Papel de la inteligencia artificial en el desarrollo del modelo turístico andaluz
Anuario de Turismo 2026
Anticipar picos de demanda, ajustar recursos o diseñar productos adaptados a perfiles concretos de visitantes permite mejorar la rentabilidad sin renunciar a la singularidad de cada negocio
Andalucía cierra 2025 con los mejores resultados turísticos de su historia. El crecimiento en visitantes e ingresos, junto con una reducción progresiva de la estacionalidad, confirman que el sector no solo ha recuperado los niveles previos a la pandemia, sino que ha entrado en una fase de mayor estabilidad y valor añadido. Estos resultados avalan la fortaleza del destino y la eficacia de las políticas públicas y privadas desarrolladas en los últimos años.
Este contexto positivo no elimina, sin embargo, los desafíos estructurales que siguen marcando la agenda turística en la región. La gestión de la demanda, la presión sobre determinados destinos y la necesidad de avanzar hacia un modelo más sostenible, competitivo y socialmente equilibrado obligan a incorporar nuevas herramientas de análisis y planificación. En este escenario, la inteligencia artificial comienza a consolidarse como un apoyo estratégico para la toma de decisiones.
El sector se apoya mayoritariamente en pequeñas y medianas empresas (pymes), muchas de ellas de carácter familiar, que aportan cercanía, identidad y arraigo territorial. Esta estructura empresarial explica parte de la brecha tecnológica existente en el sector. Mientras las grandes cadenas hoteleras llevan años utilizando sistemas avanzados de análisis de datos para anticipar la demanda, optimizar precios o personalizar la relación con el cliente, una parte significativa del tejido empresarial aún se encuentra en fases iniciales de digitalización. La incorporación de la inteligencia artificial al ecosistema turístico supone una oportunidad para mejorar la eficiencia, optimizar recursos y adaptar la oferta a un visitante cada vez más informado y exigente, siempre que su implementación sea accesible, comprensible y orientada a la utilidad práctica.
En este sentido, la apuesta de la Junta de Andalucía por plataformas públicas de datos y la colaboración con grandes proveedores tecnológicos resulta clave. El objetivo es democratizar el acceso a la información y a las herramientas de análisis, de modo que también las pymes puedan beneficiarse de modelos predictivos y sistemas de apoyo a la toma de decisiones. Anticipar picos de demanda, ajustar recursos o diseñar productos adaptados a perfiles concretos de visitantes permite mejorar la rentabilidad sin renunciar a la singularidad de cada negocio.
En Andalucía, el uso de la inteligencia artificial no se limita a la gestión económica. En una comunidad especialmente sensible a la escasez de agua y a la conservación del patrimonio natural y cultural, la tecnología se aplica para optimizar los consumos, regular los flujos de visitantes y anticipar los impactos ambientales. Sensores, sistemas de monitorización y modelos predictivos facilitan una gestión más eficiente de los recursos y contribuyen a distribuir mejor la presión turística en el territorio.
Esta capacidad de anticipación resulta clave para mejorar la convivencia entre la actividad turística y la población residente. El análisis predictivo permite evitar situaciones de saturación, mientras que una mejor segmentación contribuye a que el impacto sea más compatible con la vida cotidiana de los destinos. Herramientas como la traducción automática y los asistentes digitales ayudan, además, a reducir fricciones en la comunicación y a reforzar una percepción más positiva del turismo.
Al mismo tiempo, está cambiando la relación con el visitante. Hoy, el viajero que llega a Andalucía recurre a herramientas basadas en inteligencia artificial para planificar su viaje, comparar opciones y evitar espacios masificados. Una vez en el destino, no obstante, sigue valorando especialmente el contacto humano y la autenticidad. La tecnología aporta valor cuando elimina barreras y agiliza procesos, pero no cuando sustituye a la interacción personal en los momentos clave de la experiencia turística.
Este proceso exige una inversión sostenida en formación. Automatizar tareas repetitivas libera tiempo y recursos para aquello que realmente marca la diferencia: la atención personalizada, la creatividad y la calidad del servicio.
Con los resultados de 2025 como punto de partida, Andalucía afronta los próximos años desde una posición de fortaleza. La inteligencia artificial no es un fin en sí misma, sino una herramienta al servicio de un turismo de mayor valor, más sostenible, mejor integrado en el territorio y capaz de crecer de forma equilibrada, reforzando su competitividad sin perder identidad ni cohesión social.
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