Sociedad

El vídeo de la RAI que alertaba en 2015 sobre experimentos con un virus... que nada tiene que ver con el que causa la Covid-19

El vídeo de la RAI que alertaba en 2015 sobre experimentos con un virus... que nada tiene que ver con el que causa la Covid-19

A estas alturas de la pandemia y del confinamiento ya hemos perdido la cuenta de los días que llevamos sin abrazar a los nuestros y también de las noticias falsas que, unas veces por maldad y otras por pura ignorancia, nos han intentado colar.

Medios de comunicación serios, medios no tan serios, redes sociales y, sobre todo, WhatsApp, una herramienta que acerca pero también aleja y por la que corren desbocadas todo tipo de barbaridades que, por desgracia, muchos no son capaces de identificar.

Buena parte de esas historias tienen como protagonista a China, que ha pasado de villano a héroe y de nuevo a villano tantas veces en esta historia del coronavirus que muchos ya nos perdemos. Como país en el que empezó todo esto, las sospechas nunca han dejado de planear sobre el país asiático, unas con razón y otras sin ningún fundamento: los médicos que alertaron sobre lo que venía y fueron encarcelados (para después contraer la enfermedad y finalmente morir), las estrictas medidas de aislamiento y vigilancia para contener la expansión del virus, las dudas sobre sus cifras de enfermos, fallecidos y recuperados; sus donaciones y envío de ayuda a otros países, los aplausos de la OMS por su gestión de la emergencia, las nuevas dudas sobre si fue o no real la cifra de víctimas mortales que dijo haber registrado...

Pero si China es la protagonista, el elemento central de la trama es ¿de dónde salió este coronavirus? Para esa pregunta, como para otras tantas cuestiones relacionadas con la pandemia (la eficacia de las mascarillas, por ejemplo), hay tantas posibles respuestas que en realidad no tenemos ninguna. Están los defensores de la teoría del pangolín/murciélago con el virus que un ciudadano chino se comió en un mercado húmedo de Wuhan, los que apuestan por un accidente en un laboratorio de alta seguridad de esa misma región en el que se trabaja con potentes y devastadores virus, quienes dicen que no hubo tal accidente y que se liberó de forma intencionada, quienes defienden que esa liberación la llevó a cabo un agente de una potencia extranjera/poder en la sombra/ponga aquí la malévola organización de su elección que después repitió la operación en Italia (no el mismo agente, sino la misma potencia/poder/organización)... Son algunas de estas teorías, pero hay muchas más. Y no importa cuántos avisos aparezcan en buscadores de internet, redes sociales o aplicaciones avisándonos de que solamente acudamos a fuentes de información oficiales. Muchas de estas trolas corretean por grupos privados sin oposición alguna.

Los peores: las mentiras a medias

La (pen)última es una del peor de los tipos: las que son inciertas solamente a medias. Tal vez lo hayan visto compartido por un conocido o, si son espectadores de Intereconomía, comentado en esa cadena. Es un vídeo, emitido por la RAI3 en 2015, en el que se habla de cómo científicos chinos conectan una proteína de murciélagos con el virus causante del SARS (antecesor del que origina la Covid-19) y descubren "un súper virus" capaz de afectar también "a los humanos" (en este artículo de Redacción médica abordan el tema de forma más amplia).

Ese vídeo es real, y la investigación que comenta también es real. Se publicó en Nature ese año y la propia revista reflejaba la controversia que siempre despiertan este tipo de experimentos, porque los posibles beneficios de los hallazgos no siempre compensan los riesgos que se corren para llegar a ellos.

La cuestión es que este experimento no tiene nada que ver con el SARS-CoV-2 o nuevo coronavirus que causa la Covid-19. Como deja claro el editor de Nature en una nota en la cabecera del artículo que añadió en marzo: "Somos conscientes de que se está usando este artículo como base para teorías no probadas de que el coronavirus que causa la Covid-19 fue diseñado. No hay prueba de que eso sea así; los científicos creen que fuente más probable de este coronavirus es un animal".

¿Que lo que se describe sobre ese experimento puede ser base para otro súper virus? El tiempo lo dirá. Pero, al menos, no lo es de este. Así que cuidado con lo que recibimos y compartimos. Una sencilla búsqueda online, ya que tenemos el teléfono en la mano, puede servirnos para, al menos, no creernos sin más todo lo que nos llega.

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