El Sevilla FC para el derbi Intensidad y un comodín por dentro

  • Lopetegui prima la superioridad numérica en los pasillos interiores con dos medios ofensivos y dos falsos extremos.

  • El modelo aísla al 'nueve' pero genera oleadas desde la segunda línea.

Fernando. Fernando.

Fernando. / Rosell

Es la fórmula mágica en el fútbol, la situación idílica que todos los entrenadores quisieran para sus equipos, tener superioridad numérica sobre el rival en todas las zonas del campo. Lógicamente, eso es imposible..., al menos sin que haya expulsados, pero todos coincidiremos en que lo que sí es posible es tener siempre un futbolista más que el rival en la zona de influencia del juego en cada momento del partido. Y eso, evidentemente, aunque se puede trabajar y todos los equipos lo trabajan, no es fácil.

Se puede trabajar desde distintas situaciones y para eso está, por ejemplo, en los entrenamientos la figura del comodín y los comodines, interiores o exteriores, por fuera o por dentro, que se convierten en herramientas para que los equipos sepan ponerse en cada situación de manera que tengan siempre un jugador más que el contrario. Lo que muchos entrenadores llaman los “minipartidos”.

El Sevilla de Lopetegui logra que una de sus señas de identidad sea que esa superioridad en número sobre el adversario se potencie por dentro. Y lo consigue a través de dobles interiores, la asociación que hacen los medios ofensivos con los falsos extremos, cuatro jugadores, dos por cada ala, que se asocian metiéndose hacia los pasillos interiores para dejar libre los carriles de fuera para Jesús Navas y Reguilón. En estos momentos, el estado de forma del primero es mejor que el del segundo –en ataque, ojo–, pero en el inicio de Liga el madrileño tuvo una irrupción más seria.

En la derecha, además, Ocampos tiene facilidad para salir de ese tráfico intenso en el interior y explotar su potencia en el extremo. En la izquierda, tanto con Nolito como con Óliver Torres, la tendencia es clara hacia dentro.

Sin balón

Uno de los primeros conceptos asimilados por cualquier equipo que aplique el modelo Lopetegui tiene que ver con el comportamiento tras la pérdida, pues realiza una presión muy fuerte que ahoga al rival que intenta salir, casi sin tiempo de dar el pase de seguridad. Ese mecanismo lo trabajó con intensidad la plantilla durante la pretemporada y es uno de sus secretos..., o no tanto, porque es vox populi pero a la vez difícil de contrarrestar.

La otra clave es el equilibrio que da Fernando al 1-4-3-3, esquema preferido de Lopetegui. Tanto que su ausencia llevó al técnico incluso a cambiar a defensa de tres ante el Atlético, aunque al no tener carrileros adecuados desistió.

Con balón

El juego interior y el control del partido tiene una cosa buena, hay profusión de llegada, pero en muchos momentos ha faltado profundidad. Hay más llegada en oleadas, desde la segunda línea, que ocasiones puras en el área, de ahí que hagan goles los centrocampistas y extremos y no los delanteros (Ocampos, el Mudo, Óliver Torres, Joan Jordán...).

La insistencia es otra de las marcas de la casa. Una intensidad machacona que avasalla a los rivales y que cosigue los objetivos por constancia.

La potencia de Ocampos y Jesús Navas en la derecha es la bola extra para una fase ofensiva que mueve con velocidad el balón y que hace bascular a los contrarios hasta buscar los huecos. Si Banega tiene libertad, los porcentajes de posesión subirán acentuándose más en la zona de la izquierda, donde cae Óliver o incluso Nolito si es el elegido.

Lo mejor

La llegada de la segunda línea en ataque organizado.

Lo peor

Los laterales en fase defensiva, sobre todo en la derecha. Ha habido equipos que los han atacado con acierto. Después, la defensa en zona en la estrategia también es un riesgo añadido.

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