Calle Rioja

El hijo del hombre que pudo reinar

  • Aniversario. Se cumplen 50 años de la designación del Príncipe Juan Carlos como sucesor a la jefatura del Estado como rey, reconocido en un paseo ribereño muy mejorable

Una vista del paseo Rey Juan Carlos I, con la Pasarela de la Cartuja al fondo. Una vista del paseo Rey Juan Carlos I, con la Pasarela de la Cartuja al fondo.

Una vista del paseo Rey Juan Carlos I, con la Pasarela de la Cartuja al fondo. / José Ángel García

EL paseo Rey Juan Carlos I deja mucho que desear en su estado de conservación. En estos días de cincuentenarios consecutivos, después de la llegada del hombre a la Luna, hoy se cumplen 50 años de la sesión de las Cortes en la que a propuesta de Franco se designó al príncipe Juan Carlos heredero con el título de Rey. El día que Armstrong puso el pie en la Luna, don Juan de Borbón, padre del rey emérito, abuelo del rey actual, disolvía su Consejo Privado, formado por 89 miembros, entre los que se encontraban Pemán y Areilza.

“El hombre llegó a la Luna, Franco nombró al Príncipe y Eddy Merck ganó el Tour de Francia. Creo que fue un día antes”. Lo dice Christian Vandercappel, belga de nacimiento, “a 25 kilómetros de Waterloo, donde está Puigdemont”, y uno de los veinte participantes en el concurso de pesca organizado por el Club de Pesca San Rafael, el más antiguo de Sevilla. “Se fundó en 1959”, dice Miguel Sánchez, su presidente. Una década antes de la llegada a la Luna, otro norteamericano, Ike Eisenhower, puso el pie en España, recibido por Franco. Y Bahamontes ganó el Tour de Francia.

El pescador belga ha cogido cinco piezas grandes, “carpas, barbos, albures”. Pesan casi diez kilos y las devuelve al Guadalquivir. En Bélgica conoció a una sevillana de Los Remedios, María del Rosario Gallego García, hija de emigrantes. Vinieron a España en 1998. Emigrante al revés, ahora es feliz en Sevilla. Padre de dos hijos con nombres de reyes: Sofía vive en Bélgica y David en Sevilla.

“Te he ganado por cincuenta gramos”, bromea el presidente del club de pesca con su amigo belga. “Christian es valón y mi abuelo materno era flamenco”, dice Miguel Sánchez para destacar el carácter internacional del club de Pesca que preside. “Tenemos también un canadiense. Somos en torno a doscientos socios y tenemos caseta de Feria”.

Una vez al mes organizan un concurso de pesca y esta vez el azar ha querido que lo hicieran en el Paseo Rey Juan Carlos I en tan histórico aniversario. Este paseo , frecuentado por ciclistas y corredores, aseaeteado por grafitis, se extiende desde el puente del Alamillo hasta la Pasarela. Comprende también la Biblioteca Felipe González Márquez. El abogado sevillano que fue presidente del Gobierno entre 1982 y 1996 tenía 17 años cuando Franco designó al hijo de don Juan. Felipe González se hizo juancarlista, que es el mejor sinónimo de monárquico constitucional.

Christian Vandercappel siempre ha vivido en países con Monarquía. Conoció el tiempo de Balduino y Fabiola, la primera gran boda de la prensa del corazón. Un belga y una española, como el pescador y su señora de Los Remedios, con la que lleva casado 45 años. “Balduino tuvo mucha relación con España, murió en Motril”, recuerda. Le sucedió su hermano Alberto, que como Juan Carlos de Borbón también abdicó. “Nosotros también tenemos un rey Felipe”. Casado con la reina Matilde. Sonríe cuando oye hablar de Jaime de Mora y Aragón, el cuñado de Balduino, personaje de la jet marbellí, icono de los moteros que se prodigó en algunas españoladas con ese aire de personaje de Jardiel Poncela.

Por orden cronológico, entró primero Eddy Merck. A continuación, Neil Armstrong; en tercer lugar, en el podio de la cronología, el rey Juan Carlos I, con lo que los ojos del Guadiana de la Monarquía volvían a emerger tras el destierro de Alfonso XIII. Un paseo en Sevilla para una Familia Real siempre muy vinculada con esta ciudad. Aquí se casó en la primavera de 1995 la infanta Elena. Una ciudad por la que siempre mostró sus preferencias la madre del rey emérito. Don Juan de Borbón, el hombre que pudo reinar, como el de la novela de Kipling que llevó al cine John Huston, llamó a su España trasterrada, en Estoril, Villa Giralda. Ayer, por esta dársena mansa del río Guadalquivir cercada para contener las riadas e inundaciones, no dejaba de pasar un crucero turístico con el nombre de Luna de la Giralda.

Se oye el griterío de los que suben y bajan en la torre de Isla Mágica. Los pescadores recogen sus bártulos frente al teatro Central. Han hecho acopio de carpas, barbos, robalos, albures. “Hay un pez”, dice el presidente del club de pesca San Rafael, “el blablá o penca americana, que se come a los alburnos, una especie invasiva”. Los patos que merodean la zona no comen peces. “Al revés, hay patitos que se los llevan por delante los barbos”.

El pescador belga destaca los méritos de Eddy Merck. “Coincidieron los mejores ciclistas de la historia. Gimondi, Poulidor, Ocaña”. En su país trabajaba de albañil. Claro que recuerda el España-Bélgica del Mundial de México 86. El empate en la prórroga de Señor y el penalti que falló Eloy. “En realidad, lo paró Jean-Marie Paff”. En Cádiz, el rey Juan Carlos I tiene una hermosa Avenida que antes se llamó calle Ferrocarril y Avenida de Valencia. Él sí pudo reinar (1975-2014).

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