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Educación

China también se impone en el aula

  • Mientras la comunidad marroquí y rumana disminuye su presencia en los centros educativos, la escolarización de alumnos chinos aumenta más de un 30% los últimos años.

No sólo en los amplios locales del centro de la ciudad hispalense ni en las naves de los polígonos periféricos la potencia amarilla va ganando terreno. Los chinos también aumentan su presencia en el aula. Mientras que la escolarización de inmigrantes sigue a la baja en la provincia -como consecuencia directa de la crisis- la de estos menores asiáticos sigue al alza hasta situarse cada vez más cerca de la de los rumanos y marroquíes, las principales colonias de extranjeros en los centros sevillanos. Con el fin de atender esta nueva demanda, la Junta articula varias medidas para que dichos alumnos se integren con total naturalidad en los colegios.

Primero fueron los marroquíes, luego los rumanos y ahora los chinos. Los colegios se convierten en el más fiel espejo de los flujos migratorios de la provincia, un fenómeno que viene condicionado claramente por el contexto económico que sufre el país el último lustro. La sangría que padece el mercado laboral español ha provocado que muchos nativos ocupen los puestos de trabajo que hasta ahora ejercían los inmigrantes. Éstos, ante tales circunstancias, se han visto obligados a volver a su países de origen o marcharse a otro en busca de un mejor futuro. Las cifras hablan por sí solas. Desde el curso 2012/13 la presencia de extranjeros en las aulas sevillanas se ha reducido un 31,61%.

En septiembre había 8.457 inmigrantes matriculados en centros educativos andaluces. Un colectivo procedente de 127 nacionalidades distintas. De ellas, los rumanos suponen el grupo más importante, con 1.575 estudiantes. Estos extranjeros ocupaban hasta hace poco la segunda posición detrás de los marroquíes, hasta que hace varios años lograron imponerse. Siguen así la estela de los flujos migratorios en la provincia, donde los extranjeros que procedían de Latinoamérica y los de países magrebíes se han marchado, mientras que los de Rumanía tienden a reducir su presencia, aunque con un descenso menor que los anteriores.

Si se retrocede a 2010, el número de alumnos marroquíes en colegios e institutos sevillanos llegaba a los 1.637, cifra que un año después alcanzaría los 1.710. En el caso de los rumanos, hace un lustro su presencia se cuantificaba en 1.533 estudiantes. Un curso después se producía un más que notable incremento hasta alcanzar los 1.704. Desde entonces ambas nacionalidades han sufrido una bajada considerable de alumnos en la provincia de Sevilla. En el caso de los marroquíes ha sido del 11,64% desde 2011 y en el de los rumanos, del 7,57%.

Por contra, la presencia de la comunidad china en las aulas, sin unas cifras tan espectaculares, ha mantenido un crecimiento regular. En 2010 había 652 menores matriculados, en 2011 se escolarizaron 737 y este curso dicho dato llega a los 848. Un aumento, por tanto, en cinco años del 30,6%, casi inversionalmente proporcional a la bajada experimentada por todos los innmigrantes.

Un dato curioso también a tener en cuenta es el reparto del alumnado inmigrante en el sistema educativo de Sevilla. Aquí se observa una clara diferencia entre los centros de titularidad pública y privada. Los primeros acogen al 88,64% de estos estudiantes, mientras que los segundos, a menos del 12%. Dicha distribución obedece a dos causas. La primera, a la falta de centros privados con régimen de concierto en los barrios donde se agrupan los inmigrantes. La segunda, a que la mayoría de los centros privados están gestionados por órdenes religiosas cristianas, lo que provoca que las familias inmigrantes declinen esta opción por su confesión religiosa.

También resulta llamativo el reparto geográfico de los alumnos inmigrantes. Mientras 4.655 se encuentran escolarizados en centros de la provincia (principalmente en el área metropolitana), 3.802 lo están en la capital. Cifras no demasiado dispares, debido a las posibilidades que ofrece la ciudad frente al ámbito rural para un colectivo que tiende a concentrarse en determinados barrios como El Cerezo o el Distrito Cerro-Amate. En el caso de los chinos, son destacadas las colonias que hay en la zona de Sevilla Este, cerca de los polígonos del aeropuerto.

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