Un rayo de luz tras la tormenta
La ONG África Arco Iris, con presencia en Sevilla, realiza campañas de vacunación en Costa de Marfill África Arco IRIS 902121219. www.africaargociris.org. C/Cardenal Lluch, 58. Donaciones en las cuentas corrientes: Cajasol, 2071-0935-12-0179031034; Cajamadrid, 2038-9831-94-6000183218.
Costa de Marfil era uno de los países más prósperos y desarrollados de África hasta que las disputas internas, los golpes de Estado y, finalmente, una guerra civil que ha desangrado al país acabaron con las buenas perspectivas. Aunque el conflicto bélico parece haberse calmado, la situación social y sanitaria que ha quedado es desoladora: 18.000.000 habitantes con una esperanza de vida de 49 años, un 49,1% de analfabetismo y más de un millón de personas infectadas por el VIH (Sida).
La situación que describen estos datos (de 2007) se ve agravada por el hecho de que la guerra civil paralizó prácticamente los programas de ayuda sanitaria en buena parte del país, dificultando el acceso de la población a los tratamientos contra el sida.
Fue ante esta situación desesperada nació, en 2005, África Arco Iris, una ONG impulsada por Jesús Mejías Begines, cónsul honorario Costa de Marfil en Sevilla, y un grupo de amigos. En la actualidad, cuenta con presencia y voluntarios, fundamentalmente, en Sevilla, Valladolid y Cádiz, y aspira a tener un radio de acción en buena parte del África Subsahariana.
Su primer objetivo fue lograr la vacunación de la población -en particular, los niños y sus madres- ante la gran mortandad que producían y producen enfermedades como la meningitis, fiebre amarilla, fiebre tifoidea, el tétanos...
En la primera campaña vacunaron a 5.000 niños. En la segunda, más del doble y en la tercera, el triple. Ya han completado seis campañas -60.000 vacunados en total- gracias a la ayuda, entre otras, de la Consejería de Educación y Cooperación Internacional de la Junta de Andalucía, la consejería de Asuntos Sociales de la Junta de Castilla y León o el Rotary Club de Jerez.
Y por supuesto, de profesionales (por ejemplo, del SAMU de Sevilla y de la Asociación Española de Pediatría) que recorrieron en furgoneta, atravesando controles militares, las carreteras y caminos para llegar a los distintos poblados cuyas poblaciones tenían que vacunar.
No hubiera sido posible sin el apoyo de los locales, ya que la ONG tiene una delegación permanente en Costa de Marfil, presidida por el profesor Koakou Koffi. Y el recibimiento de la gente, claro, no podía ser más caluroso: "En cada pueblo nos acogían como si fuéramos el Plan Marshall", recordaba uno de los participantes en estas expediciones.
Todavía falta mucho para vacunar al millón y medio de personas que se han marcado como meta, pero eso no es óbice para que se planteen otras iniciativas.
Por ejemplo, se han comenzado los contactos para poder trasladar a Costa de Marfil a especialistas en oftalmología y cirugía para llevar a cabo intervenciones puntuales y formar a especialistas locales. La doctora Cabanás, de la Clínica Baviera, ha sido una de las pioneras.
Asimismo, un equipo de arquitectos sevillanos, encabezados por Fernando Moral Alcaraz y Daniel Espada Cerón, está realizando un proyecto para un centro de pediatría y otro maternal en la región de Adzope.
África Arco Iris también ha enviado dos contenedores de equipamiento sanitario y ordenadores, y está tramitando el envío de más material clínico, diez autobuses donados por Tussam y una ambulancia donada por el SAMU.
Su labor se ha visto reconocida recientemente con el premio Espíritu Balmis de la Asociación Española de Pediatría, como lo fue, por segundo año consecutivo, en los Premios Solidarios de Cajasol.
También te puede interesar
Lo último