Sevilla
  • El coronel Enrique Fernández Ambel, nuevo jefe de la base de Morón, detalla el dispositivo que se montó en las instalaciones para acoger refugiados procedentes de la evacuación de Kabul

“La base de Morón tenía capacidad para acoger hasta 750 afganos”

El coronel Enrique Fernández Ambel, en la base de Morón el pasado jueves. El coronel Enrique Fernández Ambel, en la base de Morón el pasado jueves.

El coronel Enrique Fernández Ambel, en la base de Morón el pasado jueves.

Antonio Pizarro

Escrito por

· Fernando Pérez Ávila

Periodista

Un Eurofighter realiza ejercicios en pleno vuelo sobre la carretera A-360, que une las localidades de Alcalá de Guadaíra y Morón de la Frontera. Es esta la vía que lleva hasta la base aérea de Morón, donde actualmente hay 37 cazabombarderos de este modelo, a los que no es difícil ver ejercitarse en el aire a poco que se transite con frecuencia por esta carretera. Y, más que verlos, oírlos.

La base de Morón estuvo a punto de convertirse en refugio temporal para los exiliados afganos que sacaron del país los militares estadounidenses. Se prepararon tres barracones, pero finalmente se han desmontado al no ser necesario su uso. Los refugiados fueron llevados a la base de Rota, pero la de Morón estaba preparada para reaccionar ante cualquier contratiempo.

La base de Morón es la sede del Ala 11 del Ejército del Aire. Desde el 4 de agosto está mandada por el coronel Enrique Fernández Ambel, que se ha estrenado en el cargo con una crisis internacional en la que Morón podría haber jugado un papel importante a la hora de albergar al personal repatriado de Afganistán.

"Ha sido un mes interesantísimo para nosotros. Como bien sabe, una de las funciones principales del Ejército del Aire es la defensa y el control del espacio aéreo, pero también el apoyo a la sociedad en todo aquello que el Ejército pueda aportar, bien sean medidas contra incendios, apoyo a aduanas o, como ha ocurrido en Afganistán, las aeroevacuaciones. Todo esto es lo que podemos ofrecer a la sociedad, que la que nos paga, nos mantiene y para la que trabajamos", explica el coronel en su despacho de la base.

Un Eurofighter en pleno vuelo. Un Eurofighter en pleno vuelo.

Un Eurofighter en pleno vuelo. / Antonio Pizarro

El Ejército del Aire jugó un papel clave en la salida de Kabul de los afganos colaboradores del Gobierno español. El mayor peso de esta evacuación la llevó a cabo el Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (EADA), que tiene su sede en Zaragoza. En Morón hay un segundo escuadrón, el SEADA, que estaba listo para partir de inmediato a Afganistán en caso de que la situación así lo hubiese requerido. "Pero ninguno de los tres ejércitos funciona solo, sino de manera conjunta gracias al Mando de Operaciones y al Estado Mayor de la Defensa. Es verdad que el Ejército del Aire ha tenido aquí el rol principal, perotoda Defensa ha participado".

La salida de Kabul ha podido ser, sin duda, una de las retiradas más honrosas en las que haya participado el Ejército español a lo largo de su historia. Y eso se ha traducido en un refuerzo de la imagen de los militares españoles. A ello han contribuido no sólo la información que llegaba desde Afganistán por los medios oficiales, sino también vídeos que se hicieron virales de cómo los soldados españoles iban sacando a los afganos en el aeropuerto de Kabul.

Un A400M, aterrizado en Morón. Un A400M, aterrizado en Morón.

Un A400M, aterrizado en Morón. / Antonio Pizarro

"El resultado ha sido muy positivo. Era algo que la sociedad demandaba. Y no sólo ha sido una cuestión de España, sino una acción internacional. España siempre ha estado muy comprometida con la OTAN. Era un momento de dar un paso adelante. Fue una decisión política correcta. La sociedad lo demandó y era necesario colaborar con los afganos", precisa el coronel.

Los refugiados traídos por las tropas españolas llegaron todos a la base aérea de Torrejón de Ardoz, desde donde se distribuyeron a distintos lugares de España. A Morón estaba previsto que llegaran algunos de los que trasladaron los americanos, que sacaron de Afganistaán a unas 30.000 personas.

"Empezaron a utilizar todas las bases que tenían. En Qatar, Italia, Kosovo, y la de Ramstein (Alemania), que es la más importante. Pero aún así no les daba para albergar a todos. Les quedaban dos bases de uso compartido en España, la de Rota y la de Morón. Se firmó un acuerdo de cooperación con ellos, basado en el protocolo que ya tenemos por el cual se cede el uso de las instalaciones a los americanos, y en el que se establecían unas condiciones que permitieran acoger temporalmente al personal, sin que se considerara que entraban en España y garantizando que luego no se quedarían en el país, sino que serían trasladados a EEUU o a un tercer estado que ellos determinaran".

Un Eurofighter. Un Eurofighter.

Un Eurofighter. / Antonio Pizarro

Para ello se montó en Morón un dispositivo que ha estado activo desde mediados de agosto hasta esta misma semana. Consistía en una zona de recepción para la selección y clasificación del personal, que sería después llevado a unos barracones. "Habían montado tres barracones, junto con un hotel que tienen en la base, que llaman Hotel Frontera. En una zona irían las familias, sobre todo mujeres e hijos, y luego habría otro barracón para hombres, y un tercero por si acaso hacían falta más plazas. Tenían todos los servicios, incluso los religiosos. Todo ese dispositivo tenía capacidad para albergar entre 700 y 750 personas".

