SEVILLA

El cirujano Salvador Morales Conde ingresa como Académico de Número en la Real Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla

El cirujano Salvador Morales Conde ingresa en la Real Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla / José Ángel García

El prestigioso cirujano Salvador Morales Conde ha tomado posesión como Académico de Número en la plaza de Cirugía y Especialidades Quirúrgicas (Sección III) en Cirugía Laparoscópica, gastrointestinal y de la pared abdominal. Una especialidad de nueva creación de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla. El solemne acto se ha celebrado en un abarrotado salón Ramón y Cajal. La motivación de las nuevas generaciones de cirujanos, las herramientas digitales y la necesidad de adaptarnos como sociedad a los nuevos cambios han sido algunos de los temas que el cirujano ha analizado a lo largo de su discurso de ingreso.

El doctor Morales Conde, experto en técnicas laparoscópicas y mínimamente invasivas, goza de gran prestigio nacional e internacional, ya que es uno de los máximos referentes en esta especialidad, habiendo sido presidente de la Asociación Española de Cirujanos y de la Sociedad Europea de Cirugía Endoscópica. Prueba de todo ello, es que figura en la Revista Forbes entre los 100 mejores médicos de España de forma consecutiva desde 2018 hasta 2023 en el ámbito de la asistencia, la investigación y la docencia.

Tal y como marca el protocolo de este solemne acto, dos Académicos de Número de la Academia han acompañado al nuevo Académico al salón Ramón y Cajal, en esta ocasión: el especialista en Medicina Intensiva y en Medicina Interna, el doctor Carlos Ortiz Leyva y el neurocirujano Francisco Trujillo Madroñal.

Antes de comenzar su disertación ha dedicado unas emotivas palabras a su padre, el también cirujano Salvador Morales Méndez. Ha parafraseado la dedicatoria que su progenitor escribió cuando le entregó la edición física del discurso que ofreció al ingresar en la Real Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla, en diciembre de 1989: "Para que en el conjunto de su armoniosa integridad, el día de mañana en su quehacer diario se acuerde de lo humanitario que todo médico debe llevar en sí. Con todo mi cariño, papá". También ha recordado a su madre, la pintora Rosa Conde, como "una mujer independiente y adelantada a su tiempo". Por otro lado, ha recordado a sus amigos, a su grupo de trabajo y ha agradecido "a Carla, a Emma y a Salva" el haber desarrollado "la ilusión de querer estar en casa siempre con ellos". Por último ha dedicado unas palabras a su mujer, Virginia, por "su amor, comprensión, entrega, alegría y lucha".

Posteriormente, ha comenzado su disertación Innovación, inspiración y nuestros pacientes… La motivación del cirujano. "La cirugía, más allá de un trabajo por obligación o por vocación, se convierte en una auténtica pasión por lo que hacemos, por superarnos, por mejorar y por luchar para que las satisfacciones que nos genera esta forma de vida al curar a nuestros pacientes, sean mayores que los sufrimientos a los que nos enfrentamos", ha señalado. También ha indicado que se trata de un estilo de vida, más allá de una profesión, "que genera un grado continuo de tensión ante la necesidad de tomar decisiones complejas en cuestión de segundos, siendo preciso desarrollar una gran fortaleza mental". 

También ha manifestado que "la vida y la experiencia de tantas cirugías realizadas a lo largo de los años nos hace crecer, ser más fuertes, tener mejor criterio y mejorar ese ojo clínico del que tanto se habla, siendo preciso desarrollar una gran fortaleza mental debido a la necesidad de soportar la presión que supone la toma de decisiones ante las situaciones a las que nos enfrentamos".

