Universidad de Sevilla

Dos investigadores de la US reconstruyen la desaparecida Puerta de Triana

  • La investigación de dos profesores de la Universidad de Sevilla abre la posibilidad de recuperar esta joya arquitectónica demolida en 1868

Recreación virtual de la Puerta de Triana, de los investigadores Antonio Gámiz y Pedro Barrero Recreación virtual de la Puerta de Triana, de los investigadores Antonio Gámiz y Pedro Barrero

Recreación virtual de la Puerta de Triana, de los investigadores Antonio Gámiz y Pedro Barrero / M. G.

La desaparecida Puerta de Triana, una de las más bellas de Sevilla, situada junto al puerto y al río Guadalquivir, podría recuperarse y pasar del dibujo a la realidad. Así lo defienden dos profesores de la Universidad de Sevilla que han logrado reconstruir esta joya arquitectónica de manera virtual gracias a una rigurosa investigación científica en la que han analizado su contexto histórico y su entorno a través de imágenes, fotografías del siglo XIX, vestigios arqueológicos y tratados de arquitectura de la época.

Sevilla vivió en el siglo XVI uno de sus mayores periodos de esplendor. Era una ciudad universal y la más relevante vía de comunicación con el resto del mundo gracia al monopolio del comercio con América. En este contexto, se decidió renovar la imagen arquitectónica de las viejas puertas de la ciudad amurallada. Según explican los profesores Antonio Gámiz Gordo y Pedro Barrero Ortega, su diseño siguió un informe emitido en 1560 por el prestigioso arquitecto Hernán Ruiz II, autor del remate renacentista que hoy corona la Giralda.

"La puerta de Triana culminó un importante plan de renovación de las viejas puertas de la ciudad de Sevilla, ideado por el arquitecto Hernán Ruiz II como un acentuado signo de modernidad a finales del siglo XVI. La imagen de esta puerta, una de las más hermosas de Sevilla, fue incluida en destacadas estampas que difundieron su imagen por toda Europa, incluyendo la célebre frase: 'Quien no ha visto Sevilla, no ha visto maravilla", explican los investigadores de la Universidad de Sevilla, que recientemente han publicado su investigación en la revista EGA (Expresión Gráfica Arquitectónica).

Puerta Triana, según Pedro Tortolero (1748) Puerta Triana, según Pedro Tortolero (1748)

Puerta Triana, según Pedro Tortolero (1748) / M. G.

Sin embargo, la pérdida del valor defensivo de la muralla propició su abandono. La ciudad progresó y se modernizó y los restos de la Puerta de Triana supusieron un obstáculo para el desarrollo urbano de la zona, hasta el punto de que en 1868 fue demolida.

"La desaparición de este singular patrimonio se agravó en la segunda mitad del siglo XX, con la construcción en su entorno de edificios propios de un periodo desarrollista, con inadecuada escala y un lenguaje arquitectónico con escasa voluntad de integración en tan destacado lugar histórico, que carece hoy de especial atractivo para los vecinos de Sevilla y para incontables turistas interesados en los rincones más inmortales de a ciudad", añaden los investigadores.

La investigación de los profesores Gámiz y Barrero ha permitido realizar una recreación virtual esquemática de la volumentría de este desaparecido monumento y un elemental montaje con su actual entorno urbano, que "pretende despertar el interés y el debate sobre el patrimonio desaparecido más allá del ámbito investigador y universitario".

El debate sobre la posible restitución de este monumento no es nuevo, la idea ya fue planteada en 2006 por el arquitecto Rafael Manzano Martos, pero hasta ahora no había ningún estudio con rigor científico que lo permitiera.

Para su recreación virtual "se han usado datos métricos de vestigios arqueológicos localizados, analizando la composición arquitectónica, considerando tratados de arquitectura de la época y fotografías del siglo XIX que aportan fiables detalles", indican Antonio Gámiz y Pedro Barrero, que han obtenido medidas de los fustes de las columnas originales localizadas en el zoológico de Jerez de la Frontera.

La primitiva puerta islámica se situaba en el inicio de la calle Pajería, hoy Zaragoza, y al final de la calle de la Reventa, hoy Moratín. La nueva puerta se trasladó a un lugar cercano, donde confluyen las calles San Pablo, Reyes Católicos, Gravina (antigua Cantarranas) y Zaragoza, según detalla el artículo publicado por ambos investigadores de la US en la revista EGA. Excavaciones arqueológicas realizadas en 1983 localizaron su cimentación y el contorno de su planta, reflejada hoy en el pavimento del espacio público.

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