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Pablo Iglesias y sus banqueros

  • Autoridad. El historiador Ramón Carande aparece en el Diario de Sesiones del debate sobre la moción de censura por una cita de Pablo Iglesias cogida de otra cita de Fontana

Ramón Carrande. Ramón Carrande.

Ramón Carrande. / Archivo Capela

Rocío Carande recibió varias llamadas para felicitarla. En el Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados debe figurar el nombre de su abuelo, Ramón Carande Thovar, a quien citó durante la sesión de moción de censura el líder de Podemos, Pablo Iglesias, en una de sus réplicas al líder de Ciudadanos, Albert Rivera.

Pablo Iglesias Turrión tenía siete años cuando murió Ramón Carande (1887-1986) y su nieta intuye por dónde viene la referencia, una cita a terceros, casi a ciegas como la película de Bruce Willis y Kim Basinger. Rocío Carande está convencida de que Pablo Iglesias leyó una cita de la cita en una entrevista o un artículo del historiador catalán Josep Fontana, discípulo y admirador de Carande. Éste, según la cita de Fontana, en una ocasión fue requerido por un periodista para que resumiera en dos palabras la historia de España. El autor de Carlos V y sus banqueros respondió: "Demasiados retrocesos".

El padre de Carande encabezó un manifiesto al que se sumó el Pablo Iglesias histórico

Con esas dos palabras, Demasiados Retrocesos, y con la misma fuente, titulan sendos artículos los historiadores Joan Boada y Josep Fontana. El primero, para criticar aspectos concretos del Gobierno de Rajoy como la llamada Ley Mordaza, la Lomce o el Concordato. El segundo, para argumentar que así es efectivamente la historia de España, una serie de retrocesos después de avances como la Constitución de 1812, el Trienio Liberal, la Segunda República o la Transición.

El tercer sumando de esta reciente hemeroteca del abuelo de Rocío Carande es un artículo que Juan Carlos Viloria publica en el diario La Rioja en el que, después de aludir a la respuesta de Albert Rivera a Pablo Iglesias, aterriza en la consabida cita. "Si ahora nos inventamos derechos locales, cartageneros, a la carta, podemos dar la razón a Ramón Carande, el historiador preferido de Pablo Iglesias, cuando cita su síntesis de la historia de España: Demasiados retrocesos". De fuente indirecta a historiador preferido.

La única relación explícita entre Carande y los derechos cartageneros sería que en diciembre de 1916 tomó posesión de la cátedra de Economía Política y Hacienda Pública en la Universidad de Murcia, donde fue decano hasta que en 1918 permutó su cátedra por la de Sevilla. En esta Universidad, en la que su nieta Rocío es catedrática de Latín, fue rector entre marzo de 1930 y marzo de 1931. Durante la II República, fue consejero de Estado con Manuel Azaña, que le ofreció la cartera de Comunicaciones de su Gobierno, rechazada por Carande a instancias de su jefe político, José Ortega y Gasset.

En Google, la primera asociación entre Ramón Carande y Pablo Iglesias es por la Fundación que presidió Alfonso Guerra con el nombre del político ferrolano que fundó el PSOE. Aunque en su ficha biográfica, menciona que fue afiliado a la Agrupación Socialista de Madrid, Rafael Pérez Delgado, en el prólogo del libro de Ramón Carande Galería de Raros, dice que nunca militó en el PSOE, pero sí se afilió a la UGT.

Pablo Iglesias Posse tenía 35 años cuando nació en Palencia Ramón Carande Thovar. Su padre, Manuel Carande Galán, fue buen amigo de aquel Pablo Iglesias, que incluso le dedicó una fotografía que Rocío Carande guarda en el álbum de familia. Ramón Carande se refiere a su padre en el libro Recuerdos de mi infancia y destaca "su republicanismo integérrimo" que le llevó a encabezar el Manifiesto de la Conjunción Republicano Socialista que firmaban, entre otros, Benito Pérez Galdós, Pablo Iglesias, Gumersindo de Azcárate o Alejandro Lerroux.

Bernardo Víctor Carande (1932-2005) era hijo de don Ramón y padre de Rocío. Convierte a su abuelo, Manuel Carande, el amigo de Pablo Iglesias, en protagonista de su novela Don Manuel o la Agricultura, que fue finalista del Premio Nacional de Literatura. El cronista viajó en autobús urbano y el viaje en Tussam parece un epílogo de los Cuentos Republicanos que publicó Bernardo Víctor Carande en ediciones El Desembarco, prólogo de Jesús García Calderón.

La línea 31, como el año del advenimiento de la República, va hasta las entrañas del Polígono Sur. Por mefagonía va anunciando las paradas: Ramón Carande-Pedro Salinas, historiador y poeta unidos por el trasiego de cátedra entre Sevilla y Murcia -que fue capital del Al Andalus en el siglo XIII según la miscelánea histórica del monitor del autobús- y a continuación Alfonso Lasso de la Vega-Instituto Ramón Carande, ya dentro del Polígono Sur.

En 1967 publicó Carande su último tomo de Carlos V y sus banqueros y en 1985 recibió en el teatro Campoamor de Oviedo el premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales de un heredero que todavía no tenía la mayoría de edad. Para esos honores, Ramón Carande salió de su casa de la calle Álvarez Quintero, donde se instaló en 1944, y viajó hasta Asturias en el coche que conducía su hijo Bernardo Víctor. Su principal hagiógrafo. De regreso, hicieron escala en Cáceres, muy cerca del crepúsculo extremeño del emperador cuyas finanzas desentrañó en un clásico donde caben muchas más palabras que Demasiados Retrocesos.

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