Lora del Río confía en su muro de defensa para contener un Guadalquivir cada vez más amenazante
El río circula a unos 3.000 metros cúbicos por segundo y el Gobierno calcula que el "pico" se alcanzará entre el sábado y el domingo
Las fotos de la crecida del río Guadalquivir en Lora del Río por la borrasca Leonardo
Un arroyo desbordado, un canal a punto de rebosar y dos barriadas en preaviso de desalojo en El Palmar de Troya
"Pues claro que el río está desbordado. El río está para verlo". Con estas dos frases nada técnicas pero entendibles al cien por cien, un vecino de Lora del Río respondía a otro que dudaba de cómo estaba el Guadalquivir mientras ambos paseaban por la calle Guadalupe. Unos minutos antes, la zona había sido visitada por el subdelegado del Gobierno en Sevilla, Francisco Toscano, y el alcalde de la localidad, Antonio Enamorado, que pedían precaución a quienes vivan cerca de los cauces, tanto del río grande como del arroyo Churre. Ambos están desbordadísimos, pero la inevitable inquietud no excede de lo saludable porque para eso tiene Lora su muro de defensa, levantado hace década y media, y un gran tanque de tormentas por donde antes discurría el Churre. Y a eso se aferran los loreños para confiar en que este carrusel interminable de borrascas no acabe llevando el agua hasta sus casas.
Dicen los técnicos que para las próximas horas se esperan unos 40 litros por metro cuadrado sobre el pueblo. También calculan que eso supondrá que el nivel del río, que desde hace días ya choca contra el promontorio defensivo construido sobre la parte sur de Lora, se eleve aproximadamente un metro más. Ni por esas superará la altura del muro, pero por si acaso se está bombeando agua del tanque de tormentas para que retorne al río. El chorro tenía tal fuerza que el tubo por el que salía parecía uno de esos muñecos hinchables que en su día se pusieron tanto de moda en los campos de fútbol.
Un poco más allá de donde estaban las autoridades, donde el muro de tierra dejaba su sitio a las tapias de las primeras fincas junto al Churre, varios vecinos se asomaban por encima de las paredes para ver por dónde andaba el agua. Antes de que existiese esa frontera defensiva, la inundación estaba garantizada cada vez que llovía más de la cuenta. Ahora es otro el panorama, aunque el Gobierno y el propio municipio piden prudencia y atención máxima a quienes vivan en esas primeras filas de casas. Porque el Guadalquivir, que más que nunca está haciendo honor a su nombre, está grande, grandísimo.
"El tronco del río viene recibiendo distintas aportaciones de lluvia y de los afluentes, a lo que además hay que sumar los desembalses preventivos que está realizando la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir de cara a las lluvias de mañana. El caudal está aumentando y seguirá así", ha dicho Toscano desde la carpa del puesto de mando instalado muy cerca del río, en una comparecencia que se ha producido diez minutos después de una intensa granizada y al mismo tiempo que arreciaba la lluvia.
Según el Gobierno, el "pico" del río se alcanzará aproximadamente entre el sábado y el domingo. "El crecimiento será progresivo, lo cual obliga a estar tensionados a todos los servicios públicos", ha apostillado el subdelegado, quien ha comentado que el volumen de agua este viernes por la tarde se situaba entre 2.800 y 3.000 metros cúbicos por segundo.
También te puede interesar
Lo último