Finalmente el Ejército de EEUU optó por utilizar la base naval de Rota. "Lo decidieron así porque en Rota tienen un hospital en la base, y contaban por tanto con mejor asistencia médica para poder hacer esa selección del personal y clasificación. La base de Morón se quedó en alerta por si acaso. Si hubieran venido, los hubiéramos atendido igual de bien. Siempre podía ocurrir algún problema con algún avión, que tuviera que aterrizar aquí, y teníamos que estar preparado para acogerlos".

La cabina del A400M. La cabina del A400M.

La cabina del A400M. / Antonio Pizarro

El coronel Ambel tuvo ocasión de comprobar la solidaridad de los pueblos que rodean la base de Morón, que en realidad se encuentra en su mayor parte en el término municipal de Arahal. Además de estos dos municipios, están también muy cerca Utrera y Los Molares. De estas cuatro localidades le llamaron decenas de veces.

"Alcaldes, entidades, hermandades, asociaciones... Se ofrecían para todo. Una entidad de Morón comenzó a recoger ropa para los afganos. Lo tuve que parar, porque me podía encontrar con montones de ropa y alimentos que, si no venía nadie como así ha sido, no sabríamos qué hacer con ellos. Lo único que aceptaron los americanos fue una donación de agua. Pero podían haber hecho falta más cosas y el pueblo se volcó. Se ve que el Ejército del Aire es muy querido aquí".

Puestos tácticos dentro del Lockheed P3. Puestos tácticos dentro del Lockheed P3.

Puestos tácticos dentro del Lockheed P3. / Antonio Pizarro

Cuenta el coronel que esa vinculación con los pueblos de la comarca se ha forjado a lo largo de las décadas (la base se inauguró en 1940), y en parte se hizo fuerte porque hubo hechos luctuosos, como accidentes. En los últimos años hubo al menos dos víctimas mortales: el piloto Fernando Lluna Carrascosa, fallecido el 9 de junio de 2014 al estrellarse el Eurofighter que pilotaba en las inmediaciones de la base, y un militar saudí que estaba recibiendo una instrucción en otro accidente ocurrido el 24 de agosto de 2010, en un incidente en el que el instructor de vuelo, un piloto español, salió sano y salvo al lograr eyectarse instantes antes del impacto. "Nuestra profesión tiene riesgos. A veces hay accidentes. Trabajamos para que sean los menos, hay muchos controles y seguridad en vuelo. Pero el riesgo cero no existe".

El coronel no llegó el pasado mes de agosto a un lugar desconocido. Fernández Ambel nació en Sevilla, donde vivió hasta los 18 años. Es del barrio del Porvenir y siempre ha estado muy unido a la base, pues es hijo de un piloto que estuvo destinado en Morón y vivió un tiempo en las casas militares de esta localidad. Ha comprobado la evolución tecnológica del Ejército del Aire y sus distintos aviones, a los que llama por el término más técnico de plataformas. El F5, el Saeta, el 101... Hasta que llegó el Eurofighter, que sigue pilotando.

Interior del A400M. Interior del A400M.

Interior del A400M. / Antonio Pizarro

Antes de regresar a Morón, estuvo en numerosos destinos, como Zaragoza o Talavera de la Reina, Turquía o Bruselas. En el capítulo de las misiones internacionales, le marcó la guerra de Bosnia, donde hizo cerca de 400 horas de vuelo y comprobó lo que era una zona de operaciones y la exigencia que ello requería para un piloto y para el mantenimiento de los aviones. También estuvo seis meses en Qala i Now, en Afganistán, donde el riesgo de atentado estaba presente a cada momento.

"Para mí la base de Morón supone mucho. Aquí se respetan las tradiciones, se mantienen los escudos y emblemas. Ha habido una evolución técnica, un salto considerable hasta ser un ejército moderno, tecnológico y adaptado a las circunstancias. El Eurofighter es un ejemplo de ello. España hizo una apuesta arriesgada y cara, que le dio un impulso a la industria española y que luego hemos cogido nosotros a nivel operativo".

Pero no sólo de Eurofighters vive la base de Morón, donde también hay una unidad de Lockheed P3, una aeronave concebida como patrulla marítima antisubmarinos que se ha reciclado para la lucha contra la piratería en el Océano Índico y el Golfo de Guinea. Junto a ellos, aterriza un A400M, los aviones de transporte de mercancías y personal que han jugado un papel clave en la evacuación de Afganistán. Otro producto vinculado a Sevilla, pues es en la factoría de Airbus donde se ensamblan. Un avión que sale reforzado de la crisis afgana, a pesar de las dudas en los comienzos, cuando un vuelo de prueba se estrelló cerca del aeropuerto de San Pablo.

Un Eurofighter en Morón. Un Eurofighter en Morón.

Un Eurofighter en Morón. / Antonio Pizarro

Unos minutos antes se ha producido un scramble, un ejercicio que consiste en una aeronave no identificada o en la que el piloto no responde a las comunicaciones. “Tenéis suerte, esto no se produce todos los días y a nosotros no nos avisan”, le dice un comandante a los periodistas. En un hangar, uno de los P3 está terminando de pasar una revisión y se dispone a volar. La base sigue con su actividad. En los parches de los militares del Ala 11 se lee el lema de la unidad: Vista, suerte y al toro. También tienen aquí su sede la Unidad Militar de Emergencias y el Escuadrón 496 de EEUU. Eso sí, precisa el coronel, "no disponemos de todos los recursos que quisiéramos, hay unos límites presupuestarios y tenemos que adaptarnos".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios