Cinco años de cárcel para el 'gorrilla' que mató a otro en la calle Resolana

La Audiencia de Sevilla lo condena por un delito de homicidio con los atenuantes de drogadicción y arrebato.

Europa Press

Sevilla, 18 de marzo 2014 - 20:30

La Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a cinco años de cárcel al gorrilla acusado de matar a otro de una patada en la cabeza durante una pelea mantenida en abril de 2013 en la calle Resolana, según han informado fuentes del caso.

Después de que un jurado popular lo declarase culpable, la Audiencia Provincial ha dictado una sentencia en la que condena a Enrique C.S. a cinco años de prisión por un delito de homicidio con la atenuante muy cualificada de drogadicción y la atenuante de arrebato. Asimismo, la Audiencia lo condena a indemnizar con 62.000 euros a cada una de las dos hijas de la víctima.

Tras conocer el veredicto del jurado, que consideró probadas dichas atenuantes, la Fiscalía rebajó de 12 a 8 años su petición de cárcel para el imputado, mientras que el abogado defensor pidió que, teniendo en cuenta el veredicto del jurado, la pena que se impusiera se situara entre los dos años y medio y los cinco años de prisión.

En su declaración, el acusado negó haber matado a la víctima y aseguró que únicamente intentó defenderse después de que el fallecido intentara agredirle con una barra de hierro. Así, relató que el día de los hechos, el 13 de abril de 2013, la víctima "quiso quitarle su zona de aparcamiento", por lo que se sintió "coaccionado" y comenzaron a discutir junto a un bar de la Resolana hasta que, en un momento dado, el fallecido sacó una barra de hierro de una bolsa e intentó darle en la cabeza, por lo que el imputado esquivó el golpe y se "defendió" usando para ello las manos, tras lo cual la víctima se cayó hacia atrás.

A continuación, "me fui de allí, porque yo pensaba que se iba a levantar", dijo el acusado, que quiso dejar claro que en ningún momento agredió al fallecido con puñetazos o patadas en la cabeza ni tuvo intención de matarlo, negando asimismo que lo golpeara contra una puerta con barrotes de hierro, como sostiene la Fiscalía. El imputado relató que, posteriormente, unos "chiquillos" fueron a buscarlo para comentarle que "había una persona que se encontraba mal", por lo que de manera "voluntaria" se dirigió hasta el lugar donde lo había dejado previamente "porque estaba preocupado" y con el fin de "socorrerlo".

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