El consumo moderado de vino y cerveza fortalece la estructura ósea
El silicio procedente de la cerveza y el resveratrol, presente en el vino, podrían explicar el beneficio de estas bebidas
Es obvio que los efectos del consumo excesivo del alcohol son perjudiciales para el organismo, especialmente hígado, páncreas y sistema neurológico. A pesar de ello, su consumo moderado ha demostrado tener efectos beneficiosos.
Por ejemplo, el vino y la salud cardiovascular. Otro caso que ha dado lugar a numerosas publicaciones es el de aquellos trabajos que han analizado la asociación positiva entre la ingesta de alcohol y la densidad mineral ósea en mujeres mayores. Hay menos estudios que hayan investigado esta relación en los hombres o las mujeres más jóvenes, por ligar el riesgo de fracturas a la menopausia. Tampoco los estudios han considerado las diferentes clases de bebidas alcohólicas (estratificando, por ejemplo, entre cerveza, vino y licor).
Para aportar más evidencias a esta cuestión, un equipo internacional ha querido indagar en esa relación entre consumo de alcohol y estructura ósea. Sus resultados se publicarán en el número de abril de American Journal of Clinical Nutrition. Stephanie Atkinson, doctora y portavoz de la American Society for Nutrition , ha explicado que "el consumo moderado de alcohol ha demostrado su contribución al fortalecimiento de los huesos (a partir de medias de cadera y de la densidad mineral ósea de la columna vertebral). El efecto positivo sobre el hueso era más notable a razón de 1a 3 vasos de cerveza en los hombres y de 2 vasos de vino o de licor (pero no la cerveza) para las mujeres. La preservación de la estructura del hueso puede deberse al silicio de la cerveza y el resveratrol en el vino. Eso sí, un consumo elevado de alcohol puede contribuir a la pérdida ósea.
Hace dos años, investigadores del departamento de Nutrición, Bromatología y Toxicología de la universidad de Málaga expusieron una hipótesis a partir de estudios animales en la que explicaban que el silicio de la cerveza parecía interaccionar con el aluminio, un metal neurotóxico que se relaciona con la demencia y otras enfermedades neurodegenerativas. Antes, el Departamento de Nutrición y Gastroenterología del King's College de Londres, expuso que un vaso de cerveza pueden aportar el 25% de la ingesta diaria aconsejada de silicio. El mineral se encuentra en la bebida de forma bioactiva, no sintética, lo que puede favorece su absorción por el organismo".
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