La calle Córdoba cambia de piel

Comercio

Poco a poco desaparecen las tiendas de calzado de la céntrica vía, donde van instalándose nuevos negocios que atraen a un público de perfil distinto al tradicional.

La calle Córdoba cambia de piel
Diego J. Geniz

21 de noviembre 2016 - 02:35

Una chocolatería belga donde antes hubo sandalias de esparto. Una cuidada tienda gourmet donde hasta hace poco existía un negocio tradicional. La calle Córdoba cambia de piel. Lo hace poco a poco, pero ya se apunta al listado de vías comerciales del casco antiguo de Sevilla que en los últimos años han sufrido una profunda metamorfosis.

Conocida durante décadas por sus zapaterías, cada vez son menos las tiendas que se encargan de vender este producto. Herboristería, telefonía móvil, ropa y chocolates han hecho su aparición en esta calle hasta convertila en irreconocible desde el punto de vista comercial. La última en incorporarse a ese cambio ha sido la tienda de chocolates belgas Leonidas, que ha ocupado el local donde hasta hace poco se encontraba la zapatería Sánchez Toscano, en cuyos escaparates colgaban decenas de pares de sandalias, babuchas y otro calzado de uso doméstico.

Un herbolario, una tienda de telefonía y una chocolatería se han instalado en la calle

Justo enfrente, en la otra esquina, una tienda de telefonía móvil sustituyó hace tiempo a la Exposición Sevillana, colindante con los antiguos Almacenes Peña, cuyo amplio establecimiento ocupa ahora la marca Spagnolo (el fuerte ambientador que usa no pasa desapercibido para el paseante). Una zapatería que cerró sus puertas y cuyo local aún permanece sin uso es Calzados Garrido. Justo al lado, otra zapatería con precios populares, Serva, también finiquitó su negocio hace tiempo. Ahora es una sofisticada tienda de ropa femenina: Cardié.

Uno de los establecimientos más emblemáticos de la calle Córdoba era el Zapato Rojo, que también pasó a la historia. Este cierre se llevó por delante aquel popular maniquí vestido de nazareno. Cachemir, una firma de ropa y complementos, ocupa hoy su lugar. Al lado sigue intacta la segunda tienda que Sánchez Toscano tenía en en esta vía. De los pocas zapaterías que se mantienen en este enclave junto a la Mallorquina, otro referente de negocio popular vinculado al calzado, expuesto directamente en la fachada del negocio, una de las características de la calle Córdoba que se han ido perdiendo con el tiempo.

Sin embargo, este negocio ha reducido su extensión, tras adquirir buena parte de él la zapatería Roberto Garrudo, que posee, así, dos locales en la calle, donde también ha abierto Herbolario Esencias de Sevilla, en cuya amplia fachada se muestra la amplia oferta de especies que vende. Justo al lado ha estado abierta hasta antes del verano la Cerería del Salvador, que se vio obligada a abandonar su pequeño local en la plaza de la que recibe el nombre al finalizar el sistema de renta antigua. Ahora se encuentra en un establecimiento cercano a los soportales que dan cobijo a las bodeguitas donde turistas y sevillanos se citan todos los mediodías. En la esquina de este enclave, al final de la calle Córdoba, se mantiene otro negocio de referencia, Calzados Paco Rodríguez.

Con negocios como la nueva chocolatería y el herbolario, la calle Córdoba abandona poco a poco el sector de la zapatería al que siempre había estado vinculada y se abre a nuevas actividades que atraen a un público de perfil diferente al tradicional. Un empleado de Roberto Garrudo, no obstante, defiende que esta vía siempre será recordada por el calzado y quien quiera unos buenos zapatos "siempre mirará en las tiendas de esta calle, aunque luego compre en otro sitio; cuando se trata de estos artículos, se recomienda la visita".

La dependienta de la nueva chocolatería, sin embargo, defiende la apertura de negocios de diversa índole en esta calle, que se encontraba "estancada" en un tipo de comercio que necesitaba renovarse: "Por su situación, al ser una vía estratégica que comunica la Plaza del Salvador con la del Pan, reúne muchas posibilidades de negocio que ahora se están potenciando", explica la empleada.

Lo que no cambia es el puesto de incienso delante del acceso al Patio de los Naranjos del Salvador. Uno de sus encargados recuerda que cuando se cerraron varios locales se temió que el comercio se viniera abajo, pero ahora se ha producido "un nuevo repunte". "La calle Córdoba, como el humo del incienso, vuelve a estar por las nubes", asegura.

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