Educación

Los venezolanos entran con fuerza en las aulas sevillanas

  • Desbancan a los chinos y se convierten en la tercera comunidad inmigrante más importante, por detrás de los marroquíes y los rumanos

  • La presencia de extranjeros en colegios e institutos aumenta en 3.000 en cinco cursos

Colegio Adriano del Valle, que cuenta con una comunidad de aprendizaje para la integración social de los inmigrantes. Colegio Adriano del Valle, que cuenta con una comunidad de aprendizaje para la integración social de los inmigrantes.

Colegio Adriano del Valle, que cuenta con una comunidad de aprendizaje para la integración social de los inmigrantes. / José Ángel García

Una de las consecuencias que trajo la crisis -o la etapa más severa de la debacle económica- fue la estampida de inmigrantes de los municipios sevillanos. La fuga también se vivió en las aulas. Cada vez eran menos los alumnos extranjeros matriculados en centros sostenidos con fondos públicos. La pérdida de oportunidades laborales había provocado que las familias buscaran su porvenir en otro destino y que sus hijos se marcharan con ellos. 

Alumnos extranjeros Alumnos extranjeros

Alumnos extranjeros / Dpto. de Infografía

Hace cuatro años, en noviembre de 2015, el número de estudiantes de enseñanzas no universitarias escolarizados en colegios, institutos y conservatorios públicos y concertados era de 8.457, una cifra que en la actualidad (cinco cursos después) llega a los 11.360, o lo que es lo mismo, casi 3.000 inmigrantes más en las aulas sevillanas. Este incremento no debe argumentarse sólo por la estabilidad económica tras los años más duros de la crisis, sino también ha de relacionarse con ciertos factores externos que han provocado la llegada de menores desde otros países, como es el caso de Venezuela, que representa la tercera comunidad extranjera más importante en la enseñanza. 

Pero antes de detallar esta presencia, conviene recordar que los extranjeros sólo suponen un 5,8% de todo el alumnado sevillano. De los 11.360 inmigrantes matriculados en el sistema público de educación de la provincia, 8.758 estudian Infantil, Primaria, ESO, Bachillerato y FP. El resto lo hace en conservatorios y otras enseñanzas no universitarias.  Pues bien, del primer grupo, 7.264 se encuentran escolarizados en centros públicos y 1.494, en privados. Se deduce, por tanto, que sólo dos de cada diez inmigrantes tienen plaza en un colegio privado sostenido con fondos públicos. 

Sólo dos de cada diez van a concertados

La diferencia no es nueva. Todo lo contrario. Se mantiene durante el tiempo y se ha convertido con los años en una de las bazas de diversos partidos y colectivos para arremeter contra los conciertos. En este sentido, argumentan que muchos de este centros establecen una cuota que dificulta su pago por parte de familias que proceden de otros países. Pero lo cierto es que el desequilibrio en el reparto de las matriculaciones de alumnos inmigrantes (que en Sevilla mantiene la misma tónica que en el conjunto de toda España) también está relacionado con la ubicación de los colegios concertados que, salvo ciertas excepciones, no se encuentran en barrios con gran población extranjera. 

Otro dato a tener en cuenta concierne a la distribución por edades. De los 7.264 inmigrantes que estudian en centros de titularidad pública, 2.447 lo hacen en colegios, mientras que 4.817 (casi el doble) lo hacen en institutos. Esta diferencia también guarda su lógica. En Sevilla, las matriculaciones han aumentado este curso en las enseñanzas medias, mientras que han bajado en las escuelas (con 3.600 niños menos en Infantil y Primaria). A los institutos llegan ahora quienes nacieron en la época del boom inmobiliario, previo a la crisis. A ello se une el tipo de inmigrantes que se escolariza en las aulas sevillanas, que viene ya a esta provincia con cierta edad. 

Pero, sin duda, una de las conclusiones más interesantes que se obtienen del análisis de los datos aportados por la Consejería de Educación es el del país de procedencia. Los marroquíes siguen siendo la comunidad más importante dentro del alumnado extranjero. Actualmente cuentan con 1.535 estudiantes. una cantidad que se ha mantenido casi intacta los últimos cinco curso. 

Clase en el CEIP Adriano del Valle. Clase en el CEIP Adriano del Valle.

Clase en el CEIP Adriano del Valle. / D. S.

Esta posición no siempre fue la primera. Durante bastantes años la hegemonía de los marroquíes en la comunidad inmigrante se disputó con la de los alumnos que habían llegado de Rumanía. De hecho, en 2015 los superaban, con 1.575 estudiantes. Ahora esta cifra se ha reducido a 864, es decir, 711 menos, casi la mitad de entonces. En este punto conviene tener en cuenta que estos inmigrantes se caracterizan por su corto periodo de estancia en los municipios y por desarrollar, sobre todo, labores agrícolas y domésticas que con la crisis y la sangría del paro empezaron a desempeñar los desempleados nativos.

Fuga de rumanos

El tercer puesto en presencia era en otoño de 2015 para los chinos, la potencia amarilla. Pero esta posición ha sido ocupada ahora por los alumnos venezolanos, que suman ya 788, cuando hace cinco cursos ni siquiera se contabilizaban entre los más numerosos. Esta fuerte escolarización hay que vincularla con la situación político y social que vive el país latinoamericano, lo que ha provocado que esta población incremente su presencia en Sevilla un 30% los últimos años. Muchos de sus estudiantes que llegan a la provincia huyendo de su país lo hacen ya con una edad bastante avanzada, por lo que muchos se incluyen en ese grupo de inmigrantes matriculados en enseñanzas medias. También es destacable el aumento de alumnos colombianos, que han duplicado su presencia en las aulas sevillanas desde 2015, al pasar de 328 a 678. 

Al margen de las cifras, deben reseñarse los distintos servicios que desde la Consejería de Educación y Deporte se ofrecen a la comunidad inmigrante para su correcta integración en el sistema educativo. Uno de los recursos más interesantes es el de las denominadas comunidad de aprendizaje, en la que, además de los agentes que intervienen en un colegio (maestros, alumnos y padres), implican también a diversos representantes del entorno, como negocios, vecinos y administraciones públicas, para que la inserción social de los extranjeros sea más efectiva. 

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