Sevilla

"No estoy orgulloso; me hubiese gustado reducir al atracador"

  • El inspector Gómez Palacios, herido en el atraco a un supermercado de Nervión en el que murió uno de los dos asaltantes, lamenta que se perdiera "una vida" pero no se arrepiente por haber cumplido con su deber.

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El inspector jefe del Cuerpo Nacional de Policía Jesús Gómez Palacios, que resultó herido durante un atraco en un supermercado sevillano el pasado 31 de octubre, ha dicho este viernes no sentirse orgulloso de lo que hizo porque "se perdió una vida humana" aunque no se arrepiente de haber cumplido con su obligación.

"Me hubiese gustado haber reducido al atracador para que no hubiese muerto y yo no haber estado a punto", ha confesado en conferencia de prensa.

Gómez Palacios, que no se ha dirigido a la familia del atracador, ha asegurado: "Ahora tengo una segunda oportunidad y valoro cosas en la que antes ni me fijaba", tras lo que ha bromeado con que ya no tendrá que comprar más loterías "porque a mí ya me ha tocado".

El inspector, al que se le condecorará con la Orden del Mérito Civil, ha declarado que se siente muy feliz por "estar vivo" y que "poco a poco" se va encontrando mejor, por lo que cuando reciba el alta finalizará el curso de comisario que estaba realizando en Madrid, algo por lo que ha estado "luchando" los cinco últimos años.

Jesús Gómez Palacios ha relatado que los hechos comenzaron cuando se encontraba comprando junto a su mujer en un supermercado de la calle Eduardo Dato y entró un individuo, "porque al otro yo no lo vi en ningún momento, aunque ya está identificado", con "un arma cargada que apuntaba a la cabeza de la cajera de la cola en la que me encontraba".

El inspector ha explicado que en ese momento gritó: "alto, Policía" y que se tiró encima del atracador, con el que forcejeó antes de recibir un disparo en el bajo vientre, que ha calificado de "ardor horrible", y "evitar que ninguna de las personas que se encontraba en el supermercado saliese herida y más estando allí mi mujer".

Según Gómez Palacios, desde que el atracador entró hasta que llamó al 112 "pasaron 3 segundos que se me hicieron eternos" y "se me pasaron miles de cosas por la cabeza".

Tras recibir el disparo, "mi única obsesión era parar la hemorragia y no perder la consciencia mientras rezaba porque veía que se me iba la vida".

El inspector ha apuntado que el 31 de diciembre de 1980, en el Banco Bilbao Vizcaya (BBV), actual BBVA, de la calle Reyes Católicos de Sevilla, vivió un hecho parecido en el que le quitó una pistola a uno de los atracadores y se tiró al suelo con él, por lo que un cabo primero de la Policía Local sacó una pistola y empezó a darle "culatazos" por su actuación.

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