Las naves espaciales despegan desde Sevilla

El nazareno Hugo Bermúdez lleva más de una década como uno de los puntas de lanza del diseño 3D especializado en máquinas

El diseñador gráfico Hugo Bermúdez trabaja en la nave espacial que ha creado para los conciertos de Skrillex.
El diseñador gráfico Hugo Bermúdez trabaja en la nave espacial que ha creado para los conciertos de Skrillex.
Carlos Rocha

30 de diciembre 2014 - 01:00

Cuando Hugo Bermúdez tenía veinte años, un amigo que estudiaba en el instituto Néstor Almendros le sugirió que se apuntara a un curso en un estudio de dibujos animados clásicos. El joven, natural de Dos Hermanas, era un apasionado de la ciencia ficción -una disciplina que descubrió gracias a sus padres- que se dedicaba al arte urbano y la decoración a base de grafitis. En la actualidad, su afición por sagas como la de Star Wars no ha desaparecido y todavía no ha conseguido construir la Estrella de la Muerte ni el Halcón Milenario, pero si ha diseñado una nave espacial para el músico estadounidense Skrillex.

Para llegar hasta donde está, este sevillano ha trabajado durante 14 años en varias partes del mundo, aunque todo empezó en aquel estudio tradicional donde hacía hasta 300 dibujos al mes. Los encargos se redujeron paulatinamente, por lo que dejó la empresa y volvió al arte urbano durante un par de años. Entonces decidió formarse en el sector digital en un centro privado de Granada, de donde no salió muy satisfecho, hasta que descubrió el diseño 3D en la escuela que Daniel González Lara tiene en Barcelona. "Me gusta lo mecánico, los robots y los vehículos, por lo que era perfecto. Después de hacer un portfolio con obra personal y enviarlo a varios sitios, me llamaron del estudio Big Lazy Robot, donde estuve hasta hace un año", explica el diseñador.

Dentro de su gremio, Bermúdez es capaz de realizar el personaje desde su creación original hasta que recibe el color, aunque previamente debe prepararlo -un proceso que consiste en convertir la superficie del mismo en planos más sencillos de pintar- y darle textura. "Si el estudio es muy grande, hay un trabajador para cada labor, pero si es más pequeño hay que hacer varias tareas", cuenta el joven, que recuerda con mucho cariño su primer trabajo profesional. Fue un anuncio para Saturn, una cadena alemana de electrodomésticos e informática, que relacionaba la evolución de la naturaleza con la de la tecnología: "Comienza con una piedra que representa a una célula y, luego, una anguila de cuero y cuerda que es devorada por un tiburón hecho con placas de armadura".

Centrado principalmente en la publicidad y en el cine, pese al mencionado proyecto de Skrillex, Bermúdez asegura que, a veces, no sabe en que día vive debido a los ritmos de trabajo. "Hay días que empiezo a las ocho de la mañana y acabo de madrugada, pero una vez que acabo el encargo tengo varios días libres", señala el diseñador, que ahora está pensando en buscar un proyecto más estable.

En la actualidad, desde su casa de Dos Hermanas, se dedica a personalizar tablas de skate e, incluso, ha fabricado una serie de diez muñecos de toy art, juguetes de diseño. Pero este sevillano sigue trabajando en otras iniciativas con una obsesión: que lo que idea en su cabeza pueda fabricarse. "Tiene que ser bonito, que se parezca a lo que tengo en mente y, sobre todo, que pueda convertirse en realidad". La imaginación sí tiene límites para Hugo Bermúdez, pero todo lo que sale de sus manos es una muestra de que es capaz de llevar esos límites cada vez más lejos.

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