En cada lágrima
Pablo Colón Perales
Un cartel
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Llegó a Sevilla desde Brasil con 29 años, sin conocer la ciudad ni hablar español con fluidez, y hoy es profesora universitaria, autora y referente en innovación educativa. Gabriela Delord ha sido galardonada dos veces como la 3ª mejor educadora de España en los premios EDUCA, y comparte cómo su vocación y perseverancia la han llevado a transformar la enseñanza y a inspirar a futuras generaciones, especialmente a mujeres que sueñan con carreras de excelencia.
Pregunta.¿Cómo fue enfrentarte a dar clases con tan poco español?
Respuesta.Fue un gran reto. Estaba delante de unos 60 alumnos, casi sin saber español. Pero fui muy sincera con ellos: "Sé mucho de ciencia, pero ustedes tienen que enseñarme español y tener paciencia". Y lo hicieron, me acogieron, me enseñaron sobre Sevilla, canciones, cultura… Incluso me ayudaron durante la Semana Santa para que pudiera celebrarla correctamente.
P.¿Por qué crees que tienes una conexión tan genuina con tus alumnos?
R.Creo que viene de que yo misma tenía poco interés en el colegio y déficit de atención. Solo me concentro en lo que me interesa. Entiendo que no todos los alumnos se apasionen por mi materia, así que intento hacer clases democráticas, útiles para todos, no solo para aprobar exámenes, sino para la vida. La educación debe servir para toda la sociedad, no solo para el laboratorio.
P.¿Qué significa para ti ser profesora?
R.Es una gran responsabilidad. Estoy formando ciudadanos y futuros maestros que impactarán a la sociedad. Por eso he trabajado para dar lo mejor, aprendiendo español y adaptándome a la cultura, siempre buscando la excelencia en educación.
P.¿Cómo superaste los prejuicios siendo mujer y latina, y trabajando junto a tu marido en el mismo ámbito?
R.Al principio, muchos pensaban que mi valor dependía de él, como si todo lo que hacía estuviera ligado a su nombre. Pero busqué estrategias para demostrar que tenía mi propio valor: abrí una cuenta en Instagram para compartir mi trabajo, escribí un libro y recibí reconocimiento propio, incluyendo premios de los alumnos. Hoy sé que tengo mi valor y me enorgullece.
P.¿Qué significa para ti recibir los premios EDUCA?
R.Es un reconocimiento de mi esfuerzo y de la forma en que enseño, construyendo contenidos junto a mis alumnos. Es la aprobación de que la innovación educativa funciona y deja huella, ya que muchos de mis antiguos estudiantes ahora son maestros aplicando lo que aprendieron conmigo.
P.¿Alguna mujer te ha inspirado en tu carrera?
R.Sí, varias profesoras de mi doctorado me inspiraron. Especialmente la profesora Valderés, de Brasil, que me dio oportunidades de crecer y trabajar en proyectos. Era elegante, sabia y con un conocimiento profundo. Siempre dije que quería ser como ella: profesora universitaria, con conocimiento y elegancia.
P.¿Qué ha significado Sevilla para ti?
R.Sevilla me hizo mujer. Llegué sin conocer nada y tuve que adaptarme a un nuevo entorno, abrir cuentas, aprender cultura y convivir con la ciudad. Hoy puedo decir que elijo Sevilla, estoy feliz, agradecida, y aquí he construido mi vida, mi carrera y mi familia.
P.Si tuvieras que dar un mensaje a otras mujeres que quieran ser profesoras o innovadoras en cualquier área, ¿cuál sería?
R.Siempre van a existir obstáculos, pero hay que confiar en nuestras capacidades. La docencia y cualquier carrera tienen retos, pero los obstáculos son oportunidades de crecimiento. Con vocación, paciencia y amor por lo que hacemos, podemos influir positivamente en otros y dejar una huella que dure toda la vida.
P.¿Cómo se refleja eso en tus clases y tus alumnos?
R.Si ofrecemos respeto, cariño y atención, los alumnos responden de la misma manera. La educación debe ser un espacio seguro y positivo. Las emociones que despertamos en clase, más que los contenidos, son las que realmente permanecen en sus recuerdos y marcan su futuro.
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