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Actividades para relajarse durante el confinamiento

Dos jóvenes practican yoga en casa. Dos jóvenes practican yoga en casa.

Dos jóvenes practican yoga en casa. / D.S.

Desde que comenzara el confinamiento muchos son los que ha decidido ocupar cada minuto del día con diversas actividades con las que mantener la mente y el cuerpo (sobre todo el cuerpo) en permanente estado de ocupación. Hacer de comer, rutinas de gimnasia, videollamadas, cortarse el pelo un día sí y otro también... Cualquier propuesta es válida si con ella impedimos tener un sólo segundo para respirar. Pero, por muchas actividades que se planteen durante el día, el cerebro está sometido a un estrés y una incertidumbre a la que no acostumbra, por eso, llevar a cabo tantas actividades a veces resulta contraproducente y genera todavía más estrés y ansiedad. Por eso, a veces, es necesario dar con actividades que reduzcan esos niveles de estrés y ansiedad y ayuden a hacer del confinamiento algo más llevadero.

Leer un libro

La literatura siempre ha sido una aliada a la hora de evadirse de la propia realidad y acceder a otros mundo y universos. Mucho más efectivo que ver una serie o una película, leer un libro hace que toda la atención del que lo lee se centre en el propio libro.

Con independencia de la temática, los libros (una vez te han enganchado) tienen la capacidad de frenar los pensamientos habituales del individuo para dar rienda suelta a la creación de un universo que sólo existe al adentrarse en las páginas del libro.

Cada uno tiene un momento preferido del día para leer pero, dadas las circunstancias y teniendo en cuenta los graves problemas de insomnio a los que se enfrenta la mayoría de la población, leer justo antes de dormir es muy buena opción. Después de todo un día de saturación informativa, evadirse con un libro puede ayudar a la mente a conciliar mejor el sueño.

La lectura puede ayudar a conciliar el sueño. La lectura puede ayudar a conciliar el sueño.

La lectura puede ayudar a conciliar el sueño. / M. G.

Pintar mandalas

La primera vez que a uno le dice que se ponga a pintar para reducir sus niveles de estrés puede que emita una sonora carcajada. Para muchos adultos eso de colorear es materia reservada a los niños. Muchos odiaban hacerlo en el colegio y no creen que a estas alturas ponerse a pintar vaya a reportarles algún tipo de beneficio. Hasta que cogen el primer lápiz de color y empiezan a darle forma algún dibujo.

Al igual que ocurre con los libros, cuando uno se pone a colorear pierde por completo la noción del tiempo. Se concentra en no salirse de los bordes, juega en su mente a combinar colores y se ilusiona al ver cómo va tomando forma ese insípido dibujo que ahora rebosa color. Los más habilidosos pueden hacer sus propios dibujos y luego darles color, los menos, tienen a San Google para coger las mandalas que más les apetezca colorear. Además de colorearlas, esas mandalas luego pueden convertirse en elementos decorativos de casa.

Una vez terminadas, las mandalas pueden convertirse en elementos decorativos de casa. Una vez terminadas, las mandalas pueden convertirse en elementos decorativos de casa.

Una vez terminadas, las mandalas pueden convertirse en elementos decorativos de casa. / M. G.

Hacer yoga

Una cosa es recomendarlo y otra hacerlo. Sobre todo después de haber visto las posturas imposibles que hacen muchos famosos para luego subirlas a redes sociales. Pero no todo tiene que ser como se ven en redes sociales. El yoga es una disciplina milenaria orientada a alcanzar el equilibrio entre la mente y el cuerpo y el espíritu. Su realización conlleva una atención plena, por lo que cualquier pensamiento se irá de la mente mientras se practica yoga.

Esta disciplina la puede realizar todo el mundo, con independencia de la edad o la condición física. Sólo hay que seguir las recomendaciones de expertos y adaptar el nivel de dificultad a las cualidades de cada uno. Lo bueno del yoga, al igual que otro tipo de prácticas, es que a medida que se van realizando los ejercicios el cuerpo va mejorando sus capacidades y es capaz de realizar otros ejercicios de mayor dificultad. 

Escuchar música

Dicen que la música amansa a la fieras por eso, para reducir los niveles de estrés es recomendable escuchar música. Algunos estudios afirman que exponerse a la música que nos gusta aumenta la producción de dopamina, un neurotransmisor que activa nuestro centro de placer. Es cierto que escuchar a AC/DC no produce las mismas sensaciones que escuchar a Beethoven, pero cada quien sabe las melodías que mejor le van a su cerebro.

Puede que escuchar música clásica lo lleve a su particular Nirvana, o puede que los brincos y saltos que pegue al escuchar Highway to hell lo lleven a un estado de paz permanente. Puede escuchar música mientras disfruta de una taza de café y deja que su mente se evada por completo, o puede marcarse unos bailes que hagan que su adrenalina lo lleve a un estado de éxtasis.

Hacer manualidades

No todo el mundo tiene un don para hacer maravillas con sus manos, pero ahora no es tiempo de valorar el resultado final, más bien todo el proceso previo. Desarrollar una actividad manual requiere una concentración plena. Además la necesidad de echar a volar la imaginación. Si para los niños no existe el mundo cuando están haciendo muñecos de plastilina, ¿por qué no va a pasar lo mismo con los adultos? Sólo hay que dar con una manualidad que se nos dé relativamente bien y listo.

Tejer, hacer ganchillo, redecorar marcos de fotos e incluso restaurar alguno de los muebles que se tienen por casa puede resultar relajante y, además, contribuir a mejorar la autoestima. Lograr la tarea que se empezó y hacerlo de forma satisfactoria es el mejor premio para la mente.

Tejer reduce la ansiedad y el estrés. Tejer reduce la ansiedad y el estrés.

Tejer reduce la ansiedad y el estrés. / M. G.

Escribir

Desde que empezara el confinamiento cada individuo ha experimentado una auténtica montaña rusa emocional. Incertidumbre, angustia, negatividad, tristeza, impotencia... Todos estos sentimientos han ido acompañados de pensamientos que, en la mayoría de los casos, no se han compartido con nadie. Por eso, una buena forma de canalizarlos es poniéndolo por escrito.

Si leer nos transporta a otras realidades, escribir puede devolvernos a nuestra realidad de una forma saludable. Una vez se han expuesto todos los sentimientos, muchos verán en la escritura una buena forma de organizar sus pensamientos, que no necesariamente tienen que estar relacionados con la situación actual.

Colocar las piernas en alto

Parece una actividad de los más tonta pero, además de ayudar a relajar, contribuye a mejorar la circulación, evitar las piernas cansadas y retener líquidos. Sólo hay que tumbarse en el suelo y colocar las piernas hacia arriba en ángulo recto. Hay que apoyarlas en una pared para que el ejercicio, en lugar de relajar, no nos genere más estrés.

Al colocar las piernas hacia arriba la circulación de la sangre se reactiva, generando una sensación de bienestar. Puede resultar complicado, pero al estar tumbado se recomienda dejar la mente en blanco. Si no es capaz, recurra a la música o a un libro. Permanezca así unos veinte minutos, se sentirá como nuevo.

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