Sevilla-Villarreal | LaLiga | Informe técnico Ben Yedder enseñó la otra vía

  • Pablo Machín tardó muchísimo en acompañar a Andre Silva para aprovechar mejor las asociaciones ofensivas

  • Al Sevilla le faltó remate ante tantos centros y le sobraron pérdidas e imprecisiones que casi pusieron el partido de cara al Villarreal

Andre Silva, entre los centrales del Villarreal. Andre Silva, entre los centrales del Villarreal.

Andre Silva, entre los centrales del Villarreal. / Antonio Pizarro

Jarrito de agua fría al mesurado optimismo que había despertado el inicio de Pablo Machín. El soriano, si es tan inteligente como parece, debería tomar nota de lo que aconteció anoche en el tórrido césped del Ramón Sánchez-Pizjuán, que contempló un empate previsible ante la falta de remate de un equipo que debe ser reforzado en el ataque. Es una primera conclusión al punto sumado ante el bien trabajado Villarreal de Javi Calleja, un equipo hecho y bien reforzado que hace unos meses se puso 0-2 (al final quedó 2-2). Otra conclusión es que Vaclik y Kjaer tuvieron una noche afortunada de concentración y reflejos e impidieron otro 0-2.

Una tercera reflexión es más de fondo y es relativa a un centro del campo con pocas piernas para jugar tantos partidos. Banega, asfixiado entre el calor, la presión amarilla y el cúmulo de encuentros, perdió pronto la precisión y Roque Mesa se enredó muchas veces con la pelota, incluso cuando salió Gonalons en auxilio. Por las pérdidas en la medular, casi se lleva el gato al agua el Villarreal.

Pizarra del Sevilla-Villarreal Pizarra del Sevilla-Villarreal

Pizarra del Sevilla-Villarreal / Dpto. Infografía

Aun así, el Sevilla llegó bastante por el flanco de Jesús Navas y Sarabia. En el otro, con Franco Vázquez en una de sus noches abúlicas, Escudero percutió con perseverancia, e incluso le dio un buen balón a Andre Silva en la mejor ocasión de la primera mitad. Pero desde ambos flancos hubo demasiados centros sin precisión ni remate. Hasta que Machín, muy tarde, se decidió a darle a Andre Silva un acompañante para optimizar su buen juego de espaldas. Tres ocasiones claras dispuso el Sevilla en el tramo final. Pero medió la impericia o, en el palo de Ben Yedder, la mala suerte.

Defensa

Es uno de los puntos negros del plan de Machín, el agujero que puede haber a la espalda de la medular, incluyendo en ésta los dos carrileros. Ante dos puntas móviles como Ekambi y Gerard Moreno, Mercado y Sergi Gómez tuvieron trabajo por los pasillos creados a la espalda del eje, sobre todo tras pérdidas en la salida. Gonalons ayudó a encofrar esa zona, pero hubo claras llegadas del Villarreal, con un vivo Gerard Moreno, por las constantes pérdidas con el equipo saliendo. Vaclik fue un titán e incluso Kjaer ejerció de hombre libre bloqueando disparos y centros envenenados en una fase de desconcierto tras el descanso.

Ataque

Con M’Bia o Iborra en este equipo, seguramente el Sevilla habría tumbado al Villarreal con su juego aéreo. Pero fueron muchísimos los centros a los que no acudió nadie de la segunda línea, mientras que Andre Silva era bien tapado por los dos centrales. Los constantes cambios de orientación, de banda a banda, y la verticalidad de Jesús Navas desarbolaron al Villarreal, pero en general a los pasadores les faltó criterio o precisión en los centros, que la zaga amarilla escupía casi sin oposición. Muy tarde, Machín encontró la vía que puede ofrecer Andre Silva por abajo, con asociaciones de las que hasta entonces no había disfrutado. Tuvo que salir Ben Yedder para ello. Su olfato y su visión de juego sí se acoplaron bien con el luso. Y por ahí casi gana el partido el Sevilla.

Virtudes

Hay portero y hay delantero.

Talón de Aquiles

Mala lectura del entrenador.

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