Una diosa fenicia para prostitutasy maltratadas
Violencia de género
Páginas Violeta premia la labor de Villa Teresita y la letrada Pilar Troncoso.
Todo empezó en Pamplona en 1942, cuando una mujer de familia acomodada, Isabel Garbayo, descubrió en un hospital un pabellón cerrado con llave donde las visitas estaban prohibidas. Era el pabellón de las enfermas de sífilis, todas ellas prostitutas. Muchas esperaban la muerte ya que aún no existía la penicilina. Isabel Garbayo comenzó a ayudarlas, lo que le hizo perder amistades y recibir insultos. Así nació Villa Teresita, una casa de acogida para mujeres prostitutas gestionada hoy por religiosas.
Ayer, la asociación Páginas Violeta quiso homenajear la labor que realizan estas monjas en Sevilla con motivo del Día Contra la Violencia de Género en un acto celebrado en el Teatro Duque. "Trabajan con un voluntariado que está en la calle, en las prisiones, en los clubes, en los hospitales", explica Teresa Alba, presidenta de Páginas Violeta. "Ofrecen una atención sanitaria, jurídica, psicológica y social". Josefina Goñi, que rehusó hablar con los medios alegando una norma interna, fue la encargada de recoger el premio, un busto de la diosa fenicia Astarté.
La asociación también homenajeó a la abogada Pilar Troncoso, que, desde 1979, cuando comenzó a ejercer la abogacía, defiende sólo a mujeres en los procesos de divorcio y casos de violencia. "Desde el principio decidí poner el derecho al servicio de los más débiles, las mujeres y los trabajadores", apunta. Troncoso subraya que, a pesar de los años, las mujeres, aunque "sí disponen de mayor independencia económica, la dependencia emocional que tienen de sus parejas sigue siendo enorme".
Con estos dos premios, Páginas Violeta quiere dar visibilidad tanto a la violencia pública, representada en la prostitución, como a aquella violencia oculta, de vejaciones y humillaciones invisibles fuera del hogar.
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