El silencio valorativo de Matías Almeyda

Elche-Sevilla | Informe técnico

El técnico argentino, que se empeña en un fútbol de ida y vuelta que sanciona mucho a sus temblorosos defensas, sí acertó a la desesperada con la zaga de cuatro y Akor arriba

Así jugaron los futbolistas del Sevilla ante el Elche

Akor Adams, oportunista para marcar el 2-1 tras jugada de Suazo y Oso.
Akor Adams, oportunista para marcar el 2-1 tras jugada de Suazo y Oso. / Pablo Miranzo (Efe)

Cada vez vocifera menos Matías Almeyda desde su área técnica. Parece resignado a que sus peticiones y ruegos no encuentren respuesta. Ni desde la yerba, ni desde los depachos. Sólo empezó a gritar algo cuando el Sevilla hizo el 2-1 y se volvió a meter en el partido. Con defensa de cinco muy frágil, con Juanlu y José Angel fuera de sitio y un repliegue muy desorganizado, el Elche hacía daño con sus estampidas. Ya con Suazo por Nianzou (que a su vez había entrado por Juanlu en el intermedio), la defensa de cuatro y el chileno sumando arriba con Oso, tener en ataque a Akor Adams como ariete sí que dio resultado.

Defensa

Otra vez se encomendó Matías Almeyda a la defensa de tres centrales con un gran asterisco: la tendencia de José Ángel Carmona a emprender una guerra por su cuenta, salir de su zona cuando no debe y generar peligrosísimos huecos.

En la asignación de marcas individuales Sow empezó muy pendiente de Aleix Febas, el medio que construye el juego del Elche de Eder Sarabia, pero pronto, al cuarto de hora, una pérdida del lento y blando Agoumé en la línea de medios acabó con un nefasto repliegue sevillista en el que Neto sirvió un buen balón a Febas para que éste aprovechara un increíble pasillo expedito hasta el borde del área y batiera a Odysseas con un tiro ajustadísimo que coló la pelota junto al palo derecho del griego. Batista Mendy demostró en esa jugada que no es un pivote puro, que suele pulular por la zona ancha como Agoumé y Sow (con más fuerza y criterio que ambos, eso es cierto) y que nadie en el Sevilla se ancla ahí para obturar los pasillos interiores.

Esas marcas individuales tan trasnochadas siguen desordenando mucho al Sevilla. Cuando el Elche rompía la feble presión sevillista en la medular, a veces avanzó hasta el área de Odysseas en superioridad numérica (24’) o con un peligroso dos contra dos que no resolvieron bien los ilicitanos.

Almeyda se empeña en un fútbol de ida y vuelta en el que su equipo se destapa demasiado. Odysseas volvió a hacer dos paradones.

Ataque

Oso volvió a ser el jugador que encaró con más descaro y decisión por la banda izquierda. Esta vez, Isaac Romero anduvo más fino como pasador en dos ocasiones, descolgándose hacia el costado izquierdo: la primera adelantando a Oso en la jugada en la que el carrilero chutó mal con la derecha (6’) y la segunda asistiendo a Sow, que volvió a rematar con mucha inocencia, al centro de la portería y a media altura, para que un entregado Iñaki Peña repeliera la pelota (40’).

Sobraba Peque, que no ganó un solo duelo. Era el momento de tirar, tras el descanso, de un segundo punta, lo que además suele agradecer Isaac.

Y la entrada de Akor, que ganó balones y los combinó con su estilo tosco, hizo que la defensa del Elche se cuidara de salir. Ahí el Sevilla, con un fútbol más voluntarioso que preciso, al menos sostuvo su insistencia y arrancó el premio final.

Las entradas de Ejuke y Miguel Sierra, sin ser un factor diferencial, al menos ayudaron a que no decayera la insistencia ofensiva.

Virtudes

Las limitaciones técnicas son por momentos alarmantes, pero el corazón y la fe hasta el último minuto explotaron la irrupción de Akor.

Talón de Aquiles

Almeyda se empeña en un estilo al intercambio de golpes en el que la debilidad defensiva lo penaliza demasiado.

stats