Así se trabaja en las zonas más deprimidas de España
  • La Misión del Gran Poder supone ya un beneficio, pero sólo coyuntural, para un territorio que clama por una transformación estructural, un plan integral en el aire desde hace 12 años

  • Entidades y trabajadores de la zona apuntan otro enfoque: menos caridad y más  infraestructuras y ‘padrinos’ que devuelvan la dignidad a los vecinos y frenen su expulsión

Tres Barrios: Ideas para salir del bucle de la miseria

Mural en las calles de Tres Barrios. Mural en las calles de Tres Barrios.

Mural en las calles de Tres Barrios.

Juan Carlos Vázquez

Escrito por

· María José Guzmán

Redactora jefe

“Que venga Dios y lo vea”. Es la respuesta de una vecina octogenaria de La Candelaria ante la pregunta de los periodistas sobre la situación del barrio. Luego baja la mirada y se aleja empujando un carrito de la compra que, probablemente, saca para ayudarse a caminar más que para llenarlo de nada. Aunque no es exactamente Dios, la imagen del Señor de Sevilla llevaba una semana en el barrio mirando cara a cara a una zona que se autodestruye por minutos. Un proceso ante el que muchos de sus vecinos, que vivieron en hermandad y con la satisfacción de que nada sobraba pero tampoco faltaba en esos barrios obreros de los años 60, callan y asumen un sino al que siguen encadenados, en la gran mayoría de los casos, por estricta necesidad. Quienes han podido han dejado atrás un barrio que llegó a nutrirse de cuatro fábricas y con el que no se identifican. No hay peor tristeza.

Ese silencio es resignación, pero hay altavoces potentes que desde hace décadas actúan y que, si bien no han logrado romper el bucle, sí permiten que siga buscando de soluciones. Hasta ahora sólo son parches, pero alivian a esas familias con un afán de supervivencia muy loable y que estos días se han visto deslumbradas por los focos de la Santa Misión del Gran Poder que ha arrastrado hacia estos territorios a otros vecinos de Sevilla. Una afluencia que incluso ha hecho que aparezcan por primera vez gorrillas en algunas plazas.

El Ayuntamiento de Sevilla, la Junta de Andalucía y las entidades vecinales acordaron un plan integral comunitario que hoy, justo 4.396 días después de su aprobación, sigue en el aire. Un fracaso en toda regla que no oculta que en Tres Barrios, como se denomina en el ambiente institucional a la zona, se esté trabajando mucho y con un enfoque positivo. “Esto no va con colores ni personas, los hay que ponen mucho de su parte, pero el impulso político necesario no llega”, apunta Rocío Cano desde la Fundación Prodean, una de las últimas en llegar al barrio.

Treinta y un años exactamente lleva la Asociación Desal a la que pertenece el psicólogo Julio Prieto, que desde el local que tienen en la parroquia de La Candelaria es testigo también de cómo la situación se ha ido agravando. La entidad nació en 1990 para atender a la población drogodependiente, una generación perdida que acabó en la cárcel o en el cementerio por culpa de la heroína. “Ahora el problema son los narcopisos, el sistema es el que ya se utilizó antes en las Tres Mil: traficantes que ocupan pisos y van deteriorando la convivencia hasta lograr quedarse con el bloque”, comenta haciendo alusión a los tiroteos de clanes que han trascendido estos días.

Vecinos de Tres Barrios en la Asociación Desal. Vecinos de Tres Barrios en la Asociación Desal.

Vecinos de Tres Barrios en la Asociación Desal.

Frente al fracaso institucional, a pesar de los intentos, el éxito es de pequeñas entidades, asociaciones y fundaciones como éstas que llevan tres décadas implicándose sobre el terreno. En la plataforma vecinal que ha cumplido este año su mayoría de edad y que sigue sumando apoyos ahora están integradas 14 entidades con voluntarios que en su mayoría nacieron allí. Y ése es su mejor aval para saber desenvolverse en estas zonas. Es el caso de Francisco Javier Aguilar, que se crió en la calle Polvero y que desde la Fundación Balia no pierde de vista a muchos jóvenes. “Nuestro logo es una llave que abre puertas y que creemos que es la educación”, explica detallando los programas que llevan a cabo con niños a los que no sólo dan clases de refuerzo escolar, también se trabajan otros valores en las aulas, normas de convivencia, hábitos saludables e incluso inteligencia emocional. “Es muy importante que ellos crean que pueden y lo siguiente es darles las herramientas para que salgan adelante”, apunta Paco Ortiz que creció en Los Pajaritos y hoy, con 63 años, es un empresario jubilado y dispuesto a regalar su tiempo a todo el que le pida consejo. “El barrio que yo conocí de gente humilde pero muy limpia, como decía mi madre, no tiene nada que ver. Antes la economía aquí no era boyante, pero ahora es que no existe; yo diría que un chaval de aquí tiene menos posibilidades incluso que uno del Polígono Sur, donde, a pesar de la pobreza, todo está bastante más estructurado, hasta los aspectos más delictivos”, comenta refiriéndose a cómo las Administraciones públicas pensaron un día en hacer algo en esa zona que tuvo sus planes y su comisionado.

