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Tsartas, su orgullo sevillista y su espinita de no haber alcanzado la gloria

  • Este miércoles se cumplen 20 años de la última vez que vistió la camiseta del Sevilla el talentoso zurdo griego, con gol y empate en el Vicente Calderón

Tsartas, con el brazalete de capitán, realiza un control con su exquisita zurda ante Reiziger. Tsartas, con el brazalete de capitán, realiza un control con su exquisita zurda ante Reiziger.

Tsartas, con el brazalete de capitán, realiza un control con su exquisita zurda ante Reiziger. / M. G.

El 13 de mayo de 2000 Vassilis Tsartas jugó su último partido con la camiseta del Sevilla. Fue en el Vicente Calderón y marcó el gol del empate que significó un punto para el equipo entonces entrenado por Juan Carlos Álvarez, que había relevado a Marcos Alonso en el intento vano de evitar un descenso cantado, con continuas polémicas arbitrales y hasta cierre del estadio. Con tal motivo estuvo recordando "con orgullo" su paso por Nervión en SFC Radio.

"Me hubiera gustado haber formado parte de todo lo que a partir de 2000 poco a poco se comenzó a construir. El Sevilla está ahora en el primer nivel", dijo, entre orgulloso y picado por tener que vivir dos descensos en aquel equipo que a raíz de entonces, tras tocar fondo aquella primavera, empezó a subir como la espuma.

Tsartas llegó al Sevilla en 1996, tras la salida de Suker al Madrid, y estuvo en Nervión hasta 2000. Vivió el descenso de la 96-97, participó activamente en el ascenso de la 98-99, con aquellos dos goles en El Madrigal durante la promoción con el Villarreal, y se marchó tras el nuevo descenso en 2000. Pero dejó huella indeleble por sus indiscutible calidad, por su visión de juego y la clase que desparramaba en el campo con su pierna zurda.

"Fueron cuatro años muy raros, pasaron cosas raras…", rememora el ex futbolista griego. "Pero comenzando desde el final, la última temporada nunca se me irá de la cabeza, nos habían robado 19 puntos y al final descendimos. El equipo se podría haber mantenido en la categoría bastante fácil, pero cuando uno es débil y la directiva permite que le falten el respeto… Por mucho que peleas, las cosas no salen como uno quiere", comentó Tsartas.

"Recuerdo aquel único gol en el Calderón", continuó sobre su último partido como sevillista, con el equipo ya descendido. "A la hora de pisar el área empezaron a caer huevos por un lado y por otro, marqué… Recuerdo que el Atlético también tenía una temporada bastante mala y a partir de ahí terminó la temporada con dos jornadas más en las que no jugué y descendimos. Entonces el club me pidió que no era posible seguir juntos. Me tuve que buscar la vida y tuve que volver a Grecia, al AEK de nuevo. No fue la temporada que me hubiera gustado hacer, fue un despido muy frío, pero en los cuatros años hubo de todo".

En ese "de todo" incluye la huella que dejó en gente del club y en la afición. "Me quedaron buenos recuerdos, tanto de compañeros que tuve, como de la afición. Algo dejé por ahí, creo. Siento el cariño y el amor que me ha dado toda la ciudad de Sevilla y a través del Sevilla he podido dejar mi sello en toda España. Siento que el reconocimiento, aunque han pasado 20 años, sigue ahí", asegura.

En su retrospectiva, Tsartas habla con cierto sabor agridulce de lo que no pudo disfrutar en el Sevilla. "Mirando luego cómo fue todo para el Sevilla, uno se queda con un sabor agridulce en la boca, porque me hubiera gustado haber formado parte de todo lo que, a partir del 2000, poco a poco se comenzó a construir y llegar donde ha llegado, con muchísimos éxitos y títulos importantísimos. El club está al nivel más alto, de los mejores clubes de Europa. Y eso, de una parte, te deja mal sabor de boca. Pero, por otra parte, me siento muy orgulloso de haber podido estar cuatro años en este club. Me sentí orgulloso al ver al Sevilla crecer año tras año. Cuando uno pasa cuatro años en un club, se siente orgulloso de todos esos éxitos y ojalá siga otros 20 años más consiguiendo títulos y ojalá ganando una Liga".

Y también analiza la situación actual del Sevilla, poniendo el acento en la importancia de Monchi, que fue compañero suyo de vestuario. "El Sevilla es ya de otro nivel, no tiene nada que ver con el Sevilla en el que yo estuve. Las exigencias son otras. El equipo tiene que mantenerse ahí arriba. En Europa es un clásico… La clave y lo importante es tener a una persona como Monchi. Alrededor de Monchi todo eso funciona porque cada uno tiene su papel y repartiendo el trabajo es más fácil tener los éxitos que está teniendo el Sevilla. No es fácil estar ahí arriba, ser un club ejemplo, con una estructura envidiable, nada que ver con lo que era cuando yo estuve. Y todo eso hay que recordarlo, sobre todo cuando viene un mal resultado después de muchos positivos", dijo Tsartas, que destacó el rol del director deportivo del Sevilla: "No se le han subido los éxitos a la cabeza, con todo lo que ha conseguido".

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