Sevilla FC Monchi: el poso de la credibilidad

  • Un vídeo de Monchi ironizando sobre la lentitud de la planificación y las respuetas de la afición señalan una calma que contrasta con la crispación de hace un año

  • El verano pasado, las críticas comenzaron con la cesión de Marchena al Mundial y se acrecentaron con los casos Batshuayi y Mariano

Monchi, muy sonriente, en la presentación de Lopetegui junto a José Castro. Monchi, muy sonriente, en la presentación de Lopetegui junto a José Castro.

Monchi, muy sonriente, en la presentación de Lopetegui junto a José Castro. / Juan Carlos Muñoz

Que Monchi reconozca públicamente, con ironía, que la planificación va muy lenta es una señal de experiencia. El director general deportivo está avalado por sus muchos años de la gestión planificadora, la definición y el consenso de los perfiles, la elección de los nombres, la fase de seducción y negociación y la firma... Pero también de esa otra gestión, que como el otro fútbol, es fundamental: manejar los tiempos de la comunicación y el feedback con el entorno y con la afición.

Hace ahora un año, en el Sevilla había una importante marejada porque Carlos Marchena había aceptado la llamada de la Federación Española de irse al Mundial de Rusia, dejando un poco en cuadro al neófito equipo de Joaquín Caparrós, que se quedaba con su otro adjunto, Paco Gallardo.

El contraste entre lo de hace un año y ahora se puso en evidencia la noche del viernes. A una semana y media de la presentación de Julen Lopetegui, a dos semanas del fichaje de Diego Carlos, el Sevilla no ha podido concretar ningún refuerzo más y ambos aspectos, la impopularidad del técnico y la falta de fichajes, serían un polvorín en otro contexto.

Pero Monchi terció ante la presión que le llega por la enorme expectación que ha levantado su vuelta desde diferentes frentes: el contacto directo de allegados, amigos y gente del club, las redes sociales y la prensa. A todos les envió a través de Twitter, un arma que usa en momentos clave, un mensaje con un vídeo jugando a la pelota en su chalet de La Barrosa con su perrita Piña. Así, como suena.

"Viendo el ritmo de la planificación de Monchi, he optado por ponerme a entrenar a Piña... Y Luna ya está pendiente porque como sigan así las cosas, es la siguiente". Y remata con la siguiente promesa: "Sólo porque te estés tomando más tiempo no significa que no vayas a lograrlo. ¡¡Forza SFC!!".

El vídeo tuvo una multitudinaria respuesta de aficionados. Y la inmensa mayoría de ellas eran respuestas positivas, en el mismo tono desdramatizador, cómplice con el fin que buscaba Monchi. Fue una interactividad que reposa sobre el fondo de credibilidad que tiene el director deportivo del Sevilla, que hace dos semanas, antes de que el club anunciase la contratación de Lopetegui, ya se había mostrado en la ventana de Twitter con sus perros y ante el ordenador, hablando de la planificación.

Hace un año, en Sevilla había un revuelo enorme. Luis Rubiales había llamado a José Castro para pedirle que le cediera a Carlos Marchena para el Mundial. Por la mañana, el presidente de la Federación Española había destituido a Lopetegui, el ahora entrenador del Sevilla. Era el 13 de junio. Aquel día de San Antonio no tuvo nada que ver con el de este año. Y aún estaban por llegar los casos Batshuayi y Mariano...

Monchi tiene varios frentes avanzados, más allá de lo que ha trascendido. Pero lleva casi dos semanas enfrascado en el de Joan Jordán. Que no haya cedido a la presión del Eibar, que pide más dinero, implica que está tranquilo y no está dispuesto a dilapidar dinero. Además, primero tiene que gestionar salidas. Si se acumulan los refuerzos sin salidas, puede haber un grave colapso. Y eso también lo sabe Monchi, que sabe manejar los tiempos de la planificaión y los de los mensajes a la gente que espera ansiosa sus fichajes.

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