Ortiz es el fundador de Xtraice, una empresa de éxito que exporta pistas de hielo artificial a 80 países, es un ejemplo de emprendimiento y crecimiento personal y tiene muchas ideas que podrían aplicarse al barrio. “No es sólo cuestión de dinero, hay que cambiar de enfoque, la pobreza es un negocio también y hay gente que busca el ego de la caridad, pero lo que hay que hacer es dignificar a estas personas”, explica y se remonta a una etapa que en la que colaboró con entidades benéficas que no entendían que defendiera, por ejemplo, la creación de una tarjeta universalizada que sirviera para la prestación de ayudas económicas, bancos de alimentos, servicios de empleo... “¿Y por qué no hablar de microcréditos”, añade. El empresario cree que la clave está en meter en el barrio talento, mucho de allí pero que salió en algún momento, para que ejerza de comisionado con conocimiento de causa. Por eso la misión del Gran Poder en Tres Barrios para él es un parche de caridad, más que de solidaridad. “Lo que necesitan es ser apadrinados, no en el sentido católico, sino guiados por alguien dispuesto a ofrecerles su talento y su tiempo”, explica.

Cáritas está en el origen de esta plataforma y ha hecho una gran labor en el barrio, poniendo en pie a todo un movimiento social, pero la clave no es sólo asistencial. Y eso lo tienen claro la Asociación Desal, que ha ido diversificando sus programas en función de las necesidades de los barrios donde, en palabras de Rocío Cano, puede haber 15 nacionalidades en cuatro calles. Están tan en primera fila y tienen tal conocimiento del terreno que funcionan como unos servicios sociales, sin serlo. Por Desal pasan unas 200 personas desde mayores a familias con niños, jóvenes con dependencias y también inmigrantes, un fenómeno que no existía hace una década. Fundaciones como Prodean o Balia funcionan a modo de ONG, comentan en broma sus trabajadores. Y todos se financian prácticamente con el dinero de los socios y las donaciones de otras entidades. “Y aun afrontamos un alquiler de mil euros que pagamos a Emvisesa”, lamenta la portavoz de Prodean.

Normalmente están para todo. Lo mismo ocurre en el colegio Pablo Orosio, donde el 50% del alumnado procede de Los Pajaritos. Su director, Miguel Polonio, explica que, además de todo lo curricular, para ellos es muy importante acompañar a las familias en muchos trámites que trascienden de lo educativo: “Hay que ayudarlas a sacar una vida laboral, por ejemplo, para que soliciten las bonificaciones del comedor”. En Prodean atienden a más de 40 personas analfabetas que, en muchos casos, viven solas en pisos de 35 metros y cuya única razón de salir es ir al colegio. “En algunos barrios donde he trabajado antes si no dabas una bolsa con algo la gente no volvía, pero aquí se implican porque quieren salir de esto. Cuando los conoces te rompen estereotipos”, comenta Cano.

Usuarias mayores en la Fundación Prodean. Usuarias mayores en la Fundación Prodean.

Usuarias mayores en la Fundación Prodean.

Mayores y también niños. Esta población es la diana de varias asociaciones. Balia, entre ellas, tiene programas dirigidos a prevenir el fracaso y el abandono escolar. “En el instituto Salvador Távora hay años que empiezan siete primeros y acaban sólo dos unidades en Bachillerato”, explica Aguilar, que destaca un programa clave: el aula de expulsados que atiende a los alumnos sancionados para evitar que estén en la calle o en casa.

Uno de los retos es acabar con la brecha digital, que da pie a otro tipo de analfabetismo y, por ello, varias asociaciones imparten cursos para todas las edades sobre manejo de internet móviles. El empresario Paco Ortiz lanza una idea con la esperanza de que alguien la recoja: ¿por qué no instalar wifi gratis en las plazas de estos barrios? “Algunos, que piensan que el mayor problema son los tiroteos, me tacharán de loco y dirán que en Tres Barrios todos tienen móvil; si no lo tienen no están en el mundo, pero darles ese acceso abría una ventana al progreso a muchos chavales, porque no es sólo la wifi sino voluntarios enseñándoles a usar el móvil para encontrar cursos o trabajo”, explica.

En el Pablo Orosio su director ya piensa en gestionar un grado en comunicación con un instituto a la vista del interés que ha despertado un programa educativo donde se les enseña a los alumnos a usar las redes y la tecnología con otro fin que no sea hacer tik toks.

Clases de refuerzo en Prodean. Clases de refuerzo en Prodean.

Clases de refuerzo en Prodean.

Más ideas en medio de la tormenta que surge a diario en cada una de las sedes de estas asociaciones que trabajan siempre con un enfoque positivo, colaborando con las instituciones. Estos trabajadores son su gran fortaleza. En el colegio citado prácticamente toda la plantilla es estable, lo que demuestra su compromiso, y lo mismo ocurre en otras entidades donde hay voluntarios fijos desde hace décadas que han atendido ya a varias generaciones de las mismas familias. Por eso se indignan cuando fundaciones de otras provincias de España ganan convocatorias y subvenciones para trabajar en Tres Barrios y luego les piden sedes y usuarios para poder desarrollar el proyecto. Es verídico.

Clases para el manejo del móvil e internet. Clases para el manejo del móvil e internet.

Clases para el manejo del móvil e internet.

También lo es que la mano que frena esa ruleta de miseria en estos barrios es la de un movimiento social y vecinal que agradece la visita del Señor de Sevilla y confía, pese a la trayectoria de Tres Barrios, que esa solidaridad de hermanos de la cofradía que se han ofrecido para asesorar jurídicamente a familias o para acompañar a niños y mayores o presos perdurará en el tiempo hasta que el bucle se enderece.

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