Noches mágicas

Con su promoción monumental y su programación lúdica, las Noches Blancas se han convertido en un referente veraniego de Medina. En Vejer, Marimantas rompe una lanza a favor de la memoria, despertando el alma artística de los visitantes y dejándoles un recuerdo imborrable.

Noches mágicas
Rafael Martínez Rivas

03 de agosto 2015 - 01:00

Si uno piensa en el turismo protagonista de la provincia de Cádiz, su mente evoca de manera inevitable las imágenes de playas largas, arena fina y llenas de turistas y gaditanos disfrutando del sol y del mar con las que nos bombardean las televisiones todos los veranos. Si, por otro lado, pensamos en la vida cultural y de ocio que ocupa los pueblos españoles durante el verano, entonces imaginamos un sol de justicia castigando los bancos que durante la primavera han ocupado los vecinos más experimentados y que, por culpa de las altas temperaturas, sufren en sus casas las contrariedades estivales. No obstante, a lo largo y ancho de la provincia de Cádiz encontramos algunos reductos que, como si de un cómic de Astérix y Obélix se tratara, combaten los prejuicios instalados en muchas mentes. Uno de estos municipios es el de Medina Sidonia, que desde el pasado fin de semana organiza la cuarta edición de las Noches Blancas, una refrescante idea que ha convertido al pueblo en una referencia de los eventos veraniegos gaditanos.

Concebida como una promoción de la Medina monumental y como un evento divertido para todos los públicos, las Noches Blancas se iniciaron con la apertura de todos los monumentos de la ciudad a las 21:00. Entre los monumentos abiertos al público se encuentran el Ayuntamiento y su archivo histórico, la Villavieja y el Torreón de Villablanca, el conjunto del Castillo, la Muralla de la Fuente Salada, el Arco de la Pastora, la Calzada Romana y el conjunto arqueológico romano, los museos arqueológicos y etnográficos, la Iglesia Mayor y el Convento de san Cristóbal y santa Rita. La calidad artística e histórica de los monumentos asidonenses podrá visitarse de manera gratuita, todos los días en los que están programadas las noches blancas, en horario de nueve de la noche a dos de la madrugada, lo que coloca a este evento como una oportunidad que no puede dejar escapar quien quiera disfrutar de un conjunto artístico e histórico imponente.

También a las nueve de la noche, se exponen en el salón de la Muralla del Hotel Cabeza del Toro las fotos y documentos antiguos de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y se abre el mercadillo de artesanía en la plaza de la Alameda y en la Calle San Juan. Este último está organizado por la Asociación de Artesanos La Alcubilla, que dará un toque artesanal a las Noches Blancas.

Si las anteriores actividades se realizarán durante todas las Noches Blancas, cada uno de los días del evento cuenta con una programación particular. En la jornada inaugural se presentaron las nuevas señales en los monumentos históricos y el logotipo de indentidad turística, elegido a través de participación ciudadana. Además, hubo una actuación del quinteto asido de la Unión Musical Asidonense. Esa misma noche, el Club Medina Cars organizó un Scalextric en la Plaza de Abastos, un juego clásico que divirtió a niños y mayores, y se celebró una actuación de música y danza senegalesa por parte del grupo Jambá, que con su percusión y sus bailes hicieron también un pasacalles.

La programación cultural de la localidad va más allá de estas noches y este fin de semana se pudo disfrutar de flamenco en la muralla, la ludoteca y cuentacuentos en la Plaza de Abastos y el pasacalles con Los Romeros de Wisconsin. A partir de hoy, arranca la Semana Cultural Estuval San José de Malcocinado y la Semana de la Juventud.

Medina se ha propuesto, con el proyecto de las Noches Blancas, dar cultura y entretenimiento más allá del turismo de costa, convirtiéndose en una cita anual indispensable para los asidonenses, en la que destaca el hecho de poder disfrutar de la noche y de las maravillas de la ciudad al aire libre.

Para entender cómo es posible que un proyecto cultural, surgido hace apenas un año en el municipio gaditano de Vejer, haya conseguido establecerse como una referencia en la agenda turística de la provincia, hay que hablar con los impulsores de ese proyecto. Marimantas es una ruta turística creada por Elisa Pozzi, una italiana que desprende y contagia amor por Vejer, junto a Juan José Ruiz López, un autor acostumbrado a escribir letras carnavalescas. Al charlar un rato con Elisa, que es capaz de alumbrar la conversación con un amor desmedido por la ciudad en la que vive, uno puede comprender por qué la ruta del pasado fin de semana destiló un aroma mágico, transmisor de un sentimiento casi poético que los propios visitantes experimentan y agradecen, cuenta Elisa, incluso con la composición de obras de carácter artístico. Hasta este punto conmueven a los participantes las rutas históricas organizadas por Marimantas.

Si bien uno puede disfrutar de los emocionantes itinerarios vejeriegos durante todo el verano, es innegable que las noches del pasado fin de semana tuvieron un carácter especialmente seductor. Así, el Ayuntamiento de Vejer organizó una jornada en la que el municipio apagó el alumbrado público para dejar paso a luz de las velas, que iluminaron las calles del pueblo hasta las 23:59 de la noche. Con ese contexto de fondo, las peculiares visitas de las Marimantas cobraron una singular belleza.

Con la única iluminación de las velas, el guía que dirigió la ruta, vestido de sereno, condujo la expedición por las calles de Vejer, siguiendo una ruta ascendente que parte de la Plaza de España y que finaliza en el Castillo. Durante el camino, los participantes pudieron escuchar algunas de las historias de Vejer, que han ido viajando a lo largo del tiempo a través de una preciosa tradición oral y que ahora están disponibles en forma de canciones y de poemas, escritos por Juan José Ruiz López. La demanda para este espectáculo es tal que, para no renunciar a la intimidad que suele primar en estas rutas, la organización, en ocasiones, decidió establecer dos horarios: uno a las 21:00 y otro a las 23:00, con una duración aproximada de una hora y media.

Si la programación de este fin de semana fue conmovedora, la ruta que se vivió el domingo anterior no fue menos emocionante. Las Marimantas recrearon a las 23:00 la Historia contada de las Hazas de Suerte, un programa que rememora la historia de Juan Relinque, un héroe popular vejeriego que en torno al año 1500 defendió las Hazas de la Suerte de Vejer frente al duque de Medina. Relinque se enfrentó al duque para mantener las tierras comunales de Vejer, que eran repartidas entre los vecinos de forma que nadie se quedara sin terrenos que labrar. Con esta recuperación de la historia vejeriega y de sus protagonistas es fácil comprender que Milan Kundera señalara en su deliciosa novela El libro de la risa y el olvido que "la lucha del hombre contra el poder es la lucha del hombre contra el olvido". La victoria de Relinque fue de tal calibre que, a día de hoy, Vejer es el único pueblo que mantiene la tradición de las Hazas de la Suerte, sorteándose las tierras entre los vecinos cada 22 de diciembre de año bisiesto.

Con la ruta del domingo, la organización participó del proceso de difusión de las Hazas de Suerte vejeriegas. Esta tradición, ha sido promovida extensamente por el Ayuntamiento, que ha promovido su inclusión como parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, contando con un gran respaldo social y con el apoyo de otras ciudades.

A través de sus espectáculos históricos, Marimantas rompe una lanza a favor de la memoria, despertando el alma artística de los visitantes y dejando un recuerdo imborrable de Vejer, de su historia y de sus ciudadanos. Es, por tanto, una visita imprescindible para turistas y para gaditanos, un recorrido mágico que enamorará a los visitantes tanto como Vejer enamoró a los impulsores del proyecto.

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