Las bibliotecas no son para el verano
Las salas de lectura municipales cierran las tardes estivales, al contrario de lo que ocurre en otras capitales
Las tardes de verano no están hechas para las bibliotecas. Ésta parece ser la teoría en la que se fundamenta el Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS) -dependiente de la Delegación de Cultura del Ayuntamiento- para reducir a la mitad el horario de las 12 bibliotecas municipales en los meses de julio y agosto. Una restricción que difiere de la establecida en otras capitales españolas, como Madrid o Barcelona, donde sus ciudadanos pueden hacer uso de estos centros en las tardes estivales.
El cambio horario de las bibliotecas obedece, según el ICAS, a la disminución del número de usuarios que acuden a estos centros, ya sea para la consulta de libros, la lectura o para préstamos. Esta postura, sin embargo, se contradice con la de algunos expertos, que consideran que el verano es la estación más propicia para fomentar la lectura, sobre todo, entre el público infantil y juvenil, que disfruta durante estos meses de unas largas vacaciones, en las que hay más tiempo para "acercarse a los libros".
Con este argumento, el representante del PP en la junta municipal del Casco Antiguo, Salvador Navarro Amaro, presentó el año pasado una moción para que el horario de las bibliotecas municipales no se alterase con la llegada de las vacaciones. Aunque la propuesta fue aprobada por unanimidad, hasta la fecha no ha habido respuesta por parte de la Delegación de Cultura, por lo que este verano los sevillanos que quieran acercarse por la tardes a la sala de lectura de su barrio seguramente se encuentren con las puertas cerradas. Y ello, pese a que con la crisis, todo apunta a que durante estos meses estivales aumente el número de personas que se queden en la capital.
La red municipal de bibliotecas en Sevilla está compuesta por 12 centros, lo que suma una superficie total de 2.945 metros cuadrados, de los cuales el 95% están destinados a usos públicos, según datos facilitados por el ICAS. Cada biblioteca dispone de varias zonas, siendo la más amplia, por norma general, la sala de lectura. El número total de puestos en estos recintos (plazas para la consulta o lectura del catálogo) es de 1.078, de los cuales 616 se dedican al público adulto (el 57%), 372 a los niños y jóvenes (el 34,5%), y 91 para consultas más específicas y uso de los medios electrónicos y digitales.
Las 12 bibliotecas -como muestra el gráfico adjunto- se distribuyen por los diferentes distritos en los que se divide la ciudad. A ellas pueden acceder los ciudadanos, a los que, en teoría, se les ofrece todos los servicios: consulta, lectura y préstamos de libros, además de atender las desideratas, es decir, la petición de un usuario para que se incluya una obra que no consta en el catálogo bibliotecario. El horario de apertura es igual para todos ellos: de 9:30 a 14:30 y de 16:00 a 21:00. Únicamente se altera en vacaciones, esto es, en Navidad, Semana Santa, Feria y, por supuesto, verano, cuando se establece la jornada intensiva: de 9:00 a 14:00. Por las tardes, están cerradas.
Sin embargo, en otras capitales españolas esta reducción no es tan drástica. Se abren menos horas, pero se encuentran en funcionamiento durante las tardes. Es el caso de Madrid, donde las 27 bibliotecas de la red municipal permanecen abiertas de manera ininterrumpida desde las 8:30 a las 20:30, media hora menos que durante los otros 10 meses del año, por lo que la capital española no sólo supera a Sevilla en el número de bibliotecas, sino también en el tiempo de disfrute que sus ciudadanos pueden hacer de ellas. En invierno son dos horas y media diarias más y en verano, cinco. La diferencia es evidente.
Los madrileños, además, disfrutan de una red de bibliotecas perteneciente a la Comunidad compuesta por 19 centros, cuyo horario no se interrumpe en verano, de lunes a viernes abren de 9:00 a 21:00. La única reducción se ciñe al sábado, cuando -excepto en agosto que cierran- el horario es de 9:00 a 14:00. Hay tres bibliotecas abiertas todo el fin de semana.
Otra ciudad con la que existe una clara desventaja horaria es Barcelona, cuya red de 33 bibliotecas pertenece a un consorcio formado por el Ayuntamiento y la Diputación Provincial. El horario habitual es distinto en cada uno de los centros, según se trate de una biblioteca de distrito (de mayor dimensión) que permanecen abiertas de forma continuada, o de barrio (más pequeña) con horarios de mañana y tarde. Éstas últimas cierran cuando llega el verano, pero las administraciones garantizan que permanezca un centro bibliotecario abierto por cada distrito, con el mismo horario, excepto los sábados, que no abren, a diferencia el resto del año. Además, el consorcio que gestiona esta red pone a disposición de los veraneantes y barceloneses dos puntos de lectura en el litoral de la capital catalana (conocidos como "biblioplaya") que a modo de chiringuito, se han consolidado como una oferta de ocio estival.
Pero no hay que traspasar las fronteras andaluzas para encontrar una sala de lectura que mantenga su horario, pese a la llegada del calor. Es el caso de la Biblioteca Central de Córdoba que continúa abierta en verano de 10:00 a 21:00, once horas diarias que no se interrumpen estos meses, algo que sí ocurre con los centros ubicados en los barrios, que restringen su apertura de 8:00 a 15:00, dos horas más que en Sevilla.
En el resto de las ciudades andaluzas sí es más común que las bibliotecas sólo funcionen por la mañana en verano, una reducción horaria bastante paradójica en las zonas de costa, cuya población aumenta en los meses estivales. Habrá que aprovechar, por tanto, las mañanas de julio y agosto para consultar o adquirir algún libro en los 12 centros de los que dispone el Ayuntamiento hispalense. Las bibliotecas, definitivamente, no parecen estar hechas para el verano en Sevilla.
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