sevilla - real sociedad | el otro partido

Exceso de pases, escasez goleadora

  • El Sevilla se conforma con el empate ante una Real a la que debió dejar sentenciada tras la reanudación

  • Marcar, la asignatura pendiente

El Sevilla cosechó un empate por exceso y por defecto de pases, pues adoleció por momentos de los definitorios, de los que convierten una gran jugada en gol, y pecó de los que terminan por aburrir al mismísimo balón.

En algo más de 90 minutos se pueden ver pases de todas las clases. Y también de todos los colores, pues al blanco sevillista y al azul que vestía la Real Sociedad se sumaron el verde, el rojo, el amarillo y el rosa gracias a la comparecencia de Curro. La mascota de la Expo 92 hizo un hueco en su apretada agenda para teñir con su arco iris los prolegómenos del encuentro. Lástima que después las nubes emborronaran la noche en Nervión. Las que cubrieron el cielo y descargaron lluvia y las que se apoderaron del juego local.

El Sevilla arreaba, no hay duda. En el esperado regreso de Vitolo y Nasri, y bajo la atenta mirada de un Krohn-Dehli que volvió a sentirse futbolista con sólo sentarse en el banquillo, los hombres de Jorge Sampaoli se encomendaron a la herramienta prodigiosa, casi mágica, que prodiga su técnico. Como si el pase, por sí mismo, fuera garantía de éxito.

Pero ante una Real lejos de su mejor versión, el Sevilla se perdió en un mar de toques. Y cuando el penúltimo de ellos llevaba el esférico hasta Ben Yedder, éste caía en el fuera de juego o perdía el mano a mano con un Rulli de notable en el primer tiempo -soberbia fue la mano que sacó para evitar que el disparo de Escudero lo superase por alto- y que jugó al despiste en el segundo, cuando un supuesto golpe en la cara lo dejó K.O... para después levantarse sin un solo rasguño.

El bueno de Rulli, el que salvó a la Real en la primera mitad y la ayudó a perder tiempo en la segunda, nada pudo hacer para, al filo del descanso, frenar a Sarabia, quien finalizó una jugada en la que precisamente los pases fueron protagonistas: Franco Vázquez se hizo con él balón para cedérselo a Ben Yedder, que instantes antes de caer al suelo la envió a su compañero. La estrategia de Sampaoli cobraba sentido.

Tras el asueto, Ben Yedder volvió a hacer de las suyas y perdió otro mano a mano con Rulli. El 2-0 que pudo ser y no fue anticipó la desconexión sevillista y el resurgir de la Real, que sin apenas crear peligro se encontró con un gol de Vela que subió al marcador más por demérito local que por maestría visitante, pues la pelota, mal rechazada por Lenglet, se topó con las piernas de un N'Zonzi que no pudo más que elevar los brazos en señal de lamento.

De ahí al final, y a pesar de su superioridad tras la expulsión de Zurutuza, el Sevilla siguió jugando al toque, sumando un punto que a final de temporada puede ser clave, y a la vez confirmando lo mucho que le cuesta marcar.

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