Una motivación que bebe de las personas elegidas para liderar los grupos de trabajo

Como reza el propio título de su discurso, el cirujano ha desgranado el significado que tiene la palabra "motivación" para un profesional del ámbito sanitario. Un término que es preciso enmarcar en el contexto de la sociedad en la que vivimos. En su reflexión, ha destacado que "estamos inmersos en una época de la evolución del ser humano, donde se habla constantemente de la desestructuración de los valores elementales de la persona, de la obsesión por una vida cómoda a costa del mínimo esfuerzo, de luchar lo justo para vivir bien y de rodearnos de personas que buscan la máxima rentabilidad a costa de los demás. Existen, y cada vez más, iconos de estas facetas y prototipos de vidas vacías".  

En este sentido, ha puesto en valor que "no existe el cirujano sin esfuerzo ni dedicación, sin estar expuesto a momentos de tensión, sin el desgaste que supone invertir hora de trabajo para lograr experiencia, y sin invertir tiempo en estar al día de los avances". Ha finalizado este apartado apostillando que "es complejo mantener la motivación en nuestro diario, y a la vez, disfrutar de lo que hacemos". 

Tras su experiencia personal, el doctor Morales Conde ha destacado que "la motivación viene fundamentalmente de dos aspectos clave". Por un lado, el acceso a la innovación y las nuevas tecnología aplicadas a la obtención de mejores resultados. Por otro, la inspiración que generan las personas elegidas para liderar los grupos de trabajo, "por lo que hay que hacer un esfuerzo en seleccionarlos adecuadamente". Según ha recalcado, "estos dos aspectos son más importantes que la compensación económica que puede generar nuestra labor".

Además, ha abordado el poder de las redes sociales como una herramienta de comunicación que puede utilizarse con "una única vertiente puramente profesional y científica" lo suficientemente "fiable por el tipo de seguidores que tendremos". "Este es otro cambio cultural que debemos aceptar y al que debemos adaptarnos, debiendo ser valientes para adecuar el mundo de la cirugía a estos métodos de comunicación, ya que nos ofrece una visión más real de los intereses actuales de los profesionales y las tendencias de futuro", ha apostillado.  

En la disertación del cirujano también han tenido cabida los pacientes y ha indicado que los profesionales sanitarios no deben olvidarse nunca "del ser humano que tenemos enfrente, alguien con familia y amigos y con ilusiones por la vida. Por lo que debemos luchar, vivir y apasionarnos por lo que hacemos y por transmitir nuestro compromiso en ese acto lleno de generosidad y entrega, debiendo hacerlo siempre con un apretón de mano y una sonrisa".

Una saga médica de especial prestigio

El Académico Numerario José Cantillana Martínez ha sido el encargado de contestar en nombre de la Academia al discurso de recepción de Morales Conde. Ha realizado un recorrido por su brillante trayectoria profesional en la que han prevalecido tres premisas: "Poseer una inquebrantable fe en la ciencia médica, en el hombre y en la cirugía; gozar del ánimo y la tenacidad sobrados para aportar el generoso esfuerzo del estudio permanente y contar con los adecuados profesores y maestros". Así ha definido el Doctor Cantillana a su discípulo: "Salvador Morales Conde es un hombre delgado, longilíneo, reflexivo, escucha y escruta atentamente al interlocutor de turno, su mirada infunde seriedad y severidad, con las actitudes del hombre de nuestra tierra, esforzado, honesto, de principios y un espíritu abierto a sus semejantes".

También ha recordado que pertenece "a una saga médica de especial prestigio. Su padre el Profesor Morales Méndez, ilustre Académico de esta Corporación, excelente profesional, lleno de virtudes singulares fue por su recto proceder su fundamental maestro del que aprendió, el rigor, la tenacidad en el diario quehacer, el sentido de la disciplina y una gran capacidad organizativa".

Unas de las partes más emotivas del solemne acto ha sido cuando Morales Conde se ha acercado a la mesa de presidencia, donde el Presidente de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla, el doctor Carlos A. Infantes Alcón, le ha impuesto la medalla de Académico. Una labor que ha encomendado a los tres hijos del protagonista -Emma, Carla y Salva- que también se han acercado a la mesa.

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