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Viajes que conectan Sevilla con África

  • Red Integral Solidaria dota de aulas informáticas a centros de formación en Malí con el fin de implantar las nuevas tecnologías en la zona y facilitar una salida profesional a sus alumnos.

La existencia de la asociación sevillana Red Integral Solidaria apenas alcanza el año de vida, pero su historia se remonta 15 años en el tiempo. Para Antonio Gil, presidente de la ONG, conjugar viajes de placer y solidaridad siempre fue su misión a cumplir durante el periodo vacacional. Una costumbre que acabó convirtiéndose en un deber, el de ayudar, en la medida de sus posibilidades, a aquellas personas y colectivos que conoció en sus múltiples estancias en el continente negro. Finalmente, encontró el mejor camino para hacerlo: "Soy director de una empresa dedicada a la tecnología informática, Softcom, por lo que pensé en suministrar soporte técnico y ordenadores a centros de formación que lo requiriesen". Por el momento, ya ha instalado dos aulas informáticas en Malí y tiene proyectada para la próxima Semana Santa instalar otra en Taza, Marruecos.

En esta aventura solidaria, Antonio Gil nunca estuvo solo. En cada uno de sus viajes le acompañan su mujer, Ángeles, sus dos hijos (Javier y Antonio) y su compañero, amigo y socio de la ONG José María Puig con su mujer Gracia y su hijo Álvaro. "Antes de crear la asociación llenábamos el maletero de todo tipo de utensilios que recopilábamos de amigos y familiares (ropa, material escolar, juguetes...) y viajábamos hasta Marruecos. En cada parada por las distintas poblaciones repartíamos lo que transportábamos nosotros mismos", narra el informático.

Fue en 2008 cuando estas dos familias se embarcaron en una verdadera aventura acompañando a otra asociación en su raid transahariano. 1.500 kilómetros de ida y vuelta España-Malí. Y fue en la capital de Malí, Bamako, donde surgió la idea de aportar su granito de arena con la instalación de la primera aula de informática en el Centro Pere Michel. "En el último viaje que hicimos a Malí, pudimos comprobar que funciona a pleno rendimiento, dando cobertura a 400 alumnos, a los que se imparten clases de Informática dos veces por semana. Esta aula también está siendo empleada para dar apoyo a otras ONG en Bamako con proyectos de formación", cuenta Gil.

Fue en 2010 cuando se formalizó la fundación de Red Integral Solidaria. La empresa que dirige Antonio Gil, Softcom, es la encargada de recabar el material informático "de empresas que reciclan sus equipos y los ponemos a punto". Para el transporte y almacenamiento de los mismos ha contado con la colaboración de organizaciones como Fundación Polaris, Viajes Triana, Covey o Microsoft (como patrocinador, todos los ordenadores llevan el sistema operativo original y Microsoft Ibérica ha donado seis portátiles), entre otros.

El último de los proyectos desarrollados el pasado mes de diciembre fue en Malí, con la primera etapa de la instalación de un aula de informática en el Lycée Oumou Dilly, en Nara. Con el mismo propósito de dotar al centro de los recursos informáticos necesarios que permitan a los alumnos adquirir conocimientos a través de las nuevas tecnologías, finalmente se instalarón doce ordenadores y una impresora láser. "Hemos llegado a un acuerdo con la ONG local Formations Sans Fronterie, responsable de gestionar la formación presencial que se impartirá en el centro y también de su plataforma on line. En Red Integral Solidaria recae la supervisión y seguimiento del proyecto así como el mantenimiento de la instalación", detalla el presidente de la asociación.

El fin de esta red de ayuda a la inserción de las nuevas tecnologías va mucho más allá. "Todas las aulas tienen acceso a internet, así que queremos preparar talleres formativos por videoconferencia para que ellos mismos resuelvan los problemas que les surjan. El objetivo es que tomen la informática como proyección profesional".

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