Portadores del don de la palabra
Dos alumnos de la Universidad Pablo de Olavide, mejores oradores en el Torneo Cánovas
Sentarse a charlar con Manuel Dato y Fernando Lozano es un auténtico placer, y la que escribe no es pródiga en adulaciones. No es casualidad que la conversación con estos dos jóvenes estudiantes de la Universidad Pablo de Olavide esté muy por encima de la que se podría mantener con otros chicos de su edad, 23 y 19 años, respectivamente. Son profesionales de la oratoria y así lo atestiguan los reconocimientos que han obtenido por ello; el último, en el I Torneo Cánovas de Debate Universitario de Málaga donde fueron condecorados como los mejores oradores de esta prueba de ámbito nacional.
Uno, Manuel, es un sevillano criado en Venezuela, Argentina o Barcelona, entre otros países y ciudades, debido al trabajo de su padre; es el segundo de cuatro hermanos y estudia cuarto de GADE (Grado Administración y Dirección de Empresas); como curiosidad, es el presidente del equipo nacional del juego de estrategia Warhammer. El otro, Fernando, es sevillano de Nervión, cursó estudios en El Buen Pastor y está en segundo del doble grado de Derecho y Ciencias Políticas; las series, el cine y la literatura son su perdición. Ambos tienen en común su pasión por la comunicación y, como comunicadores natos, se inscribieron en el Club de Debate de la Universidad Pablo de Olavide y colaboran con la sociedad Con Acento.
En el torneo disputado en Málaga, el tema de debate fue ¿Es sostenible el actual modelo democrático-constitucional español? Durante un mes, los dos equipos de la Olavide se prepararon a fondo en este asunto, sin saber si les tocaría posicionarse a favor o en contra de la cuestión planteada hasta unos minutos antes de arrancar la prueba. "Hay que preparar una introducción al tema de 4 minutos; dos refutaciones de 5 minutos, en las que, además, el equipo adversario puede realizar preguntas e intentar deslegitimar tu discurso; y unas conclusiones donde sintetizar el debate y finalizar de forma contundente", explican.
Es en esta "puesta en escena" donde se aprecia el alto nivel de formación y la intensa investigación que sobre el tema han tenido que realizar así como claves tan importantes y que el jurado valora como son los gestos, el tono de voz, la claridad y vocalización o la capacidad de improvisación.
Derrochan carisma cuando conversan y saben llevarse al interlocutor a su terreno. Admiran a Obama -"tiene un don natural"- y bien podrían plantearse dedicarse a la política, pero no les interesa, por el momento. "Me gustaría trabajar en el Servicio de Acción Exterior Europeo", dice Fernando. "A mí me atrae el mundo financiero", comenta Manuel.
Las conversaciones cara a cara son su fuerte, pero reconocen que no pueden obviar el mundo wasap, "siempre y cuando se emplee bien; no necesito hablar por wasap si estoy con un amigo tomando un café", añade Manuel.
Echan en falta el aprendizaje de la expresión oral en la Educación. "Muchos compañeros, cuando salen a exponer en clase un trabajo, se quedan bloqueados porque nadie les ha enseñado a expresarse en público. Personalmente, creo que el 80% del éxito personal se basa en el dominio del habla, de la comunicación", concluye Manuel.
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