Sevilla

Cuatro detenidos por su implicación en un secuestro en Su Eminencia

  • La Policía Nacional libera a la víctima del rapto, que estaba siendo torturada en un piso de la avenida Ingeniero La Cierva

  • Los captores le golpearon varias veces en la cara y le hicieron cortes con un machete, un punzón y un cúter

La calle Ingeniero La Cierva, donde se produjo el secuestro. La calle Ingeniero La Cierva, donde se produjo el secuestro.

La calle Ingeniero La Cierva, donde se produjo el secuestro. / Juan Carlos Muñoz

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La Policía Nacional liberó el 5 de enero a un hombre que había sido secuestrado y que estaba siendo torturado en un piso de la carretera de Su Eminencia. La espectacular operación policial se ha saldado con cuatro personas detenidas por su presunta implicación en un suceso que parece estar relacionado con el tráfico de drogas. La víctima del secuestro sufrió diversos golpes, cortes y pinchazos durante su cautiverio y tuvo que ser atendida en el Hospital Virgen del Rocío.

Los hechos ocurrieron la madrugada del citado día. Ya desde la jornada anterior la Policía tenía conocimiento de que podría haberse producido un secuestro en la zona de Su Eminencia, puesto que la sala del 091 recibió una llamada de un ciudadano que alertaba de que había visto a tres individuos armados con cuchillos que llevaban a rastras a un chico al que no dejaban de propinar golpes.

La madrugada siguiente, los agentes obtuvieron información de dónde podía encontrarse el joven secuestrado y sus captores, de los que sospechaban que podían llevar armas de fuego y que podían estar torturando a la víctima. Los policías acudieron al domicilio en el que pensaban que podía estar el chico retenido y se encontraron en el rellano con unas sábanas con manchas de sangre.

Por la puerta se oían voces de varias personas. Los policías llamaron al timbre y se asomaron por una ventana que da al patio de luces del edificio. Por ahí apareció un hombre que aseguraba que estaba solo. Los agentes le indicaron que habían oído más voces, lo que hizo que se asomara por la ventana una mujer, que se identificó como la novia del hombre que había dicho que estaba solo.

Los policías pudieron ver por la ventana que había una tercera persona sentada en un sofá. Unos segundos más tarde, otra persona se asomó a la ventana y dijo su nombre y preguntó a los policías qué querían, sin que nadie le hubiera preguntado nada aún. Se trataba de la víctima, aunque en ningún momento contó a los funcionarios que estaba allí retenido ni lo que ocurría dentro del piso.

Los agentes observaron que tenía heridas en la cara y en la frente, y una gran hinchazón en el ojo derecho, y comenzaron a hacerle preguntas. El joven dijo que había llegado a las seis de la tarde a ese piso, que nadie le había pegado y que se había caído por las escaleras. Mientras hablaba, el chico estaba muy nervioso y uno de sus captores no paraba de mirarle fija e intimidatoriamente.

Los policías oyeron que uno de los presuntos secuestradores ordenaba al chico "métete ya para adentro", momento en el que se cerró la persiana. Viendo que el relato del joven era incongruente y que podía correr peligro su vida, los agentes decidieron intervenir. Los mandos, que estaban ya también sobre el terreno, ordenaron entrar a la fuerza en el domicilio, para lo que los policías utilizaron una maza.

Antes de que partieran la puerta, las personas que se encontraban en el interior les pidieron que parasen y les echaron la llave del piso por debajo de la puerta. Al entrar en el piso, los policías observaron a tres de los secuestradores en el sofá del salón, junto a la víctima. El cuarto implicado estaba oculto en una habitación.

En una mesa había un machete, un punzón tipo pica y varios cúteres. Los agentes también vieron una caja de grandes dimensiones con utensilios para el cultivo de marihuana, como lámparas, extractores y calentadores. 

La Policía detuvo a los cuatro presuntos secuestradores, que tienen numerosos antecedentes por distintos delitos, entre ellos lesiones, tenencia ilícita de armas, tráfico de drogas, extorsión, robos con violencia y robos con fuerza. Uno de ellos tenía una orden de búsqueda y captura en vigor.

La víctima fue trasladada en un patrullero al Hospital Virgen del Rocío, donde fue atendido en Urgencias de Traumatología. Allí explicó a los médicos que había sido agredido por varios individuos.

Toda esta intervención ha sido desarrollada por agentes de la Brigada de Seguridad Ciudadana, los radiopatrullas o Zetas, como se les llama dentro del cuerpo. Los policías de esta unidad han logrado resolver este secuestro en apenas unas horas y sin que ninguna persona resultara herida, al margen de las lesiones que presentaba la víctima y provocadas por sus captores. 

El piso fue después inspeccionado después por la Policía Científica y la Policía Judicial ha abierto una investigación para determinar el móvil del secuestro. Todo apunta a que pudo tratarse de un ajuste de cuentas relacionado con el cultivo de marihuana, una práctica que ha crecido mucho en Sevilla en los últimos años, como consecuencia del incremento de la demanda de esta droga.

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