Una máquina del tiempo con motor trasero

Más de 200 Seat 600 procedentes de toda España se concentraron ayer en el Palacio de Exposiciones y Congresosl salón del automóvil

Concentración de Seat 600 en la entrada del Palacio de Exposiciones y Congresos.
Cristina Díaz

02 de noviembre 2009 - 05:03

Una estampa inusual protagonizó la jornada de Todos los Santos en Sevilla Este: más de 200 Seat 600 aparcados en la entrada de Fibes bajo un sol que hacía que los termómetros marcaran 30 grados. Seítas de todos los colores y de diferente procedencia ocuparon la explanada de acceso al recinto desde las once de la mañana con motivo de la concentración de la Asociación Nacional de Seat 600. Algunos propietarios tuvieron que madrugar para llegar a tiempo, especialmente los miembros del Club de Amigos de Coches Clásicos de la Serranía de Ronda y los de Ciudad Real.

Aunque hace años que dejaron de fabricarse, aún se siguen vendiendo de forma individual. Las revistas de aficionados y el boca a boca son los principales medios para adquirir uno. Luis Álvarez ha traído a Fibes cuatro vehículos, uno de ellos una ambulancia de la Cruz Roja. "Ésta la compré en Sevilla, pero los demás provienen de La Coruña y León.

"Antes, sólo encontrabas chatarra, era muy difícil conseguir algún seíta en buen estado pero con la crisis la cosa ha cambiado, la gente vende más, especialmente los que lo adquirieron por herencia y lo tienen abandonado porque no lo usan", explica Luis Álvarez, natural de Santander.

Lo primero que mira un aficionado es el estado de la chapa, lo más costoso de arreglar, mientras que el motor, situado en la parte de atrás, resulta más sencillo y barato. Según el sevillano Juan Dorado, un seíta en muy buen estado puede rondar los 6.000 euros, muy lejos de las 73.500 pesetas que costó el primer Seat 600 que se vendió en España en 1957, una cifra muy elevada para la época.

En este tipo de encuentros, los propietarios de los vehículos intercambian consejos técnicos sobre su reparación, aunque a veces sale más caro el collar que el perro. "6.000 euros me costó arreglar mi Seat, 244 horas de trabajo", apunta el onubense Pepe García, miembro del Club de Amigos 600 de Sevilla.

El seíta fue el coche por excelencia de las familias españolas en los 60 y 70. "Todos los españoles menores de 30 años tienen en su memoria un recuerdo donde aparece un seíta: un día de playa, una cita", comenta Pepe García, a quien le regalaron su primer Seat con 13 años. "Fue un regalo de reyes de mi padre para que lo arreglara y jugara con él; estaba destrozado, pero a mí me encantó".

Para Pepe, los seítas son "máquinas del tiempo que te transportan al pasado". Además, tienen un olor especial "a sudor, a viejo".

La mayoría no lo usa de forma diaria pero son numerosas las ocasiones que estos aficionados se reúnen y recorren la geografía española a 90 kilómetros por hora en su seíta de motor trasero.

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