se pudieran intercambiar entre municipios, sobre todo de cara a realizar controles en eventos masivos como fiestas y ferias.

Concentración de protesta tras la muerte de un joven de 15 años en Espartinas. Concentración de protesta tras la muerte de un joven de 15 años en Espartinas.

Concentración de protesta tras la muerte de un joven de 15 años en Espartinas. / M. G.

"Esto ha ido dando resultado, pero hay que seguir en esta misma línea. Es necesaria también una labor de concienciación, pues los conductores que cojan el coche drogados tienen que saber que tendrán enfrente a la Fiscalía. Porque, ¿Quién arregla ahora algo como lo ocurrido en Castilblanco?", se pregunta Rodríguez León, que añade que en este caso el fiscal no sólo solicitó la prisión provisional para el conductor, sino la retirada del permiso de conducir y también la intervención del vehículo.

Otro conductor al que se le retiró el carné fue un hombre de 43 años que provocó un accidente en el Paseo de las Delicias el pasado mes de enero. Dio positivo en cuatro tipos de drogas (opiáceos, benzodiacepina, metanfetamina y cocaína) y empotró el coche que conducía contra un camión que estaba detenido en un semáforo en rojo. Cinco personas resultaron heridas, dos de ellas graves. Era, hasta el fatídico 23 de noviembre en Castilblanco, el accidente más grave provocado por un conductor drogado en Sevilla en 2020.

En los últimos seis años, son al menos seis las personas que han muerto a manos de conductores drogados en la provincia de Sevilla. En 2019 hubo dos casos. El primero de estos accidentes ocurrió el 31 de mayo en Espartinas, en el ramal de la A-8075 hacia Villanueva del Ariscal. Murió un joven de 15 años, en un siniestro que no acaparó grandes titulares de prensa porque trascendió al mismo tiempo que el accidente de tráfico en el que perdió la vida el futbolista José Antonio Reyes.

Vehículo siniestrado en el Paseo de las Delicias. Vehículo siniestrado en el Paseo de las Delicias.

Vehículo siniestrado en el Paseo de las Delicias. / Emergencias Sevilla

El juez de Guardia decretó el ingreso en prisión del conductor, un vecino de Espartinas de 37 años, que tenía el carné de conducir retirado y dio positivo por alcohol y drogas. La víctima iba en un ciclomotor con un amigo, que también resultó herido. Era vecino de Umbrete, aunque muy querido en Espartinas porque estudiaba en este pueblo y jugaba al baloncesto en un equipo del mismo.

Cuatro meses después, el 25 de octubre de 2019, un motorista de 44 años, Juan Francisco Torres, murió arrollado por un conductor que se dio a la fuga en el cruce de la carretera de Carmona con Santa María de Ordás. El conductor del coche se saltó un semáforo e impactó contra el motorista, que quedó malherido en la calzada. La Policía Local detuvo al fugitivo poco después en casa de un familiar, en la barriada de la Corza. José Enrique S. P., alias el Portu, de 34 años y con antecedentes, dio positivo por cocaína y también triplicaba la tasa de alcoholemia permitida.

Hay que remontarse a 2016 para encontrar sucesos similares. Ese año hubo tres. El 10 de enero de ese año falleció una mujer arrollada por un conductor drogado en Triana. El coche se subió en la acera. Otro conductor bajo los efectos de las drogas mató a un ciclista en la avenida de Montes Sierra el 4 de diciembre. Todos terminaron en prisión.

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